Cada año la Asociación Bajo Aragonesa Turolense de Toxicómanos y Alcohólicos Rehabilitados-ABATTAR- atiende a cerca de un centenar de personas. Pueden ser más o pueden ser menos, pero lo que nunca cambia es el apoyo que esta entidad (con sede en Andorra) presta para hacer frente a uno de los problemas muchas veces invisibles de la sociedad: la adicción.
Al igual que en el caso de muchos otros colectivos, el covid no solo ha afectado a la vida de estas personas de manera significativa, sino que ha ido más allá, sacando a la luz problemas de adicción de los que quizás no se era consciente. «El encierro ha aflorado problemas de adicción que no estuvieran muy consolidados, los ha puesto a flote», explicó Manuel Martín, presidente de ABATTAR. Prueba de ello son los 12 nuevos ingresos y las más de 70 llamadas de asesoramiento e información que la entidad recibió durante el periodo de confinamiento.
Lo cierto es que en ningún momento ABATTAR suspendió su atención a los usuarios, llegando a realizar medio centenar de terapias online durante el cese de actividad presencial que duró desde el 16 de marzo hasta el 28 de mayo. «La prioridad ha sido preservar el objetivo de ayuda mutua que se venía trabajando de manera presencial en cada grupo y que había quedado interrumpida», matizó Martín. Así se realizaron 25 terapias online para los grupos de atención inicial, 10 en el grupo B1 y 15 sesiones en el B2 (atendiendo a la antigüedad de los usuarios).
Apoyo mutuo y trabajo en grupos
La «esencia del tratamiento» en ABATTAR consiste en la relación personal, el apoyo mutuo y el trabajo en grupo, como eje principal de las terapias. «Aunque hemos podido experimentar las terapias virtuales, consideramos que el pilar del tratamiento continúa siendo el cara a cara, ya que esto consiste en expresar las emociones, el cómo te sientes, el cómo lo estás viviendo, algo que quizás no se puede traspasar en una pantalla de ordenador», destacó el presidente. A pesar de esto los usuarios han tenido una muy buena respuesta y se han adaptado a las nuevas circunstancias. «Nos hemos quedado sorprendidos por la reacción que han tenido, sobre todo en los grupos de iniciación donde se necesita más acompañamiento. A pesar de todo se han visto muy acompañados. Creo que por parte tanto de los profesionales como de los usuarios se ha trabajado muy bien», recalcó.
El miedo a la situación, el «qué vendrá» o el «qué pasará» son preguntas que también están entre las preocupaciones de los usuarios, lo que supone un contexto mucho más complicado para superar una adicción. «Se ha juntado el hecho de dejar de consumir y el miedo a lo que va a pasar con el trabajo por ejemplo». Esta «presión adicional» sobre esa persona que anteriormente se evadía con un consumo supone un reto mayúsculo. «Es un punto de inflexión muy importante; me ha sorprendido que con tan poco tiempo de tratamiento muchos hayan sido capaces gestionar esa situación tan difícil que antes diluían con el consumo. Ahora ya no recurren a esta opción equivocada».
Una vez retomada la actividad presencial, ABATTAR ha tenido que redefinir su logística para adaptarse al cumplimiento de la normativa sanitaria. Los grupos de atención se han visto reducidos. Ahora mismo la asociación está gestionando 4 grupos que han tenido que redefinir sus aforos atendiendo además al confinamiento perimetral de Andorra en las pasadas semanas. Las instalaciones también se han adaptado a los protocolos sanitarios.
Para afrontar todos estos cambios, la colaboración con otras entidades ya sea pública o privada está siendo «fundamental» para ABATTAR, en cuya labor muchos encuentran segundas oportunidades.