Modrego, fiscal: «Los datos de violencia de género cantan aunque los discursos negacionistas pueden tener calado»
Modrego, en el patio de los Juzgados de Alcañiz, desde donde ejerce su labor, «cada vez más digitalizada y ágil». / B. Severino
¿Qué proceso sigue un caso de violencia de género hasta que llega al juzgado?
Existen varias vías. La principal es que la mujer que ha sido víctima de violencia de género denuncie. En muchas ocasiones interponen la denuncia tras varias sesiones informativas con los servicios sociales y muchas veces incluso acuden acompañadas de la trabajadora social, también cuando vienen a declarar. Otra vía es a través del médico. Si la víctima ha sido asistida se le objetivan unas lesiones y el facultativo entiende, porque se lo dice la propia paciente o porque lo deduce, que es un supuesto de violencia de género. Siempre nos tienen que remitir el parte médico al juzgado. Nosotros debemos tomar declaración a la perjudicada, al investigado, y comenzar el procedimiento. Hay otros supuestos en los que la Guardia Civil actúa de oficio ante un aviso aunque la mujer no quiera denunciar.
¿Hay quien se echa para atrás?
Sí, hay de todo. Hay víctimas que denuncian y en el juzgado se acogen a su derecho a no declarar. Si están casadas o los hechos se producen cuando todavía tienen una relación sentimental, se pueden acoger a ese derecho. En ese caso, se complica seguir salvo que tengamos informes médicos.
¿Son muchas?
Sí, hay un porcentaje alto.
¿Intentan ustedes intervenir?
No. Están en su derecho.
¿Con qué herramientas cuenta en Alcañiz una mujer denunciante?
Son, sobre todo, a través de los servicios sociales. Les dispensan ayuda en asesoría social, jurídica, asistencia psicológica, laboral y empresarial… Hay casas de acogida y pisos tutelados si la mujer tiene que salir de su domicilio. En Alcañiz no hay, sí en Teruel y Zaragoza, pero ante una urgencia se las aloja en un hotel mientras se tramita la casa de acogida.
¿Qué sucede con los hijos menores?
Cuando la mujer ya no está porque ha habido juicio, esa violencia del hombre no se destruye sino que se desvía hacia las personas que están alrededor. Ahí están los hijos. También hubo muchos supuestos de casos de violencia vicaria de padres que mataban a los hijos y desde el punto de vista legislativo se ha tendido a proteger a los menores. La Ley de Enjuiciamiento Criminal ya ha contemplado la posibilidad de suspender el régimen de visitas en relación con el progenitor paterno en este caso. Y el Código Civil también ha previsto esa suspensión de régimen de visitas, por ejemplo, en un divorcio con el padre implicado en un procedimiento de violencia de género. Prevalece el interés superior del menor y hay que analizar cada caso y si es adecuado o no la suspensión del régimen de visitas, y en el caso de que las haya, pueden ser en el punto de encuentro supervisadas, que en Alcañiz hay.
Según el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA), Aragón se situó como la tercera comunidad autónoma de mayores índices de mujeres víctimas de violencia de género durante los tres primeros meses del año. ¿Cómo lo valora?
Tiene una valoración negativa porque se supone que hay más supuestos de violencia de género y más víctimas, pero si indica que hay más número de denuncias, es algo positivo.
Es cierto que el desarrollo de la comarcalización está muy pegado al terreno con los servicios sociales. ¿Cómo valora el funcionamiento del engranaje? Si se activa, ¿la coordinación funciona?
Una vez se activa la maquinaria no para desde que una mujer denuncia. Aunque luego la retire, de eso no va a depender que el procedimiento penal no vaya a seguir adelante, se puede continuar.
¿Hay colapso en los tiempos?
No, en Teruel no hay un volumen desmesurado de trabajo, Todo lleva bastante agilidad.
¿Ese aumento de denuncias puede deberse a que hay más recursos?
Sí, eso es así, hay más.
¿Algo que mejorar?
Siempre se puede mejorar, pero en la provincia de Teruel y en concreto en el partido judicial de Alcañiz, creo que todo funciona bien y con bastante agilidad.
