Desde el centro de la plaza Paola Blasco hacen un llamamiento a las familias interesadas en llevar a sus niños y niñas este curso para que confirmen. Con los que salgan se dará el servicio desde el lunes, mismo día que comienza el curso también en Infantil y Primaria. El objetivo inicial era abrir este martes día 1 como hizo el Matarraña pero el descenso de número de alumnos desechó esta opción de momento.
Una vez terminado el plazo de matrículas había 44 alumnos pero el viernes, día en que se pusieron a organizar el curso, el número bajó hasta 17 con el hándicap de que pertenecer a diferentes grupos de edades. En el centro emplean a 7 trabajadoras que siguen en ERTE y, aunque las cuentas siguen sin salir con 17 niños, el objetivo ahora es abrir con una nueva organización por grupos y ratios.
La idea es comenzar un aula e ir abriendo el resto de forma paulatina según se vayan añadiendo más usuarios. Además, existe la posibilidad de ofertar servicio de madrugadores tanto por las mañanas como por las tardes, así como servicio de 7.00 a 9.00 y de 14.00 a 16.00 siempre en caso de que haya niños suficientes.
«Era inviable económicamente y de organización pero le seguimos dando vueltas porque hay más fórmulas y en ello estamos. Con las familias que confirmen el lunes abriremos porque no hacerlo supondrá el cierre definitivo y es lo que queremos evitar», dice Maite Torres, una de las responsables de Soletes, la única escuela de educación infantil privada del territorio y que el año pasado ya estuvo al borde del cierre tras el cambio de propietarios. Antes de verano, el horizonte no se presentaba muy halagüeño pero, como aseguró, «ya llevamos seis meses haciendo frente a los gastos estando cerrados, así que, aunque sigan sin salir las cuentas es mejor abrir y dar el servicio aunque entendemos el miedo al virus y que haya gente que se haya buscado otros mecanismos», añadió.