Las obras de la primera fase de la conversión de la pista de acceso a Fórnoles desde la N-232 en una carretera convencional están a punto de terminar y la localidad pide a la Diputación de Teruel que siga invirtiendo en la vía para terminarla lo antes posible. Faltan otras tres fases más ya que los trabajos se dividieron en cuatro. La DPT optó por no ejecutar a la vez los 3,3 millones que costará convertir los 3,5 kilómetros de pista en una carretera, la TE-11.
Esta vía, aunque no es el acceso «oficial» a la localidad sí es el más utilizado por sus vecinos, y por los de La Portellada, al ser el más rápido. No obstante, la línea continua que se encuentran cuando llegan a la N-232 dificulta los movimientos, ya que no pueden girar en dirección Monroyo o no pueden incorporarse directamente desde Alcañiz. La otra carretera que conecta Fórnoles con la nacional, la TE-V-3004, se encuentra en un paupérrimo estado de conservación, arrastrando décadas de abandono con numerosas curvas y una calzada muy estrecha.
Fue en 2019 cuando la anterior corporación comenzó a trabajar con la DPT para impulsar esta importante vía y consiguió el compromiso de la institución provincial. En el primer tramo se ha realizado un gran desmonte con el que se ha eliminado el trazado de curvas en forma de «s» para convertir la vía en un trazado prácticamente recto. Después se ha realizado un primer asfaltado y la capa de grava; y el posterior montaje de guardarraíles y pintado de la señalización.
Aunque el desmonte, en el que se ha extraído gran cantidad de piedra, ha sorprendido a los vecinos, esta fase ha sido la más sencilla. A medida que la obra avance hacia el pueblo habrá un desmonte mucho mayor. «Nos ha sorprendido la gran cantidad de árboles que se han talado», destaca el alcalde, Javier Vidal. En esta primera fase la DPT ha invertido más de 240.000 euros en unos trabajos que ha ejecutado la constructora bajoaragonesa Ezague.
Lo que ha generado una mayor polémica en la localidad es que se ha proyectado una rotonda de importantes dimensiones cuando la carretera llegue al cruce de entrada al casco urbano, junto a la balsa y al parque infantil. Los vecinos consideran que la rotonda afectaría drásticamente al entorno de la localidad y de hecho, en un pleno la corporación mostró su rechazo a esta parte del proyecto.
La mejora de los accesos mejorará el día a día de los vecinos de Fórnoles y también se espera que aumente el número de visitantes. La localidad cuenta con un bar-restaurante con una terraza con magníficas vistas y con la primera bodega de vino espumoso de la provincia de Teruel, Bayod Borrás, que realiza catas en sus instalaciones. Ahora también se han comenzado las obras para construir un campin naturista.