Ha sido convento, manicomio, hospital de guerra, albergue y, ahora también, escenario de La Fantasmada de Caspe. El convento de Santo Domingo se convirtió el pasado sábado por la noche en un terrorífico túnel del terror con un edificio encantado que contó con psiquiátrico, bosque encantado, exorcismos y un cementerio, entre las diez escenas que ambientaron el recorrido.
El cambio de ubicación resultó un acierto y, de hecho, muchos de los 1.600 visitantes lo comentaban incluso antes de entrar. La novedad permitió un nuevo juego de espacios, luces y, sobre todo, la posibilidad de crear escenas exteriores e interiores en un edificio al que ya le acompaña cierto misterio, tras las ¡çdistintas grabaciones de supuestas psicofonías que se han realizado en el lugar. Para poner en contexto, en la entrada del túnel de terror, se proyectó parte del capítulo de 'Cuarto Milenio' que se grabó en Santo Domingo.
Las caracterizaciones e interpretaciones de los aproximadamente 60 voluntarios que hacen posible esta esperada actividad volvieron a destacar y mantuvieron en vilo a todos los presentes, entre sustos y una tensión constante durante los 15 minutos que duraba el túnel de terror. Muchos de los actores repetían de ediciones anteriores, como Amadeo Barceló, que formó parte de la escena que revivió a nueve dominicos junto al cementerio del claustro. «Ellos son los amos del convento. Se marcharon en 1835 y por fin han vuelto....», comentó entre humo y una música tenebrosa. Para el voluntario, el cambio al convento dio «mucho juego» a las ambientaciones. «Con poco que hagas, la gente se mete en seguida en situación».
También hubo quien se estrenó en la decimosexta edición de La Fantasmada, como Eva Izquierdo, que acudió desde Alcañiz para cubrir a una voluntaria. "Es muy divertido porque el público se asusta y viene con ese temor que provoca una casa encantada y nosotras, en el bosque encantado, les asustamos", explicó con unas cuantas ratas en la mano, que no dudó en acercar a quienes cruzaban por su lado.
La participación infantil también destacó con numerosos niños que aumentaron el dramatismo de las escenas, ya fuera cantando canciones tenebrosas, gritando o acercándose sigilosamente a los visitantes. "Ha gustado mucho con un entorno más espectacular que otras veces y se ha notado en la venta de entradas, que se agotaron antes y hemos tenido muchas llamadas y mensajes de personas que se quedaron sin entradas", destacó Cristina Ferrer, miembro de la Casa Bosque, asociación organizadora de La Fantasmada.
Cada año, los pases para el túnel se agotan en prácticamente un día o dos. La organización ha agradecido la confianza y acogida que sigue manteniendo esta propuesta en la noche de Halloween, y pide comprensión a la limitación del número de entradas: "Somos voluntarios y se está actuando durante cuatro horas, con grupos que entran cada cinco minutos, lo que significa que constantemente hay que comenzar la interpretación de la escena".
Este año, además, hubo quien se llevó un susto extra. La casa de la familia Vicente se encontraba al final del recorrido circular de La Fantasmada y la familia no dudó en aportar su granito de arena decorando su jardín y una ventana; y dando algún que otro susto a alguno de los grupos que ya salían confiados de no tener que preocuparse más por la oscuridad.
Ninguna escena dejó de sorprender durante el recorrido del túnel de terror./ S.F.