Pasear durante todo el fin de semana por Cretas ha sido parecido a trasladarse a la época del medievo gracias a los más de 80 puestos distribuidos por todo casco histórico. Muchos de ellos han mostrado en directo la elaboración de oficios artesanales; desde hojalatería tradicional a la transformación del vidrio mediante fuego. La mayoría de artesanos repiten cada año y destacan cómo han ido viendo crecer la feria y también al público que acude todas las ocasiones. "Llevo viniendo a Cretas desde hace diez años. Los niños que ahora tienen 18 años los veía desde los ocho, vienen a saludarme y es ilusionante", decía Joan Mateo, maestro artesano de la piedra.
A su lado, Javier Roura, que desde Canet de Mar (Girona), estaba transformando productos de hojalata. El resultado final puede ser diverso, pero ahora se está centrando en promocionar las regaderas. "Mi oficio se trata de coger plancha de metal plana y transformarla para hacer los productos. Le doy volumen, cuerpo, y luego lo voy soldando y pegando", explicaba. Era para él el quinto año que apostaba por la feria de Cretas: "la gente ya sabe dónde estoy y se alegran de que continúe realizando el oficio y de que trabaje en ello", valoraba.
Es importante mantener este tipo de oficios, que en su mayoría, los artesanos llevan toda una vida aprendiendo y dedicandose profesionalmente a ello. Fran Carnenero leva desde hace 45 años trabajando con el vidrio a temperaturas de 1500 grados. "Aprendí en un taller de Barcelona hace la friolera de 45 años. Es un material muy bonito de realizar, de tocar y muy generoso, a la par que hipnótico. A la gente le llama mucho la atención por la nitidez, la transparencia y esa sutilidad que tiene entre fragilidad y dureza", defiende.
En su estand, además de poder ver en directo cómo trabajaba, tambié se podían adquirir piezas decorativas o bisutería, entre otras. "Vengo para que la gente disfrute a la par que les muestro mis destrezas", añade. Algo similar le ocurrió a Joan Mateo que con tan solo 14 años aprendió el oficio. "Entré en un taller de piedra, de marmolista y allí aprendí el oficio y hasta los 62 que tengo he estado picando piedra (ríe). Mateo ha trabajdo en un taller elaborando piezas para la Sagrada Familia de Barcelona o para el Castillo de Carcasonne, entre otras.
Muchos vienen desde fuera hasta Cretas, pero tampoco fallan las asociaciones del pueblo, que dan vida y que son los que tienen un peso importante en esta cita, que además ha celebrado durante este fin de semana su XX edición. Entre ellas, la Asociación de Mujeres de Cretas. Han elaborado unos 300 raciones de las galletas Fabiola que antiguamente elaboradan las abuelas. "Hemos querido innovar y elaborar este dulce. Durante todo el día estaremos unos 10 personas y nos iremos turnado. Casi todas las mujeres somos socias porque en el pueblo siempre se colabora", valora Candelaria Magallón.
A la cita se han sumado actividades para los más pequeños y el pabellón municipal con la Feria del Vino, que ha sido un trasiego de gente durante todo el fin de semana, a pesar de las altas rachas de viento.