Patricia Huesca: «No se trata de que la obra quede bonita, se trata de mejorar y también de mejorar como persona»

EncontrARTE. La joven alcañizana quiso seguir ampliando el universo que le había abierto el bachillerato artístico estudiando la carrera de Bellas Artes. A punto de terminar, no solo no se arrepiente de la decisión sino que ese universo no para de crecer y de ofrecerle más caminos
Publicado por Beatriz Severino el 3 de octubre de 2026

«Siento que mejoro, solo quiero ver avances. Siento que mejoro en mi expresión artística y también que mejoro como persona». Patricia Huesca Ruiz (Alcañiz, 2004) reflexiona de esta manera sobre sus años en la universidad. Está terminando Bellas Artes. Por delante le queda el curso recién iniciado y otro año más para desarrollar su Trabajo Fin de Grado (TFG). Cada cual se organiza sus tiempos y los suyos, de momento, van así, con muchas ideas.

Todavía no tiene cerrado el tema de su TFG y, en cuanto al futuro, solo tiene clara una cosa, que siente que podría decantarse por cualquier disciplina artística y por cualquier camino. «No es que vaya a la deriva», ríe. «Más o menos sé hacia donde ir, pero es que las opciones que me da esta carrera son muchas», añade. Podría incluso seguir estudiando después del grado. «No sé. Lo que sí sé es lo que no quiero hacer», sonríe.

La joven dibuja desde niña. Creció viendo a su abuela pintar sus paisajes, aunque cree que aunque no hubiera sido así ella hubiese sacado la vena artística igualmente. Tomó algunas clases particulares de dibujo en Alcañiz y ya en el IES Bajo Aragón eligió Bachillerato de Artes. Ahí ya entró en contacto con nuevas expresiones como el barro, por ejemplo entre otras, y el universo artístico comenzó su expansión.

Quiso seguir indagando y, para seguir explorándolo, se inscribió en Bellas Artes. Puso más de 600 kilómetros de por medio porque se marchó a Salamanca en busca de una mayor experiencia en un entorno diferente al suyo. La ciudad emana arte en cada esquina de cada calle de su casco histórico, y ya no solo el plateresco, sino que se han sumado una buena cantidad de murales. «Ves a la gente viviendo y fotografiando la calle constantemente», sonríe.

Fotografías tomadas por Patricia Huesca en Bellas Artes combinando el maquillaje con las luz y las sombras. / Archivo personal

En Salamanca confluyen miles de personas de cientos de nacionalidades y culturas como ciudad universitaria por excelencia que es, además de las que viajan por turismo. «Aquí hacemos arte tirando a contemporáneo, también en la forma de enseñar. En escultura la gente hace cosas muy chulas», dice y apunta que ella no está en ese grupo, ya que está más en pintura, una disciplina que no había tocado hasta su ingreso en la facultad. «Pero no me siento atada a la pintura», asegura.

En cuanto al estilo, en ello está, en la búsqueda. En pintura se aproxima más al realismo, aunque no como el fotográfico, que para eso ya hace sus sesiones de foto en clase. Va viendo su evolución de curso a curso y eso le satisface. Ese ejercicio de revisionismo es obligado porque cada verano se deshace de sus trabajos por una cuestión práctica. Salva lo que le gusta realmente y lo que considera que le podría servir en un futuro. «No tengo un estilo definido, pero veo mis trabajos y sé que son míos», apunta.

En fotografía también se siente cómoda, y valora la libertad en los temas. En las clases ha aprendido a jugar con la luz y ha adquirido los conocimientos técnicos. Ha ejercido de fotógrafa con sus compañeras, y también de modelo para ellas en un ejercicio básico para adquirir destrezas con el elemento a fotografiar. Fuera de horario lectivo también disponen de las aulas y talleres para sacar adelante proyectos y prácticas.

Fotografías tomadas por Patricia Huesca en Bellas Artes combinando el maquillaje con las luz y las sombras. / Archivo personal

La técnica es clave, pero no menos importancia le da Patricia a la parte humana de cada uno de sus compañeros. Crear es una necesidad vital para quien respira arte. «Más que el hecho de que una pieza o la creación que sea quede más o menos bonita, lo que nos llena por dentro es mejorar. Ver que has crecido como artista de un año para otro, que vas avanzando», reflexiona. «Estoy contenta con la decisión, no me arrepiento de haber elegido esta carrera... Si alguien ve que no es lo suyo, no suele pasar de primer curso», añade.

Apoyo ya desde el IES Bajo Aragón

Llegó a Salamanca con su primera exposición ya hecha. Fue como final de curso con el resto de compañeros del Bachillerato de Artes de Alcañiz. El IES Bajo Aragón mantiene la saludable y necesaria costumbre de organizar una muestra colectiva para todo el público en la sala de exposiciones municipal con cada final de curso. «Que vuelva a verme en otra ahora lo veo lejano, no estoy preparada para hacer una exposición. Sigo aprendiendo todo lo que puedo y ya se verá», sonríe.

El mundo de las artes es amplio y eso incluye toda la infraestructura. «¿Si podría dedicarme al mundo de los museos y las galerías? ¿Por qué no? De todas las salidas profesionales que nos cuentan esta es una de ellas y también me podría interesar, no me cierro a nada, este mundo es enorme», dice.