Dos padres agreden a un árbitro alcañizano en un partido de Benjamín

El joven tiene un arañazo y una moradura en el brazo causado por progenitores del equipo Bajo Aragón C.D. de Zaragoza
Publicado por Laura Castel el 30 de enero de 2026

Un árbitro alcañizano de fútbol sala, Víctor Perena, fue agredido por dos padres este fin de semana en un partido de la categoría Benjamín, la de los niños de 8 a 9 años. El joven sufrió una agresión que le dejó un arañazo y una moradura en el brazo al finalizar un encuentro en Bujaraloz.

El Comité de Competición ha sancionado al Bajo Aragón C.D. de Zaragoza con la pérdida de seis puntos en la clasificación general al considerar que algunos aficionados del club debidamente identificados por el colegiado en el momento de la redacción del acta «protagonizaron comportamientos contrarios a la deportividad y al respeto debido hacia la autoridad arbitral». Por ello, también señala en el acta que se ha conocido este miércoles que el equipo zaragozano será excluido de la competición en caso de reincidencia «por considerarse que dichos hechos atentan contra el correcto funcionamiento y los principios educativos y deportivos que inspiran los Juegos Deportivos en Edad Escolar».

El suceso tuvo lugar al final del encuentro entre el Monegros Sur de Bujaraloz y el Bajo Aragón C.D. el sábado por la mañana. El árbitro alcañizano expulsó a un niño que cuando pitó el final del partido cogió la pelota con las manos y la lanzó con el pie hacia la grada. Entonces, dos hombres se acercaron inmediatamente hacia Perena. Uno le cogió del brazo para que no levantara la tarjeta y otro, el padre del chico que expulsó, se le abalanzó y también le agarró para intentar pegarle. «Fue cuestión de segundos, inmediatamente entraron el resto de padres y los entrenadores de los dos equipos para frenarles», explica el alcañizano.

Perena, asegura que en los 19 años que lleva arbitrando, es la primera vez que «alguien le pone la mano encima». «Es imprescindible proteger a los árbitros, especialmente en categorías base, donde muchas veces acuden solos a los partidos y están demasiado expuestos. Los compañeros deben sentirse respaldados y seguros para poder desempeñar su labor con normalidad. Además, no se trata de un trabajo, sino de una labor que muchos realizan por devoción al deporte. Del mismo modo, hay que proteger a los menores, que están en la pista para divertirse y aprender. El deporte escolar debe ser un espacio educativo y seguro para todos", reflexiona el árbitro.