'Bajo sospecha' lo firman siete autores y todos ellos son expertos en la materia que abordan. Lo hacen de una forma cercana y "derribando los muros de lo académico" con el fin de hablar de un episodio de la historia nacional que atañe a toda la sociedad. El libro nace de un curso sobre la represión realizado con la Institución Fernando El Católico y en él aparecen autores que participaron en las ponencias y otros que han sido invitados para abarcar más puntos de vista de lo que fue la censura durante la dictadura de Franco. Ana Asión y Sergio Calvo coordinan este ensayo por el que se interesó la editorial Espasa desde el principio y del que esperan que llegue también a los institutos de Secundaria donde la historia reciente española apenas tiene cabida en los planes de estudio. Ambos celebran la "buena recepción" que está teniendo en la calle, por lo que confían en que esté gustando. Va a haber presentaciones y, tras la que realizaron en Zaragoza en el Paraninfo de la Universidad en febrero, el 26 de abril estarán en Ariño y también habrá presentación en La Puebla de Híjar, donde la fecha está por confirmar.
Además de con los propios coordinadores, Ana Asión y Sergio Calvo, el libro cuenta con autores como Carlos Forcadell, que habla de la figura del Mitläufer; Cristian Ferrer, que trata el movimiento obrero; Nicolás Sesma, que ha despuntado con ‘Ni una, ni grande, ni libre’ y habla de las múltiples caras de la represión franquista; Pablo Alcántara, que analiza el aparato represor; Juan Antonio Ríos Carratalá, que analiza la represión de escritores y periodistas; Alberto Carrillo-Linares, que se adentra en la represión en el movimiento estudiantil; e Irene Abad y Sescún Marías, que abordan la represión de la mujer en un amplio y concienzudo capítulo que pone el broche a la obra.
¿Por qué llega este libro? ¿Por qué abordar la censura desde un punto de vista poliédrico?
Ana Asión: En este país sufrimos una represión muy dura y sí se ha escrito sobre cómo el Régimen franquista utilizó el miedo para mantener sometida a la población. Ojalá se siga escribiendo, pero el año pasado nos dimos cuenta en el curso sobre la represión en la dictadura franquista organizado en la Institución Fernando el Católico de que podíamos seguir aportando muchos puntos de vista novedosos porque la censura había actuado en muchos ámbitos de la sociedad. Hemos intentado abordar el tema de una forma variada, con información que en muchos casos es inédita y acercarlo a la gente rompiendo la pared de la academia porque estas cosas se tienen que conocer porque son importantes para todos.
¿Qué importancia tiene este libro ahora en los 50 años del fin de la dictadura?
Sergio Calvo: Nos dimos cuenta de que era un año bueno para publicar este tipo de libros, bastante tarde. Que el libro salga de un curso significa que no busca un impacto editorial sino que nace de la voluntad de divulgar y que luego viene acompañado de un año bastante interesante. Espasa nos contactó cuando supo de nuestro interés por publicar, querían el tema y nos han dado libertad absoluta y unos plazos muy flexibles. Un libro como este que habla de la represión en todos los ámbitos solo puede ser producto de una obra colectiva y creo que ha quedado muy didáctico.
Que se haya dedicado un capítulo específico a la represión de la mujer se agradece y dice mucho del proyecto y del momento.
(A.A.) Teníamos claro que tenían que estar las autoras, han trabajado mucho y muy bien lo que ellas llaman la represión sexuada de dominio sobre la mujer. Así hemos podido poner un cierre potente y, además, es una declaración de intenciones mostrando lo importante que fue el tema. Cómo nos quisieron tener sometidas desde el principio con la Sección Femenina, un aparato desde donde ya controlaban todo lo demás y el ideal del Ángel del Hogar de tener que estar en casa con las tareas y eso se llevó a rajatabla hasta el final.
(S.C.) Hemos juntado a primeras espadas en el libro y lo mejor es que muchas son de Aragón. Este capítulo concreto es de Irene Abad y Sescún Marías, que son pioneras en estudios de la represión de la mujer. Creo que es un libro que arroja luz, hemos tenido muy buena recepción y ojalá llegue a los institutos de secundaria.
En el capítulo dedicado al cine, Ana, hablas de la apertura de España al mundo con las campañas de turismo de Fraga Iribarne, ¿no se le volvió en contra? A partir de ahí, España se tuvo que modernizar.
