Estela Ferrer: «No hago arte para evadirme, hago arte para conectar y reflexionar»
Estela Ferrer, con una de las piezas de ‘Cuerpos etéreos’. En 2026 seguirá aumentando la lista de exposiciones. / Ricardo Rodríguez - Káralom
Ahora estás en un paréntesis de unos meses para estudiar, pero pronto retomarás tu actividad. ¿En qué punto estás de tu carrera?
Este final y comienzo de año me ha pillado en Irlanda aprendiendo inglés y estudiando un máster a distancia, pero pronto volveré y se presenta buen año. Tras acabar la carrera, en mi estancia en Albalate del Arzobispo saqué adelante el proyecto ‘Cuerpos etéreos’ de varias piezas relacionadas con la mujer y, entre otras cosas, la presión a la que se enfrenta en relación con su cuerpo. No lo doy por terminado porque siempre hago alguna obra más, pero empecé otro proyecto en mi taller, y es más locura.
No es fácil responder a la pregunta, pero ¿qué quieres contar?
La transformación personal haciendo una metáfora con los ciclos del universo y la vida. Quiero transmitirlo utilizando lenguaje del universo y la naturaleza, al que le puedo dar una explicación con cierto simbolismo. ‘Luz’, una de las obras de ese proyecto, fue seleccionada para los XXXVI Premios de Arte Isabel de Portugal y se expuso en verano en el Palacio de Sástago de Zaragoza. La primera de ese proyecto la vendí en Teruel, y tengo dos más. De momento, hasta ahí he llegado (ríe).
Dato importante que a veces se olvida en el arte: hay que vender.
Sí. Y también tengo encargos pendientes. He pasado Navidad con una exposición en el Museo de Arte Sacro de Teruel en una colaboración con la DPT y Alabaster Spain de Albalate; y para más adelante de 2026 tengo programada otra a partir de un certamen en el Espacio Joven de IberCaja en Zaragoza. Al volver engancharé con la exposición y los encargos, a tope.
Que haya encargos es buen síntoma porque al comprar arte, la escultura sigue sin ser la primera opción. ¿Algo va cambiando?
Sí, es una inversión más grande y parece que cuesta. Los encargos han llegado por haberme dado a conocer, son de gente cercana que ha ido viendo un poco mi carrera. No me escriben desde la otra parte del mundo.
¿Qué ha supuesto en tu carrera el Centro Integral para el Desarrollo del Alabastro (CIDA) de Albalate coordinado por Santiago Martínez? A la vista está que has aprovechado los recursos del centro en tu residencia.
Ha sido lo que me ha impulsado. Estuve nada más terminar la carrera, apenas tenía herramientas y para escultura hace falta mucha. El CIDA ha sido crucial y, además de pasar por allí, una vez terminas no se pierde el vínculo, siempre se hacen más cosas. En los últimos meses ha bajado un poco la actividad y solo espero que recupere el ritmo y continúe muchos años.
¿Es un trampolín el CIDA?
Sí, atrae a mucha gente. A los artistas nos sirve de mucha ayuda y al centro le supone una gran promoción del alabastro. Este material no se procesa en ningún sitio que no sea el CIDA en Albalate, por eso le deseo larga vida.
Tu obra siempre tiene un mensaje. ¿Entiendes el arte en ese sentido?
Sí, entiendo que tiene que hacer reflexionar sobre algo. Al principio mi obra tenía un mensaje feminista más directo, pero sí, siempre busco que haya una reflexión detrás. He llegado a la conclusión de que yo no hago arte para desconectar de todo, lo hago para conectar, para pensar las cosas más despacio y poder analizar todo mejor. El mundo va muy rápido, no tenemos tiempo de análisis y se pierde la capacidad crítica. Hay gente que no piensa, lo quiere todo ya y cuanto más fácil se lo des, mejor. Creo que el arte es un medio con el que poder hacer este tipo de reflexiones.
¿Reflexionas tú y con tus figuras abstractas haces reflexionar a quien las ve?
Sí, yo lo intento (ríe). Es muy curioso como cada cual tiene su visión de las cosas.
El rey Felipe VI recibió en octubre el Premio Fides Grandes Valores por parte del Consejo General del Notariado y su Fundación. El galardón fue ‘Equilibrio’, una escultura tuya. ¿Ya te han dicho algo de lo que pensó al recibirlo?
Me dijeron que le gustó mucho, pero nada más porque fue todo tan confidencial… No sé si fue muy expresivo, aunque igual sí.
Quizá despertaste ese debate y reflexión en Zarzuela.
Pues igual… Ojalá la haya puesto en buen sitio, eso me encantaría. Que seleccionaran una obra mía fue realmente importante para mí.
Tras salir del CIDA te instalaste en Berge, en tu pueblo. ¿Tenías claro que querías volver?
Por un lado ha sido lo fácil, porque el espacio del taller lo construyó mi abuelo, no se empleaba y mis tíos me lo dejaron. Cuando empiezas de cero, si no tienes un espacio es complicado hacer algo. No sé qué haré con mi vida, pero a corto plazo ahí está mi camino y sí sé que en un futuro quiero vivir en un pueblo. La tranquilidad y paz que te da te permite concentrarte únicamente en lo que estás haciendo. Si vives en una ciudad, como me pasa ahora en mi estancia en Irlanda, no hay tiempo para nada.
¿Ahora desde tu vivencia te verías con un taller en Dublín?
Uf… Lo veo imposible. Aparte de que es necesario bastante espacio, las ciudades están abarrotadas, no necesitan más gente. Lo que hace falta es que la gente vuelva a los pueblos.
¿Qué echas en falta en el pueblo?
En los pueblos se necesita a gente de todas las profesiones y creo que a la gente sí le gusta vivir en el pueblo pero también falta trabajo más especializado aunque se van abriendo más probabilidades con el trabajo online. Lo único que echo de menos es gente con la que salir, socializar, ya no digo de mi edad, hablo en general.
¿Cómo te ves en un futuro en tu carrera artística?
He dicho antes que no sé qué será de mi vida pero lo que sí sé es que este es mi sueño y haré lo que haga falta para ir por este camino. No soy nada cuadriculada, en mi profesión no te queda otra opción que tener la mente abierta para lo que venga y moverte. Si me tengo que ir a no sé dónde a hacer una escultura lo haré. También me gustaría hacer cosas a nivel internacional y tener obra fuera, en museos, en lugares con prestigio… Quiero seguir escalando y darme más a conocer aunque es difícil hacerse ver en este mundo del arte. Quiero crecer.