El equipo valderrobrense 'Raboses pel desert' completa un rally solidario en el desierto de Marruecos

Manuel Bel, Jesús Villoro, Robert Tingle y Daniel Higueruela recorren 2.400 kilómetros por el desierto y entregan material escolar y sanitario en distintas localidades
Publicado por M.J. Salvador el 26 de febrero de 2025

El equipo 'Raboses pel desert', formado por Manuel Bel, Jesús Villoro, Robert Tingle y Daniel Higueruela, recorrió 2.400 kilómetros por el desierto de Marruecos en el rally solidario Uniraid, una aventura que combina la resistencia automovilística con la ayuda humanitaria. La expedición, que se celebró del 8 al 15 de febrero, les llevó a enfrentarse a jornadas de más de diez horas de conducción por terrenos exigentes, desde dunas hasta caminos de montaña.

Uno de los requisitos fundamentales para participar en Uniraid es el transporte de al menos 40 kilos de material solidario, aunque el equipo de Bel consiguió llevar hasta 70 kilos por coche. "Gracias a la colaboración de amigos, vecinos y el Ayuntamiento de Valderrobres, logramos duplicar la cantidad mínima exigida", explicó Bel. La entrega de material se realizó en distintas poblaciones a lo largo de la ruta, donde los niños se acercaban a los vehículos en busca de ayuda.

El recorrido de Uniraid no solo exige resistencia física y mental, sino también habilidades mecánicas. Los participantes debían conducir vehículos con más de 15 años de antigüedad y sin ayudas electrónicas. "Nuestros coches han demostrado ser más resistentes de lo que imaginábamos. Han aguantado averías, atascos en la arena y jornadas de hasta 17 horas de conducción", detalló Bel. La organización proporcionó apoyo logístico con puntos de avituallamiento y zonas de acampada en el desierto.

Durante la expedición, las condiciones extremas fueron una constante. "De día soportábamos temperaturas de hasta 30 grados, mientras que por la noche el frío era intenso", recordó Bel. A pesar de las dificultades, el equipo logró completar el recorrido y entregar el material solidario en diferentes localidades.

Uno de los momentos más emotivos del rally fue la interacción con la población local. "Los niños nos esperaban al borde de los caminos con la ilusión de recibir algún regalo", explicó Bel. El equipo distribuyó gorras, camisetas, bolígrafos y otros artículos básicos. En algunos casos, también compartieron agua y víveres con las familias más necesitadas.

En cada etapa, los participantes recibían indicaciones sobre los tramos más difíciles y las zonas donde se concentraba mayor población infantil. "Había aldeas en medio de la nada donde nos sorprendía ver a niños descalzos y con escasa ropa, lo que nos hacía valorar aún más la importancia de nuestra labor", añadió.

El equipo de Bel se organizó junto a otros participantes de diferentes localidades españolas y portuguesas. "Nos unimos a un grupo de cinco coches con compañeros de Elche, Jaén, Burgos y Braga, en Portugal. Nos ayudábamos mutuamente en cada etapa, desde reparar averías hasta desatascar vehículos atrapados en la arena", destacó Bel.

El viaje concluyó en Marrakech, donde los participantes pudieron descansar en un hotel tras varias noches durmiendo en tiendas de campaña. "Fue un lujo después de tantas jornadas en el desierto. La experiencia ha sido dura pero increíblemente enriquecedora", afirmó Bel, quien aunque reconoce que el esfuerzo físico fue considerable, no descarta volver a participar en una futura edición del rally.

El regreso a España no estuvo exento de desafíos, con más de 600 kilómetros de conducción hasta Tánger y otras 17 horas de trayecto hasta casa. "Nuestros coches han vuelto con alambres sosteniendo algunas piezas, pero con el orgullo de haber cumplido nuestro objetivo", concluyó Bel.