Marian Altés: «¡Sí! Además de jota canto muchos más estilos»

EncontrARTE. El nombre de la caspolina está ligado al folclore aragonés por méritos propios y buen hacer. Lo lleva con orgullo porque ama la jota mientras se va revelando para deleite y sorpresa del respetable como cantante de rumbas, boleros y lo que le echen con dos grupos con los que gira
Publicado por Beatriz Severino el 7 de julio de 2025

Con «mucho joterío» aparca la mochila de clase y abre la agenda veraniega. Marian Altés Fontoba (Caspe, 1991) vive la jota con intensidad y ahora «viene la época fuerte». Dice que nunca va a pasar de moda mientras haya gente con ganas de seguir y enseñar a los más jóvenes. «No sé, es que creo que es algo tan nuestro que hasta a quien no le gusta la jota, si oye una bien cantada o ve una bien bailada, le llega muy dentro», reflexiona. «¡Y en unas fiestas no puede faltar una misa baturra o un festival de jota!», se apresura a añadir sonriendo. Cree que podría estar más valorada, a veces incluso entre los propios aragoneses, y ella misma se encarga de transmitir estas inquietudes y valores porque también imparte clases. Enseña en Chiprana y es una de las profesoras de la recién creada escuela de jota de Alcorisa, que se fraguó por el interés de los niños tras recibir unas nociones en el colegio. Ella no recuerda cómo empezó pero sí por culpa de quien. «Canté antes de aprender a hablar», ríe. «Mi familia materna, incluida mi madre, cantaban; y por la parte de mi padre he heredado el gusto por la jota navarra, a mi abuelo no lo conocí pero parece que también la cantaba», añade. Comenzó cantando en Caspe y ya en juvenil se animó a salir a concursos por Aragón, La Rioja hasta adentrarse en Navarra. De hecho, hace 15 años grabó un disco de jotas navarras y aragonesas.

Además de con el reconocimiento y aplauso del público, el folclore también le ha devuelto en forma de premios parte de lo que ella le ha dado con su entrega y dedicación. Entre los más señeros se encuentra el Campeón de Campeones del Gran Certamen de Jota Navarra en 2010; y el Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota de Zaragoza en 2021. De la jota navarra no se desprende, y siempre que puede canta también en San Fermín en el meollo de la fiesta en Pamplona en la plaza antes del encierro.
Toda su actividad folclórica la compagina con su trabajo como maestra de primaria en un colegio de Caspe. Es especialista de música y la docencia por sus horarios le permite combinar todas las parcelas de su vida. Sonríe cuando piensa en que casa parece que también ha sabido inculcar a sus dos hijos su pasión por la música y la jota. Con el mayor, y con la excusa de que ha hecho la primera comunión, han grabado unas cuantas jotas para que se queden para la posteridad. «Le gusta y será un recuerdo bonito», apunta orgullosa.

No solo de jotas vive Altés

Tiene muy asumido que su rostro, su voz y su nombre va asociado al folclore pero en los últimos años ha ampliado estilos y escenarios. «Sé que soy la de las jotas y yo estoy encantada», ríe. «Pero la música me encanta y hago otras cosas también sin mezclar», apunta. Reconoce que ella es la que siempre canta en el grupo de amigas y la que toca la guitarra. «Toco de forma amateur y cuando se presenta una ‘juergueta’ cantamos todo tipo de canciones», dice. La expansión de estilos empezó con José Luis Urbén ‘El de Villanueva’, que es uno de sus profesores. Además de la jota, tiene otras formaciones y, cuando creó ‘José Luis y su gente’ en 2013 contó con ella. Recorren los escenarios a los que son requeridos cantando desde boleros a pasodobles pasando por tangos o rumbas. Este verano tienen unas cuantas paradas ya apalabradas y también prevén estar por el territorio en Caspe, Castelnou o Mas de las Matas, entre otras poblaciones. Con ‘Urbén y su gente’ cruzó el charco en 2023 para cantar en la Casa Vasca de San Francisco. En unas semanas se estrenará con el grupo Baluarte Aragonés de Zaragoza para actuar en diferentes localidades este verano. Esta colaboración, que considera "un orgullo", se la debe a Juan Carlos Aguayo, a quien admira y propone para la próxima semana.

De esta forma empezó a soltarse en otros ámbitos fuera del folclore y hace un año siguió su diversificación esta vez en formato dúo junto a Alberto Martín a la guitarra. Los caspolinos han hecho un buen tándem, y bajo el nombre Aire, interpretan canciones de estilos variados, canciones que no son tan fáciles de escuchar aunque se hayan cantado toda la vida. «Hace poco, después de una actuación nos dijo un hombre que le habíamos emocionado porque pensaba que las canciones de su época ya no se cantaban en ningún lado… Y de eso se trata, de provocar emociones y de que la gente le guste lo que hacemos», apunta.