(A.A.) Siempre digo que somos lo que somos porque en los años 60 ya nos formaron porque fuéramos así, empezando por la apertura y la dependencia de Estados Unidos. No estuvimos tan aislados, sobre todo, políticamente hablando aunque nos quisieran tener encerrados, pero eso es otro tema. Una vez que nos empiezan a entrar todas las influencias de los americanos, de los turistas y demás, hay que cambiar el chip porque ya no podemos seguir siendo esa España de posguerra encerrada en sí misma. A partir de ahí, cambia por completo.
Y, ¿qué le pasa al entretenimiento? Siempre tan buscado por la censura antes y ahora sigue levantando ampollas. El cine ha sido el gran perseguido. ¿Cómo lo abordas?
(A.A.) Intentando buscar enfoques diferentes, de la censura cinematográfica también se ha hablado muchísimo. Miré las películas que no daban problemas y no en las que ya sabes que son polémicas. Por censura pasaban todas el guion y la película una vez rodada. Me centré en las de José Luis Dibildos de Ágatha Films que son de corte amable, neutro, complaciente que se hace para que la gente vaya a las salas. Ahí vi que dan valoraciones como si fueran críticos de si les gusta o no, y por otro lado, te fijas en que quitan las palabras malsonantes porque hay que cuidar la buena moral de la gente; o si hay un beso, ordenan que ese beso se dulcifique. No quitan cosas evidentes y no pasa nada, pero ese no pasa nada es peligroso porque sí que pasa. No ves la película que se pensó porque nos están infantilizando como sociedad. Obviamente que hay cosas más graves, pero esto te da que pensar que hasta en eso se metían.
¿Algo que os haya llamado la atención especialmente?
(S.C.) Hay una idea que es transversal a todo el libro y es que cuando acaba la guerra no llega la paz, llega una victoria total que se construye sobre los cimientos de una sociedad democrática que era la Segunda República. Que el franquismo durara tanto y estuviera diseñado para durar más fue posible a la gran cantidad de esfuerzos e inversión en mecanismos de represión para no tener oposición de las futuras generaciones. Uno de los que más me han llamado la atención es la situación de que algo es conocido, una parte de la población es consciente y, aunque suene mal, hay un cierto grado de complicidad con la figura del chivato, de la delación… No tenemos nada que envidiar a la Alemania nazi en mecanismos y en el libro aparece. Alberto Carrillo Linares habla de la represión de baja intensidad porque no todo fue de palos y palizas, sino que hay una represión silenciosa que es administrativa y hay vidas truncadas por la negación del pasaporte o por multas por pegar carteles.
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...no podría estar más de acuerdo! Ya por entonces,las Mujeres estaban luchando por su lugar en la Sociedad a pesar de ser represaliadas. Heroínas!
Mi madre siempre cuenta que gracias a la Sección Femenina conoció algo más que su pueblo en su infancia. Pasaba los veranos en San Sebastián, haciendo excursiones y jugando en la playa. ¿Eso también era represión o menos? Por saber.
Si yo escribiera un libro semejante lo llamaría ‘Bajo sospecha. Historia de una sociedad vigilada. España 1977-2025".
Antes, unos vigilaban a otros por opiniones expresadas en público. Ahora toda nuestra vida está vigilada y controlada, y nada queda fuera de control. El párrafo que dice "Hay una idea que es transversal a todo el libro y es que cuando acaba la guerra no llega la paz", en un nuevo libro sobre la realidad de después de 1975 se podría escribir "Cuando acaba el regimen que gobernó España hasta 1975, el nuevo tampoco trajo la paz, sino otro tipo de represión", que ha eliminado entre otras cosas la libertad de expresión y de publicación. Todo cambia para que nada cambie como nos enseño la inmortal novela El gatopardo, de Lampedusa.
....y también te contó algo,sobre los neonatos que arrebataban de los brazos de su madre nada más nacer en las Maternidades y que eran asignados a jerifantes del régimen?....Ah no! que tú madre pasaba los veranos en San Sebastián ....
Sección Femenina subvencionada franquista = Sección Femenina subvencionada actual.
El poder en ejercicio intenta imponer el tipo de mujer que le interesa en cada momento sociopolítico.
¡Salud!
Estos tienen la cabeza contaminada no buscan más que enfrentarnos de nuevo el odio es una enfermedad. Yo me lo haría mirar. Que la que nos está cayendo no es pequeña y es gracias a gente como estos que no han doblado la espalda en su vida y viven muy bien. Subvencionados.