La Feria de Productos y Servicios del Medio Rural de Aguaviva ha alcanzado este fin de semana su 30ª edición con buenos datos de asistencia y numerosas propuestas para todos los públicos. La cita estuvo marcada porque las restricciones del Gobierno de Aragón por los brotes de lengua azul y dermatitis nodular, que obligaron a la ausencia del ganado que recuerda a los inicios de la cita. A principios del siglo pasado se basaba en el trueque y era un punto de encuentro para agricultores y ganaderos. A pesar de esta circunstancia, el evento se ha reforzado con una amplia programación lúdica y gastronómica. Expositores, pasacalles con gigantes y dulzaineros, música, hinchables, cata de mieles y aceites, toros infantiles de fuego, toro embolado y una verbena han protagonizado la programación.
Por las calles aguavivanas ha habido más de 40 stands que ya se había completado un mes antes, lo que denota la buena salud de la cita. A ellos se sumaron la zona de maquinaria agrícola y cerca de un centenar de puestos de mercado, alcanzando en total unos 150 expositores.
Cumpliendo un número redondo, en la inauguración fue momento de echar la vista atrás y hacer balance. El alcalde, Aitor Clemente, recordó que la feria data de 1921 y se recuperó hace 30 años manteniéndose gracias al trabajo colectivo de los aguavivanos y al apoyo de las instituciones. «Fue un gran acierto en 1994 volver a organizar este certamen en 1994 que dinamiza la localidad y sirve de altavoz para dar la visibilidad y la importancia que tienen a los productores agroalimentarios. Hoy (por el sábado) es el Día del Orgullo Rural y creo que eventos como nuestra feria deben hacernos sentir orgullo de lo mucho y bueno que sabemos hacer en nuestros pueblos», dijo Clemente, quien quiso destacar dos nombres propios. A su compañera Silvia por su trabajo en la organización de la feria y a los trabajadores de la Brigada Municipal que se encargan de la limpieza y el montaje. Durante la inaguración, el alcalde estuvo acompañado de numerosas autoridades locales, provinciales y autonómicas. El presidente de la Diputación de Treuel, Joaquín Juste; y la directora general de Comercio, Ferias y Artesanía, Carmen Herrarte, recordaron y reiteraron el apoyo económico de las instituciones que representan a la feria.
Entre los tradicionales stands, destacaron los de agroalimentación con numeroso producto de Teruel pero también los tradicionales de otras zonas de España como ensaimadas de Mallorca, sobaos y quesadas cántabros o embutidos de la comarca catalana de Osona o de León. Entre los turolenses, jamón, aceite, queso y pan que hicieron las delicias de los asistentes. Pocos quedaron que no se marcharon con alguna bolsa colgada del brazo. Y para almorzar, los tradicionales bocadillos de longaniza de la zona gastronómica, en la que tampoco faltaron cervezas tradicionales de la vecina comarca de Els Ports. También hubo representación bajoaragonesa.
El colegio de Aguaviva, que cuenta con 43 alumnos, también estuvo presente. Uno de los proyectos que trabajan en clase es una cooperativa y este fin de semana los alumnos y sus familias han estado vendiendo los productos que han confeccionado en clase: alcohol de romero y jabón. Desde la vecina Mas de las Matas llegó la artesana Ana Doñate, quien ofreció en su stand bisutería realizada en arcilla polimérica. Destaca que la feria es «de las que funcionan muy bien» porque tiene mucho movimiento y el público colabora.
Varios de los puestos de la feria de Aguaviva./ L.C.