Los daños causados por las tormentas de agosto y septiembre de 2024, en cuatro caminos de Fayón, estarán reparados para agosto o septiembre de 2026. El Ayuntamiento licitó, a mediados de este mes de noviembre, las intervenciones en los caminos de la Ribera, la Mineta, la Reixaga y Vall Asut, que se contemplan junto con varias actuaciones menores.
Los lotes de obras se han establecido en base a las dos zonas que fueron afectadas por las fuertes lluvias y la crecida del río Matarraña, y que se dividen en la zona de acceso al embarcadero y los campings junto con las vías hasta las depuradoras, que también sufrieron desperfectos; y, por otro lado, los caminos de la zona de la cuenca del río y sus pasos a granjas o explotaciones agrícolas.
Entre las ayudas del Gobierno Central (135.000 euros) y del Gobierno de Aragón (125.000 euros), el Ayuntamiento cubre casi el 100 % de los costes de reparación. Sin embargo, el alcalde, Roberto Cabistany, apunta que los daños en el casco urbano tendrán que ser asumidos con fondos propios al no haberse concedido ninguna ayuda. Todas las actuaciones se acometerán conjuntamente para coordinar los trabajos. Se espera que las obras comiencen en enero o febrero y duren unos siete meses, aproximadamente.
Cabe recordar, que tras las tormentas el Ayuntamiento acometió varias acciones «de emergencia» para dar acceso a las instalaciones que habían quedado incomunicadas. «No hicimos mucho más porque suponía un desembolso económico al que, después, había que hacer frente (…) y queríamos tener las garantías de poder hacernos cargo de esas reparaciones», explica el alcalde.
Sin ayuda para prevención
Desde el Ayuntamiento destacan la importancia de las ayudas estatales y autonómicas para poder acometer las reparaciones, pero critican la falta de recursos para la mejora de los caminos y la prevención de grandes daños ante tormentas como las del año pasado. «Es contradictorio que este tipo de ayudas no valoren actuaciones de mejora que puedan evitar que, en el futuro, se repitan estos daños. Solo podemos dejar (los caminos) en el estado que estaban», valora Cabistany.