La familia Orrios Senlí tamborileros y nazarenos

El tío Jaime fue el que introdujo en esta familia la afición por el tambor que ahora ha pasado de padres a hijos
Publicado por Javier Vílchez el 4 de mayo de 2019

El tío Jaime fue el que introdujo en esta familia la afición por el tambor que ahora ha pasado de padres a hijos

Túnicas y tambores, palillos y terceroles; todo está preparado en la familia Orrios Senlí para vivir un año más la Semana Santa alcañizana en la que la afición al toque de los tambores y a la participación en las procesiones les viene más de la parte de los Senlí que de los Orrios. «Mi padre tocaba el tambor de joven con sus amigos, pero no recuerdo nunca haber participado con él en las procesiones», recuerda Eduardo, hijo de Antonio y Carmen.

Este circunstancia motivó que fuera su tío Jaime el que introdujera la afición por el tambor a su sobrino y el que se lo llevaba a tocar con él en las procesiones del Viernes y del Sábado Santo. Con el paso de los años Eduardo y su mujer Marí Carmen han inculcado su devoción por la Semana Santa a sus hijos, Jorge y Raúl. Todos ellos participan de alguna u otra manera en las procesiones de las hermandades y cofradías a las que pertenecen, es decir, a la del Santo Entierro, a la del Nazareno, a la del Silencio, a la de la Soledad y a la del Carmen. Para los cuatro, reconoce Eduardo, es motivo de orgullo año tras año salir de casa con sus túnicas y tambores a procesionar, como también, se sienten muy satisfechos de formar parte de la banda de tambores del Nazareno y como portantes del paso de La Verónica.

Pero si alguien de esta familia puede presumir de ser una gran amante de la tradición semanasantista es sin duda Isabel Rocatín, hija de Ana Orrios y sobrina de Eduardo, que destaca entre su familia por ser una gran tamborilera habiendo sido cabo de la banda del Martes Santo y formando parte de la banda del Nazareno.
Todos ellos, Eduardo y Mari Carmen, sus hijos, Jorge y Raúl; como también Ana e Isabel y su marido, Jorge Sánchez; cuentan las horas que restan para procesionar y disfrutar un año más del toque del tambor, de portar las peanas y, o bien juntos o bien en compañía de sus amigos recorrer las calles de Alcañiz.

Todos se confiesan unos enamorados de la Semana Santa de Alcañiz y no cabe en sus cabezas abandonar durante dichos días su localidad natal porque la esperan con ganas y porque la viven intensamente ya sea por tradición o por devoción pero siempre anteponiendo ese sentimiento tan alcañizano que, en caso de la familia Orrios Senlí, fue calando poco a poco y que ahora se ve reflejado en los más jóvenes que siguen los pasos de sus padres.