¿Existe algún perfil específico de víctima y agresor en la zona?
No. Toda persona puede ser víctima de violencia tanto tengas mucho dinero como no, o tengas una gran formación académica o no la tengas. Y en el perfil de maltratador, lo mismo. Sí que hay un problema que vemos en muchos supuestos y es que uno de los grandes desencadenantes de estas situaciones es el consumo abusivo de alcohol y de drogas, tanto de uno como del otro o de ambos.
¿Llegan muchas denuncias de los entornos de las víctimas?
No. Alguna vez de algún familiar, pero denuncias que no son de la propia víctima no suelen llegar. Y es que si la mujer no ha denunciado, cuando llega al juzgado para declarar no suele hacerlo.
Los juzgados específicos son relativamente nuevos. ¿Cómo es la formación que reciben?
Los juzgados de Alcañiz, Teruel y Calamocha no son exclusivos de violencia sobre la mujer, llevan a su vez otros asuntos. Nuestra formación es básicamente la que viene por la experiencia del día a día. Los fiscales sí tenemos una fiscal de sala coordinadora y los delegados a nivel provincial. Realizamos cada año unas jornadas y de forma continuada estamos recibiendo material e información que nos puede resultar de interés. Hay comunicación permanente.
¿Qué les piden a los gobiernos central y autonómico?
En materia de violencia de género, tanto el poder legislativo como el ejecutivo están muy sensibilizados. Tenemos la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que creo que es bastante pionera. No echo nada de menos. Creo que España es uno de los países más sensibilizados en este tema.
Los cambios legislativos que afectan al judicial, ¿les hacen estar en permanente alerta? Cambios de leyes o normativas, como por ejemplo, la ley del ‘solo sí es sí’, y el ruido que ha habido.
Todos los delitos contra la libertad sexual no son violencia de género, sólo son una parte: cuando el autor es el hombre, la víctima es la mujer y además están casados, lo han estado, o tienen una relación sentimental o la han tenido. Todas las demás agresiones sexuales que se producen al margen de esto no entran dentro de los juzgados de violencia sobre la mujer. No son violencia de género, ahí entra a instruir el juzgado que le corresponde. Sí que he notado que cuando hay una violencia habitual en el tiempo, física y psicológica, suele haber una violencia sexual por muy casados que estén o por muchos años que lleven de relación sentimental. Antes de que entrara en vigor esta ley, cuando se denunciaban las agresiones físicas y psicológicas, muy de pasada la mujer decía: «me obligó a mantener relaciones sexuales cuando yo no quería». Ahora te dicen: «no ha habido violencia ni intimidación pero no quería mantener relaciones sexuales, dije expresamente no quiero tener, y a él le dio igual». Ya no se dice tan de pasada, se centran mucho en eso.
¿Hay más sensibilización entones?
Sí. Lo he visto en las mujeres.
¿Cómo valora que la ley del ‘sólo sí es sí’ pusiera en el foco en los jueces?
Los jueces aplican la ley. Da lugar a muchas interpretaciones y todas son válidas y, si no se está de acuerdo, está el sistema de recursos y a través de ellos, otros órganos jurisdiccionales estiman tu criterio o lo desestiman. No hay más.
Ha sido un año de quejas del sector judicial de intentos de injerencia de lo político, y hay una atmósfera incluso con comunicados de colectivos de jueces pidiendo por favor que no se mezclen términos.
Es que no tiene nada que ver lo político con lo jurídico.
¿Qué opina de que se empleen conceptos como violencia intrafamiliar?
Creo que negar la violencia de género no tiene razón de ser. En 2022 murieron 49 mujeres víctimas de la violencia de género, y en 2023 hasta noviembre, son 52. Los datos cantan, son muy explícitos. Claro que hay que hablar de una violencia de género. Estos discursos negacionistas de ahora creo que sí pueden tener calado en la sociedad y puede repercutir de forma negativa, por ejemplo, en que desciendan las denuncias. De hecho, respecto a las que murieron en 2022 las denuncias eran más que este año.
