Apenas un mes y medio le ha bastado a Eva Espés Montañés para saber que regresará a Mozambique. Es algo que supo al poco tiempo de aterrizar en Maputo para comenzar una estancia en prácticas de cooperación en Veterinaria, una experiencia que superó todas las expectativas que ya tenía cuando envió la solicitud. Este es uno de los destinos de los Programas de Ayudas para Prácticas Internacionales de Cooperación Universitaria al Desarrollo de la Universidad de Zaragoza. Regresó la madrugada del viernes a su Samper de Calanda natal con la cabeza a mil revoluciones ordenando recuerdos y vivencias. Quiere compartir su vivencia y descubrírsela a gente que pueda estar interesada. Una de las maneras de difusión que ha encontrado son las redes sociales y en su Instagram (@e.espes12) ha ido contando curiosidades y datos tanto del país como de su día a día. Lo primero que hizo fue contar cómo accedió a la beca y sus condiciones.
En este caso se ofertaban cinco para 4º y 5º curso con preferencia a alumnado que acaba sus estudios. De hecho, este requisito la dejó fuera el año pasado cuando ya la solicitó. Entre los destinos hay países tanto de África como de América Latina y la dotación es de 750 euros. El resto va por cuenta del estudiante. Espés ha realizado sus prácticas en el Hospital Escolar Veterinario de Maputo con la Universidad de Eduardo Mondlane, alojada en una de sus residencias de estudiantes. Tenía su habitación y el resto del piso lo compartió con tres chicas de otras facultades: una de Tanzania y dos de Ruanda. «He crecido mucho profesional y personalmente en muy poco tiempo. Me apetecía enseñarlo para dar visibilidad a este tipo de becas, que me parecen algo innovador», dice. Reconoce que al principio les llamaba la atención que grabase. «Luego estaban encantados de que lo hiciese para enseñarlo. Me preguntaban si a alguien le iba a interesar y no lo sé, pero si no, no pasa nada, los vídeos se quedan para mí», ríe. Sí ha encontrado interés porque en cada publicación ha despertado interacciones y mensajes. «En todas me ha escrito alguien preguntando y solo con eso estoy contenta, ya he alcanzado a alguna persona», añade.
Sonríe cuando habla de lo vivido pero admite que le costará sacarse la tristeza de encima. «Sabía que un día más allí iba a ser un día más de aprendizaje, pero no podía alargar más porque aquí ya tenía compromisos. Volveré, eso lo sé, los veranos o cuando pueda quiero ir a hacer cooperación», añade. Lo que le espera son entrevistas de trabajo en Lugo y Francia y la defensa del Trabajo Fin de Grado el día 11. Con la carrera terminada es, como se describe en su perfil de Instagram, «una veterinaria buscando su huequico en el mundo». Nunca ha dejado de moverse. De hecho, el año pasado no pudo ir a África pero hizo una práctica de Movilidad Rural en los Alpes italianos con la universidad. Quiere seguir formándose porque siente que los cinco años de carrera «se quedan cortos», y las opciones de empleo que se presentan combinan formación y trabajo.
Apañárselas con lo mínimo
Una de las razones que le llevó a seleccionar Mozambique fueron los recursos y medios con los que iba a contar. «Me he planteado cosas que en Zaragoza ni pienso porque tengo todo el material a mi disposición. Allí la urgencia es que el animal no se muera porque lo necesitan para trabajar y vivir», dice. Desde el primer día contó con la libertad que le dio la directora del hospital, que se encargó de que cada compañero que salía al campo o al matadero la avisase por si quería unirse. «No hice una semana entera en el mismo sitio, no he parado», apunta. Cuenta que los animales de clínica -perros y gatos- y los de producción son los mismos que en España, como son los rumiantes en vacuno, caprino y ovino, aunque sí son de diferentes razas y manejos. Aparte está la fauna bravía, los considerados en España fauna africana salvaje. Lo suyo ha sido y es la Veterinaria de campo y eso implica también interacción social. Se entendió en inglés para lo académico y tuvo que afinar el oído con el portugués, idioma oficial. También se aprendió palabras en dialectos que hablan en zonas rurales. «Hola y adiós y lo justo para decir que la vaca está preñada o no», sonríe. «La gente es lo mejor de ese país, no imaginaba tener un sentimiento de hogar tan lejos de casa y lo tuve. Me parece lo más bonito», añade.
Cada día fue una aventura que resolver. Le tocó ayudar en operaciones, algunas con caballos cuya sedación se basó en la ketamina porque no había nada más. «Solo con eso, algo que es impensable para nosotros pero allí no había otra salida. Al mismo tiempo había que vigilar el movimiento de los ojos por si se despertaba porque tampoco había medios para monitorizar», cuenta. Otra semana la pasó en una reserva desde la que viajó a aldeas a vacunar a perros y gatos porque la rabia sigue siendo una enfermedad que mata a personas. «Cada diez animales se cambiaba la aguja, no había más», recuerda. Esa semana estuvo al amparon de un equipo de Mozambique Wildlife Alliance, una organización que «intenta llegar a los sitios más recónditos con sus campañas humanitarias», explica.
En cuanto al día a día, siente que llegó a ser una más del barrio y se ha sentido arropada ante una posible falta de seguridad, algo que quizá como turista sí sea más sensible o «conlleve más riesgo de que te roben la cartera». Tampoco sufrió las penurias locales. «En la residencia un día no había agua corriente pero sabía que tendría, en una aldea donde la sacan de pozos nunca lo saben, no saben ni si comerán». Los estudiantes de fuera también aportan y valiosas fueron sus demostraciones de extracción de garrapatas. «No se podían creer que nadie les hubiera dicho que lo hacían mal, que no se aplasta y que hay que sacar la cabeza. Se trata de que los programas sean positivos para ambas partes y para mí lo ha sido», añade. Vuelve con otra perspectiva sobre las cosas que no quiere perder. «A la vuelta en la escala en el aeropuerto de Lisboa solo veía zapatillas, bolsos caros… Los dos mundos chocaban en mi cabeza. A la ida ni me fijé. Algo ha cambiado en mí y quiero que se mantenga», reflexiona.
Ver comentarios (1)
Bravo Eva, enhorabuena por tu actitud y tu valía. Sigue así