Como sabéis, juiciosos lectores, las heridas causadas por la atrocidad fraticida tardan mucho, mucho en cicatrizar. Por ello, no deberá extrañarnos que la narrativa siga nutriéndose de temas relacionados con nuestra última Guerra Civil. Y este es el caso del periodista y escritor Màrius Carol, que después de su último ensayo: "El camarote del capitán" -apasionado relato de la historia reciente de nuestro país contada por el director del diario La Vanguardia-, vuelve a la novela para recuperar una emocionante y, a la vez, trágica historia familiar que descubre, además, el periplo de Hemingway y el fotográfo Robert Capa camino del frente del Ebro.
Esa historia recuperada y plasmada en: "El niño del ajedrez", es la historia real del padre de su suegro, quien, como tantos otros militantes republicanos, se vio inmerso en unos trágicos acontecimientos al final de la Guerra Civil. Una historia, en verdad apasionante, que ahora Màrius nos presenta en esta corta novela intensa y maravillosamente escrita.
La trama toma forma a partir de una fotografía en la que aparece Ernest Hemingway en el Penedès, y que encontrada como marcapáginas en un libro al morir su suegro lleva al autor a investigar qué vinculo podía haber entre el afamado escritor y la familia de su mujer. Siguiendo este hilo descubriremos la trágica historia de su protagonista: Antoni Lloret, sastre y teniente alcalde del pueblo de Sant Sadurní en tiempos de la República, que se escondió al terminar la guerra, temeroso de la represión del bando ganador. Lloret permaneció diez años desaparecido. Solo su esposa y su madre conocían el escondite; a los hijos les dijeron que había muerto para que no pudieran delatarlo. Sin embargo, el pequeño, que jugaba muy bien al ajedrez, siguió relacionándose con él a través de problemas de ajedrez que el padre le enviaba fingiendo ser un amigo. En 1949, Antoni Lloret, viendo que no había ningún proceso abierto, se presentó repentinamente en el pueblo con su abogado para regularizar su situación. Pero las cosas no sucedieron como preveían y lo que iba a ser un día de alegría se convirtió en una auténtica pesadilla. Y hasta ahí puedo contar.
En la fotografía encontrada por el narrador posan, junto al padre de su suegro, Ernest Hemingway, Robert Capa y los periodistas anglosajones Herbert Matthews y Vicent Sheean. ¿Qué hacían todos ellos en el Penedés en plena guerra?, y ¿por qué fueron retratados junto al padre de su suegro?
La respuesta puede darse en que en el otoño de 1938, en el Hotel Majestic, donde se alojaban muchos corresponsales de guerra, resonaban rumores sobre una posible retirada de las tropas del Ebro, lo que los llevó a aventurarse hacia el frente en busca de la noticia. Partiendo de estos hechos, Màrius Carol reconstruye el periplo de dos periodistas célebres e imagina un posible encuentro de estos con el padre de su suegro.
Creo que no puede pedirse más en una novela: acción, reconstrucción histórica, sentimiento, buen hacer literario… Solo quieres que tarde en acabar.
Miguel Ibáñez. Libreria de Alcañiz
El niño del ajedrez
RESEÑA. Como sabéis, juiciosos lectores, las heridas causadas por la atrocidad fraticida tardan mucho, mucho en cicatrizar
El niño del ajedrez./ Miguel Ibáñez