¿Cómo lo explicaría a alguien que no entienda que la violencia intrafamiliar no es violencia ejercida contra la mujer por el hecho de ser mujer?
Nuestra sociedad ha sido machista y hasta hace no mucho tiempo una mujer no podía abrir una cuenta bancaria, trabajaba en casa y estaba al cuidado del marido. Pienso que es una consecuencia.
¿Y los jóvenes?
Siguen teniendo esa cultura tanto chicos como chicas. Me da la sensación de que el hombre y la mujer no están en un plano de igualdad, no se educa en igualdad y ese es el problema.
En este tipo de discursos hay, de forma muy intensa, voces que están dirigiendo los argumentos a hacer creer que exista un agravio en los juzgados que favorece a la mujer frente al hombre.
Hay una legislación en la que se está protegiendo mucho a la mujer, y cuando se interpone una denuncia ante la Guardia Civil el paso siguiente como regla general es detener al denunciado. En ese sentido el hombre se puede sentir un poco perjudicado por la situación, pero es que creo que sí es necesaria esa protección a la mujer.
Ahí entra su labor de valorar y juzgar. No se cuelan denuncias falsas...
No. Y que un asunto se archive no significa que la denuncia sea falsa. Hay unas normas. Si veo que ese procedimiento no va a salir y va a ser una sentencia absolutoria yo pido el archivo. Hay que respetar las reglas del juego del derecho procesal. Si no tengo pruebas para ir contra este señor, por mucho que diga la señora, yo no lo puedo acusar por mucho que esté protegida la mujer. En ese caso, intereso un archivo que luego pueden recurrir. Además, muchas veces la propia Guardia Civil si ve un asunto que no tiene relevancia también nos lo comunica.
¿Hay denuncias falsas?
Decir de forma categórica esto es una denuncia falsa, no.
Es un tema recurrente incluso en plenos en los que partidos hablan de «muchas denuncias falsas» y de que «cualquiera viene aquí, denuncia y el hombre va a la cárcel».
En absoluto. Y para que haya una sentencia condenatoria no basta con la declaración de la víctima. Es fundamental, pero tienes que tener también otros elementos que corroboren esa declaración. No es denunciar y condenar, no.
¿Hay violencia psicológica?
Mucha. Y están los informes del psiquiatra o psicólogo, además de los informes periciales del psicólogo forense y de la trabajadora social del Instituto de Medicina Legal de Aragón, y los médicos forenses. Creo que los servicios sociales están haciendo una buena labor y también el equipo de Viogén de la Guardia Civil en Alcañiz. Realizan el seguimiento a las víctimas, entrevistas con ellas y tienen una función muy importante una vez interpuesta la denuncia para darles protección en función del nivel del riesgo.
Eso es importante... En lugares donde no existe Viogén o en ciudades más grandes, se han producido asesinatos por no realizar una adecuada valoración del riesgo.
En todos los atestados existe una valoración de riesgo. Si es extremo o muy alto, hay que acordar unas medidas cautelares más las medidas policiales. Cuando el riesgo es extremo están vigilando las 24 horas y por nuestra parte, o acordamos la prisión provisional o la prohibición de aproximación, y comunicación con pulsera, que se el sistema telemático de control de proximidad.
Ver comentarios (5)
Parece que el Ministerio de Igualdad y demás chiringuitos afines, han resultado ser un potente catalizador de la violencia contra las mujeres. Leía hoy que la Guardia Civil ha realizado un 45% más de actuaciones. Lo que se está haciendo solo está consiguiendo un mayor número de víctimas. Tanta gente cobrando para incrementar lo que deberían reducir, solo es bueno para los que cobran por hacer lo contrario de lo que deberían, y es nefasto para todas las mujeres. Lo que es, es.
ideología woke,al rico chiringuito.
Gran entrevista y sobre todo desde un punto de vista que los medios de comunicación suelen obviar. Bastante esclarecedora.
Difiero por completo de tu opinión Miguel Abad. Es una entrevista sesgada, no imparcial y muy presumiblemente preparada de antemano .
Más y mejor justicia es lo que hace falta