La extrema sequía y la vecería dejarán una catastrófica cosecha de oliva

Las previsiones sitúan los volúmenes de recolección en tan solo un 10% respecto a 2023. La afección se extiende por todo el ámbito bajoaragonés con unos precios que bajan
Publicado por Javier de Luna el 15 de octubre de 2024

Sequía, altas temperaturas primaverales que dificultaron la floración y vecería del empeltre. Estos han sido los tres ingredientes que se han dado de la mano para que las perspectivas hagan presagiar una de las peores campañas de cosecha de oliva de los últimos años en el Bajo Aragón Histórico.
Las estimaciones hacen prever una cosecha que tan solo será de un 15% respecto a un año normal. La cifra es aún más baja si se compara con la del año pasado y es que se espera una merma del 90%, situándola en tan solo el 10% de lo que se recolectó y se produjo durante 2023.

La situación es especialmente dramática en la zona central y occidental del Bajo Aragón Histórico, ya que allí se encadenan tres años en los que se produjeron dos años de muy malas cosechas y un 2023/24 con una recolección algo por debajo de la media. Solo el Matarraña se vio beneficiado en pasado año por una campaña extraordinaria que sin embargo este año tan solo va a representar, de igual modo, un 10% de lo recolectado durante el último año. «Va a ser un año muy duro. A la sequía que ha imposibilitado incluso el riego en algunos sistemas de la zona alta, se añade la mala cosecha de almendra y cereal y además que ahora no habrá casi olivas. El año pasado tuvimos una muy buena cosecha y se llevaron a cabo inversiones, pero ahora agricultores y almazareros perderán dinero», explica Víctor Vidal, presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña y agricultor de La Portellada.

Los observatorios del Bajo Aragón Histórico son los que menos lluvia recogieron en el año hidrológico./ METEO ARAGÓN

Cooperativas como la del Mezquín afrontan nuevamente un año muy malo. «No vamos a llegar al 10% de un año normal, tras una anterior cosecha que aquí ya fue mala y la de hace 2 años, que fue también catastrófica», explica por su parte, Pedro Sancho, gerente de la cooperativa del Mezquín situada en La Codoñera.

La situación será negativa tanto para almazareros y cooperativas como para agricultores, ya que buena parte de los olivos existentes en sus fincas apenas cuentan en estos momentos con olivas, o directamente muchos de ellos no contienen fruto. «No vamos a recolectar ni el 10% de lo que se recogió el pasado año. En nuestro caso la sequía ha sido muy importante y tan solo algunos olivos situados en zonas en las que se acumula la poca agua caída, tendrán algo de oliva», explica Daniel González, joven agricultor de Valjunquera. Por ello, en esta campaña, la cosecha podría situarse en el entorno de los tan solo 5.000.000 de kilogramos de producción cuando lo habitual son 40.000.000 en todo el ámbito de la D.O. Bajo Aragón.

Las diferencias frente a la última campaña del sector oleícola en el territorio también se lamentan en otras cooperativas como la de Aceites Matarraña en Calaceite, donde se pasará «de una campaña récord a una de las peores de nuestra historia», tal y como relata su gerente Joaquín Riba. Calculan que recogerán tan solo un 5% de una cosecha «flojísima y prácticamente nula» y sienten preocupación por cómo este panorama puede afectar a la cooperativa frente a la próxima campaña. «Estamos terminando la campaña 23-24 porque aún quedan existencias en cuanto a aceitunas, pero a partir de que se termine la del 24-25 tendremos que estudiar la situación. Posiblemente tengamos que hacer recortes porque la empresa no se podrá mantener estructuralmente con el personal actual (de siete trabajadores) vista la campaña tan mala que cerraremos», señala Riba.

La poca cantidad de oliva suele ser habitual después de un año en el que se obtienen muchos kilos, pero en este caso también ha influido notablemente la falta de agua. Por ello mismo el gerente reivindica que es necesario encontrar soluciones alternativas para asegurar el riego del olivar, bien sea «a través de balsas laterales o cualquier otra opción que sirva para ello». «Hay que buscar responsabilidades y ayudar al sector, porque cada día estamos peor», concluye. Cabe recordar que el Matarraña lleva 20 años reivindicando la construcción de las balsas de Val de Figuera, en Torre del Compte, Comellares, en el río Tastavins, y Pla de Serrats en el río Algars.

Venimos de un año que ya fue malo, el anterior catastrófico y una nueva campaña que será nefasta

Pedro Sancho. Gerente Coop. del Mezquín

La anterior cosecha fue muy buena pero este año la sequía nos deja sin olivas, sin almendras y sin cereal

Víctor Vidal. Presidente Empresarios Matarraña

La cosecha en nuestro caso será casi nula, no llegaremos ni al 5% de recolección en muchos casos

Joaquín Riba. Presidente Coop. Calaceite

Llevamos tres años seguidos con una situación similar y no creo que vayamos a recolección temprana

Carlos Blanco. Apadrina un Olivo

Vecería del empeltre

Sin duda uno de los principales condicionantes es el vecero del empeltre, también llamado vecería. Esta particularidad se da con especial singularidad en la citada variedad, buque insigne del Bajo Aragón y que es variedad más extendida y seña de identidad del territorio. Este fenómeno provoca que tras una cosecha abundante, la olivera guarde nutrientes el siguiente año, por lo que ofrece una menor producción. Este hecho se ha acentuado este año en zonas como el Matarraña, que vienen de una cosecha anterior extraordinaria. Se dió también en otras zonas del Bajo Aragón en 2022 tras una muy buena cosecha que tuvo lugar en el invierno de 2021. «Tuvimos la mejor cosecha en muchos años, pero este año la vecería y la mala floración nos van a hacer pasar una campaña muy complicada», explica el almazarero y agricultor Gabriel Alcober, de Valdeltormo.

