Eugenio Ramo: «Las propuestas más interesantes están en las editoriales pequeñas»
Eugenio Ramo posa entre las estanterías de Santos Ochoa en Alcañiz./ M.M.R.
Santos Ocha es una librería que puede encontrarse en otros puntos de España, ¿qué diferencia a la de Alcañiz?
La librería madre está en Logroño y actualmente va por la cuarta generación. Es una de las más longevas de España, con 105 años. Yo soy el benjamín de la cadena, porque estamos en la ciudad más pequeña y por metros cuadrados. Todos intentamos que sea un punto de encuentro; en mi caso, intento traer actividades que estén relacionadas con los libros. No nos limitamos a vender detrás del mostrador.
Alcañiz es en teoría una ciudad, pero la realidad es que tiene alma de pueblo, ¿beneficia a la hora de tener un negocio?
Totalmente. Acabas estableciendo lazos con clientes que se convierten en amigos o incluso en tu esposa, como en mi caso. Somos más ricos, no en el sentido económico, pero sí en cercanía. Es un grado de cercanía mayor que en una librería de barrio incluso, y es algo de lo que creo que debo sentirme orgulloso.
Los clientes que son tan cercanos, ¿se dejan recomendar?
Hay de todo. Hay mucha gente que viene a que le recomendemos y se fía a ciegas de tu criterio, lo que es una responsabilidad muy grande. Uno siempre tiene ese miedo a fallar. También hay gente que no, que viene a por su lectura y se va.
Tenéis mucha presencia en Instagram, ¿qué le aporta a la librería el mundo de las redes?
Yo mismo tengo una relación complicada con el tema de las redes. Como usuario, como Eugenio Ramo, me parecen un aburrimiento total. Creo que están llenas de contenido vacío y que son lo contrario a un libro, una entrevista larga o una película. Pero la realidad es que hay que estar, y coincide que a mí no me da vergüenza hacer un vídeo siempre que sea para causar interés sobre la librería. Si soy sincero, me gustaría ser más activo, pero no tengo más tiempo.
Entre estas estanterías hay muchos libros escritos y editados desde el territorio. ¿Es más fácil trabajar con editoriales pequeñas que con Planeta por ejemplo?
Si tenemos en cuenta la parte administrativa, no. Normalmente es muy fácil recibir libros de grandes grupos editoriales porque los canales de distribución están muy establecidos desde hace muchos años. Nos cuesta muy poco trabajo darlos de alta. Ahora bien si hablamos de une editorial más pequeña como Fragolino de Sergio Grao que es de Alcañiz, hay que dedicarles más tiempo. El mundo editorial está diseñado para que los grandes de coman a los pequeños. De los 90.000 libros que se publican cada año, la mitad lo harán entre Planeta y Penguin. Ahora bien, en los márgenes es donde están las propuestas más interesantes. El trajo de los editores que apuestan por un trabajo y no por un producto o en un influencer con millones de seguidores me interesa más. Es una lucha personal que se da en más puntos de España.
¿Podemos decir que es una responsabilidad? Si alguien trabaja desde el territorio tiene que estar en sus librerías.
Por supuesto. Hay un tema de pertenencia geográfica. Yo, como librero en Alcañiz, siempre tendré las puertas abiertas para la gente del territorio.
En este especial compartes páginas con Sergio Grao de Ediciones Fragonlino. Él explica que para su existencia es muy importante tener poder estar en librerías como Santos Ochoa...
En su caso, hablamos de una de las editoriales más pequeñas de España. Evidentemente, no se puede ganar la vida como editor; es una cuestión completamente vocacional. Tiene unas ediciones preciosas, son incomparables. ¿Cómo no vamos a apoyar a alguien que hace unos libros tan bonitos y tan buenos?
Más allá de los libros, aquí pasan muchas cosas por ejemplo, ¿todo el mundo es bienvenido a las Antonias?
Todo el mundo es bienvenido, pero hay una larga lista de espera. Ya somos 20 Antonias y es un número bastante grande para las reuniones. La intención es que todo el mundo pueda participar. Hay Antonias que llevan como si fuera el sillón de la RAE, desde que empezamos. Es un grupo muy mutante, porque sus integrantes tienen trayectorias muy diferentes.
Además tienen cantera, se acaban de ir las Antoinettes, ¿cómo es un club de lectura con niños?
Empezamos el año pasado y este año ya hemos doblado el grupo. Es genial, son totalmente distintos a los adultos. Son mil veces más espontáneos y siempre me sorprenden. Se fijan en cosas completamente distintas. Aprendo mucho de ellos; es mi momento favorito del mes.
Estamos rodeados de libros, pero la tecnología cada vez tiene más peso, ¿puede competir Santos Ochoa con Amazon?
No lo sé, pero yo soy optimista. Hay mucho desconocimiento y falta de pedagogía. La gente se queja mucho de pagar impuestos, pero luego no tiene problema en comprar un libro por Amazon, sabiendo que los impuestos de Amazon no se pagan en España. En cambio, nosotros estamos ubicados aquí y pagamos religiosamente. Muchas veces la gente incurre en esas contradicciones. Nosotros estamos aquí todos los días y eso no lo tiene Amazon. ¿Competir? Pues no lo sé, pero yo creo que podemos sobrevivir.
Creo que es un gran cliché, pero no podemos acabar con otra cosa que no sea una recomendación para 2026...
Irene Pujadas publicó a finales de año y es la primera escritora catalana que ha sido publicada en The New York Times. La intrusa es un libro divertidísimo y loquísimo por su planteamiento. A la protagonista, sus círculos cercanos le preguntan qué le pasa. Le ven algo distinto sin saber concretar el qué. Ella misma empieza a rayarse porque todo el mundo lo detecta, pero ella no lo ve. Es una novelita que merece mucho la pena y, si todo va bien, será la primera invitada del año de A puerta cerrada.
Ver comentarios (2)
fragolino the very best!
Una gran librería que ha dinamizado la cultura en el territorio. Gracias Eugenio.