Con un «vamos a probar» comenzó el viraje de su rumbo artístico y se puede decir que también vital. Desde que se lanzó a probar una máquina de tatuar ya no hubo vuelta atrás. La máquina se la ofreció una amiga y era antigua, por lo que era perfecta para probar. Así fue la incursión de Lara Bondía Vives (Maella, 1989) en el mundo del tatuaje, y han tenido que pasar unos años para que se haya decidido a dedicarse única y exclusivamente a ello.
Hace ya un tiempo que abrió su estudio, pero hasta ahora lo ha compaginado con un trabajo de supermercado y el empujón que necesitaba ha llegado tras aumentar la familia. «Tras quince años así, lo he decidido porque puedo trabajar en muchos sitios si es preciso pero, desde luego que el arte no lo voy a dejar. Eso lo tengo claro», dice. El arte vive en ella desde que tiene uso de razón y se ve en la edad escolar dibujando con buena destreza. Incluso comenzó Bachillerato de Artes y, aunque por diferentes motivos no terminó, ya quería encaminar su vida a las artes de una manera profesional y lo ha conseguido. A base de clases, de cursos varios y de rodearse de quienes saben, ha ido adquiriendo bagaje. «Y, sobre todo, a base de practicar, practicar y practicar», añade.
Lo de grabar sobre piel llegó más tarde, antes ya había pintado barrigas de embaraza, lienzos y textiles como zapatillas, chaquetas o cojines, de los que pintó unos cuantos. «Me hinché de hacer cojines», ríe. «Quiero retomarlos, porque hace mucho que no hago ninguno», confía. Muchas nociones las aprendió en un grupo de artistas locales que se juntó para tomar clases y para continuar reuniéndose cuando dejaron de tener profesora. Siguen en contacto virtual pero no es lo mismo. «Ojalá volviésemos porque si te juntas te motivas mucho más y también para hacer otras cosas», dice. Lo bueno del grupo es que cada uno se dedica más a una disciplina y entre todos se complementan.
Ella es la primera tatuadora del grupo, porque le fue tomando el gusto y tras esa máquina se compró una, luego se compró otra mejor y así unas cuantas más. Comenzó a tatuar en casa y luego se alquiló un local en Maella donde ha estado tres años y hace uno se hizo su propio centro a su gusto. Cada vez va impregnando su sello en más y más gente, porque entre el boca a oreja y que de un tatuaje suele salir otro, va ampliando cartera de clientes. «La piel de la gente es mi escaparate», ríe. Y parece que gusta lo que muestra y, además se ha ido construyendo un sello propio más enfocado a la línea fina y lo mini. «Me encanta trabajar la línea fina y, bueno, que te reconozcan por un estilo está muy bien», sonríe. Quien se pone en sus manos sabe que saldrá con un buen trabajo, porque si algún encargo no le cuadra no lo asume. «Soy muy perfeccionista, y también insisto a la gente en que vuelva cuantas veces necesite una vez se esté curando la piel, porque va cambiando el aspecto. Lo que nos interesa a todos es que quede perfecto», apunta. El personal ya acude con las ideas o diseños que quiere, pero a veces ella se desplaza, como por ejemplo, a eventos.
No hace mucho estuvo en Escatrón en una despedida de soltera y, como eran casi una quincena de chicas para tatuar, se fue ella y desplegó allí todo el chiringuito durante una mañana entera. También cubrió hace un tiempo una boda, en la que fue contratada para dos horas y al final hizo cuatro. «Ahí me llevé a una compañera esteticién que me ayudó y fue un éxito, la gente estaba encantada y nosotras lo disfrutamos porque también me llevé calcomanías para los niños», recuerda. Cada vez es más frecuente ver casetas de tatuadores en eventos varios como festivales o ferias, algo que «está muy bien», pero recomienda ir con visión y no dejarse hacer cualquier cosa ni en cualquier sitio.
Sobre si el tatuaje va a más, la respuesta es un «sí» rotundo. Casi todos los días tiene a alguien en el estudio de Maella y de todos los pueblos de la comarca y más allá. Y es que cada vecino de un pueblo tatuado, es pueblo conquistado. «Son el escaparate, ya te digo, y a mí me encanta este trabajo», sonríe.
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Es la mejor!!!!🌟🌟🌟🌟🌟como persona, como artista, como tatuadora. Todo lo que hace es muy TOP🥇