En este sentido, tampoco las plantaciones de regadío existentes han logrado mitigar demasiado esta vecería del empeltre. Sí que las explotaciones de otras variedades como la arbequina han logrado unos rendimientos algo superiores. «Estamos observando que en diferentes plantaciones de otras variedades no se está dando tanta vecería. Aunque el año ha sido malo pluviométricamente en las fincas de variedades como arbequina no está habiendo tanta diferencia», añade Caldú.

En Andorra-Sierra de Arcos, concretamente en pueblos como Oliete, la cosecha que se espera tampoco es alentadora para el sector. La almazara de Apadrinaunolivo es otra de las que tan solo prevé recoger un 10-15% de olivar, lo que se traduce en apenas unos 20.000 kilos de sus olivos de recuperación frente a los más de 100.000 kilos que solían oscilar. El detonante de todo ello no es otro que la falta de agua de este último año, sobre todo en los meses de verano. «El olivo puede aguantar o solventar una sequía, pero llevamos tres años seguidos sufriendo este fenómeno, y los árboles han padecido mucho. Tenemos un pequeño porcentaje donde tenemos riego que se salvará, pero en el resto no hay prácticamente nada», explica Carlos Blanco, maestro de la Almazara de Apadrinaunolivo, quien también alerta que la situación afecta igualmente a otros tantos agricultores locales, cuyos olivares «tampoco tienen apenas producción».

Las predicciones negativas han provocado que la almazara olietana incluso haya tenido que modificar sus plazos de cosecha. Si bien en años anteriores comenzaban a trabajar en octubre, este 2024 no lo harán hasta la segunda semana de noviembre por la falta de olivar. «Ir a recolección temprana viendo la poca oliva que vamos a conseguir es un poco valiente. Tenemos que rentabilizar el esfuerzo de la campaña y no estirar mucho los días», puntualiza Blanco. Es por ello que también prevén terminar mucho antes, concretamente días previos a Navidad, mientras que en otros años los trabajos de recolección continuaban hasta mediados de enero.

Ante la poca cantidad de oliva prevista también se han visto obligados a reubicar a personal en otras secciones «para no dejar a nadie por el cambio», así como rebajar notablemente toda la oferta de producto. «Hay botellas de un litro que, por ejemplo, no hemos podido atender», lamenta el maestro de la Almazara de Apadrinaunolivo. La máxima prioridad ahora es «asegurar la calidad» del aceite que se pueda obtener, y confiar en que «esta sea la última campaña mala». «Prefiero vivirlo con un poco de esperanza. Las últimas lluvias que estamos viviendo ya no sirven para el olivo, pero sí que están engordando un poco la oliva. Sobre todo miramos esos brotes verdes de cara al año que viene, que están sucediendo. Hay motivos para ser optimistas», concluye Blanco.

Sequía y calor en invierno

Otra de las causas de esta mala cosecha es la extrema sequía que arrastra todo el Bajo Aragón Histórico. Los observatorios bajoaragoneses son los que menos precipitación han registrado de todo Aragón durante el último año hidrológico, que abarca desde el 1 de septiembre de 2023 hasta el 31 de agosto de 2024. Calanda y Alcañiz encabezan esa lista con tan solo 208 y 215 litros por metro cuadrado -mm- caídos en 12 meses. Muy cerca están observatorios como Mazaleón (265 mm), Ráfales (328 mm) y Alcorisa (354 mm). Son registros que en algunos casos apenas suponen el 40% de lo que debería de haber caído. Asimismo, buena parte de estas precipitaciones cayeron tras el florecimiento del olivo, cuando el daño ya estaba hecho.

Estas cifras contrastan con registros de incluso más de 3.000 mm en zonas del valle de Pineta en Huesca o más de 1.500 mm en zonas del prepirineo de Huesca y Zaragoza. Tampoco las temperaturas ayudaron. El invierno sin apenas heladas, sin nevadas y con una primavera que fue extremadamente seca hizo que la floración del olivo fuese nefasta. A este respecto, precisamente en el Matarraña la anterior cosecha (2023/24) fue extremadamente buena por la nevada que tuvo lugar en febrero de 2023 y que no se extendió a otras zonas del Bajo Aragón Histórico.

Pocos excedentes

A pesar de que en algunos puntos la cosecha del pasado año fue más que abundante, lo cierto es que no se disponen de demasiados excedentes. Son varias las razones: la principal es la gran demanda que hubo el pasado año, ya que regiones como Andalucía tuvieron una producción muy por debajo de lo habitual, lo que hizo que el aceite producido en el Bajo Aragón rápidamente se colocase en el mercado.
Otra de las razones es el precio. Los almazareros pagaron precios muy altos por el kilogramo de aceituna, llegandose a pagar el litro de aceite entre 8 y 9 euros el kilogramo.

Ello motivo que los productores colocasen el producto en el mercado, ya que, aunque tímida, se produjo una bajada de precios que sitúa el litro de aceite de oliva. Actualmente se paga en torno a 7 euros el kilogramo, lo que hace que los que guardaron aceite, actualmente estén perdiendo dinero dado que los precios han bajado y pagaron una cuantía más elevada por las aceitunas recogidas entre 2023 y principios de 2024.

Ver comentarios (2)

  • A los de Apadrina Un Olivo les da igual. Su beneficio ahora ya no son los olivos, son los molinos y las paguitas que les dan traicionando al territorio. Menuda decepción.

  • Ni la DGA ni el gobierno central se acuerdan de la situación dramática de los leñosos sobretodo el almendro a este paso tocará arrancarlos por sequia y desamparados por las administraciónes
    Cataluña Valencia han dado ayudas y la DGA poco y solo para cereales y ganadería extensiva