"Mi padre era jardinero. Ahora es jardín" Así empieza, sensibles lectores, El jardinero y la muerte, una de las novelas memorísticas más impactantes y hermosas que he leído últimamente: una historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer.
El escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov (1968), ganador del premio Booker Internacional y, según Alberto Manguel, uno de los autores europeos más sobresalientes de la actualidad, nos ofrece un relato íntimo y desgarrador sobre el amor filial y la inevitabilidad de la muerte.
Porque "la muerte es un cerezo que florece sin ti", asegura el autor en este texto que indaga en la enfermedad y muerte de su padre, cuya dedicación al jardín familiar es el núcleo de este libro universal y, al tiempo, absolutamente íntimo. En él, un hijo inventaría los últimos meses, pero también los años de esplendor y fuerza de su progenitor perdido. Esos meses durante los que, día tras día, vio cómo se iba apagando su luz.
Mientras este moría a su lado consumido por la enfermedad, Gospodínov le sostuvo la mano hasta que llegó el fin. Y aun en su lecho de muerte, para él seguía siendo el más alto, el más guapo, el más amable. Seguía siendo su padre.
Entre los campos de fresas de la infancia y el inevitable adiós, el autor teje un relato íntimo sobre el duelo y la memoria. ¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos?
Este no es un libro sobre la muerte, sino sobre el dolor de presenciar el final de una vida. Es una historia sobre padres e hijos, pero de alta literatura, y esto reconforta, sobre todo ahora que asistimos a un aluvión de libros sobre relaciones materno o paternofiliales que, en el fondo, son auténticos psicodramas vacuos y repetitivos.
No sé si, como alguien ha dicho, Gospodínov es un Proust venido del Este. Pero estoy de acuerdo con Olga Tokarczuk —premio Nobel de Literatura— cuando dice que su literatura es "...la más exquisita sobre nuestra percepción del paso del tiempo, escrita con un estilo magistral y totalmente imprevisible".
Os animo, lectores, a leer a Gospodínov, a este "humorista de la desesperación que se aleja de las tierras de lo convencional".
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz