El Gran Premio cuelga el cartel de «completo» en los establecimientos hoteleros a 100 kilómetros a la redonda.
Si algo no funciona para Moto GP es eso de dejar las cosas para el último día, sobre todo, el tema del alojamiento. Los establecimientos hoteleros están llenos y, como cada año, desde hace días e, incluso, en algunos casos desde hace un año porque son los equipos, personal de organización y periodistas que llegan de fuera, los más previsores. Desde que en el territorio se da la bienvenida al otoño con el mundial de motociclismo, la despedida del verano es mucho menos dolorosa, sobre todo, en el sector de la hostelería.
Al impacto social y mediático del territorio a nivel internacional, se añade el económico. Las Cámaras de Comercio e Industria de Aragón hablaron a través de un estudio el año pasado. Tras valorar seis grandes premios celebrados en Alcañiz, la conclusión a la que llegaron es que «es imprescindible mantener la inversión en el complejo y el Gran Premio de Moto GP».
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, fijan en más de 185 millones de euros el impacto que ha ejercido Motorland en la economía de Aragón desde la apertura del circuito de velocidad en 2009. Añaden esos otros factores, como «un extraordinario reconocimiento en imagen internacional de la comunidad autónoma» y recuerdan que la actividad se extiende todo el año con World Series, el Mundial de Superbikes y el Campeonato de España de Velocidad.
Estas pruebas, y otros muchos campeonatos, además de alquileres de las pistas a uso particular, hacen que los días de actividad de las instalaciones superen los 270 anuales. «Se traduce en más de 220.000 visitantes entre aficionados y profesionales», sigue el documento. De entre ellos, el 70% son extranjeros.
Cabe destacar que antes de este informe, en 2014 se publicó el elaborado en la Universidad de Zaragoza. Estimó que solo el Gran Premio de Aragón ejerce un impacto de casi 21 millones de euros en el territorio. Dinero procedente del gasto que realizan los visitantes en apenas tres días de estancia.
De esta cantidad, más de 13 millones de euros, repercuten de forma directa. Para el presidente de la Diputación de Teruel, Ramón Millán, será el paso del tiempo el que otorgue valor a Motorland. «Ha sido el revulsivo, el proyecto más importante del Bajo Aragón en décadas y que une esfuerzo público y privado. El tiempo le dará la categoría de histórico».
Hacia la especialización
De forma indirecta, la celebración del Gran Premio ha puesto en el horizonte de los empresarios nuevos retos. Entre ellos, el de la especialización. «Hace ocho años tuvimos la suerte de acoger este Gran Premio, creo que le estamos cogiendo el mecanismo y ahora debemos seguir en el camino de la especialización para ofrecer un servicio cada vez mejor». Para el presidente de Teruel Empresarios Turísticos, Juan Ciércoles, esa es la única forma de que «un público tan específico que viene solo a las carreras, termine volviendo en otras ocasiones porque, por desgracia, el invierno es largo y muy duro».
Ofrecer un mejor servicio es una de las premisas de la Asociación Turismo Bajo Aragón. «A través del producto de Club, nos estamos especializando mucho hacia este público aunque el servicio se da para todo el mundo y durante todo el año», explica la gerente, Nieves Ballestero. A través del Plan de Dinamización Turística que puso en marcha la Comarca del Bajo Aragón en 2014, una de las líneas que se trabaja es la de ofrecer el mayor confort a los que viajan en moto pero también la formación del personal hostelero en parcelas como la de idiomas, entre otras.
«El público que viene al Gran Premio se suele centrar en las carreras pero con las Rutas Moteras tenemos gente que viene todo el año y eso implica que nosotros demos el mejor servicio», añade.
En el Bajo Aragón no quedan alojamientos desde hace mucho tiempo salvo incidencias de última hora. «Creo que hubo alguna cancelación reciente pero enseguida se cubrió», recuerda.
En este sentido, la experiencia es un grado a la hora de reaccionar. Motorland acoge el octavo Gran Premio y eso hace que aquellos que están de cara al público estén curtidos.
«Es un reto acoger este evento y ojalá dispusiéramos de más habitaciones para ofrecer un servicio todavía mejor», apoya el presidente de la asociación, Pedro Soler. El bajoaragonés considera que, más allá del evento en sí mismo, los tres intensos días de mundial son un tren que no se debe dejar escapar en ningún sentido. «Solo hay que salir a la calle para ver la repercusión que tiene en el propio territorio. Debemos aprovechar el tirón y darnos a conocer, vendernos como ciudad y como comarca», concluye.
Cartel de «completo»
La cita de este año lleva el mismo camino y el cartel de lleno ya está colgado en casi la totalidad de los establecimientos si bien, no está de más probar suerte porque siempre queda alguna vacante de última hora, aunque esas son las menos.
No obstante, aquellos que se aferran a dejarlo para el último día, deben saber que si llaman se les atiende, pero para ser derivados a otras zonas a más de cien kilómetros de distancia a no ser que justo quede una vacante de última hora.
Además de la propia ciudad de Zaragoza, dentro del Bajo Aragón Histórico, la comarca del Maestrazgo es un ejemplo ya que cumple la distancia de los cien respecto a Alcañiz. «Para nosotros el mundial no es nuestro mayor apogeo de gente pero se nota mucho. De hecho, si no se celebrase, lo echaríamos de menos», explica Pilar Beltrán. Es la presidenta de la Asociación de Empresarios Turísticos y regenta además un restaurante en Cantavieja. «Servimos, sobre todo, el almuerzo temprano antes de que marchen al circuito y meriendas cuando regresan los que están alojados por aquí», añade.
La zona está conectada por carreteras con muchas curvas en muchos casos. Aunque son trazados atractivos, no lo son tanto si no están en condiciones. «Lindando con Castellón hay un tramo con el firme en muy mal estado y los moteros eligen su itinerario en función de eso, así que, ahora vienen más desde la zona de Castellote que por La Mata», analiza. Beltrán considera que el Maestrazgo es destino de primavera y otoño, sobre todo. Así, Moto GP supone el primer gran evento en el inicio de otra época de picos altos de visitas que suelen registrarse con los meses de recogida de setas.
Uno de ellos es la desestacionalización. «Lo perseguimos desde hace años y está costando pero lo vamos consiguiendo muy poco a poco», valora el presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña, José Antonio Higueras.
En el Matarraña, zona turística por excelencia junto al Maestrazgo, y donde el verano sí es un fuerte real de visitantes, aprecian el cambio del perfil de público que ofrece el complejo del motor. «Es muy distinto al que recibimos habitualmente porque son moteros que se centran en Motorland, es un aficionado que viene a eso, pero es verdad que muchos se interesan y algunos acaban regresando fuera de carreras, por eso hablamos de desestacionalizar», añade.
Muchos establecimientos han registrado buena entrada desde hace una semana porque han albergado a parte de organización que se adelanta para los preparativos. «No cabe duda de que el Gran Premio de Aragón es una buena guinda económica para el cierre de verano», concluye.
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