La Diputación de Teruel está estudiando cómo prevenir los daños que dejan las riadas en los caminos rurales de La Ginebrosa y Las Parras de Castellote hasta que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) les dé soluciones definitivas. En el caso de La Ginebrosa, las crecidas del río Bergantes se llevan parte de una vía que comunica el pueblo con las huertas; mientras que en Las Parras, las tormentas se ceban con un camino que tiene una pendiente pronunciada. Las máquinas de la institución provincial de mantenimiento, conservación y reparación se encuentran estos días trabajando en ambos municipios.
El diputado delegado de Caminos Rurales y vicepresidente segundo de la DPT, Rafael Samper, anunció que están analizando acciones concretas durante su visita a las dos localidades. Por su parte, los responsables municipales, el alcalde de La Ginebrosa, Germán Balaguer, y el de Las Parras, Francisco Javier Trullenque, le trasladaron las necesidades que tienen para mantener estas vías, muy utilizadas sobre todo por el sector agrícola y ganadero.
La Ginebrosa está situada en el interfluvio de los ríos Bergantes y el Mezquín, a 28 kilómetros de Alcañiz. Las crecidas del río, cada vez más habituales, se dejan sentir en la cuenca del Guadalope, especialmente por su afluente el Bergantes, que supera caudales de 80 metros cúbicos por segundo, lo cual obliga a la CHE a abrir las compuertas del embalse de Calanda. Esta situación se deja notar en los municipios de Calanda, Castelserás y Alcañiz, que suelen sufrir pequeñas inundaciones en las riberas.
En la localidad de La Ginebrosa las afecciones en las márgenes cada vez son mayores, en parte por la intensidad de las precipitaciones, y también y no menos importante por la cada vez mayor masa vegetal y maleza que se acumula en el cauce del río, lo cual provoca que el agua en las crecidas ordinarias esté erosionando las márgenes y como consecuencia de ello provocando la desaparición de las zonas de huerta de la localidad. "Cada vez que hay una avenida del río Bergantes se lleva parte de un camino que comunica el pueblo con las huertas del municipio. Estamos estudiando la posibilidad de recrecer el camino hasta metro y medio de altura hasta que la Confederación nos de una solución definitiva para poder salvar el camino", explicó Samper.
En el caso de Las Parras de Castellote, se ha intervenido en un camino con una pendiente pronunciada, que también queda en malas condiciones tras las tormentas, para intentar evitar estas afecciones.
Ambos municipios forman parte de la Comarca del Bajo Aragón, en la que el mantenimiento de caminos rurales se ha incorporado este 2024 a la planificación de la Diputación de Teruel, tras la fórmula que se había utilizado desde 2019 de hacerlo a través de un convenio con la Comarca del Bajo Aragón y la DPT. Samper señaló que el trabajo del Área de Caminos Rurales ha aumentado con la incorporación de esta comarca "que tiene mucha extensión" y para actuar se han contratado dos equipos, "uno solamente para Alcañiz, que hemos trabajo 32 días y le hemos dado un impulso importante, y otro para el resto de la comarca".
Buen nivel de ejecución
Cerrado el primer semestre del año, el balance de la ejecución de los trabajos planificados por la DPT es positivo, puesto que el número de municipios en los que se ha intervenido para desarrollar labores de conservación y mantenimiento de caminos rurales es de 70 de los 130 en los que tiene previsto actuar este año. "Estamos contentos porque están trabajando cinco equipos a un buen ritmo, nos han dejado trabajar las circunstancias climatológicas, y las máquinas han tenido pocas averías", apuntó el diputado delegado.
A los municipios incluidos en la planificación anual hay que añadir aquellos que han sufrido daños extraordinarios por lluvias intensas, como han sido Cañizar y Villarquemado, según apuntó Samper, que anunció que espera que esta semana terminen todos los trabajos.