Los vecinos de Fortanete y sus descendientes que residen fuera tienen un año por delante para que no se vuelva a perder el dance que se acaba de recuperar 122 años después. El viernes se volvió a representar gracias al impulso del área de Patrimonio Cultural de la Comarca del Maestrazgo liderada por Sonia Sánchez como una unidad didáctica en la que implicaba a los centros educativos, el colegio de Fortanete, 4º de ESO del IES y el aula local de la Escuela de Adultos.
La representación abre la posibilidad a que sea recuperada si los vecinos de Fortanete toman el testigo y el Ayuntamiento ya ha avanzado que por su voluntad no será. «A todos nos encantó el dance, fue precioso. Vamos a intentar incentivar que en 2026 se continúe, todos los vecinos tenemos muchas ganas», explica el alcalde, Luis Gil, quien detalla que el nuevo formato, más corto frente a los dos días de fiesta de antaño, es más fácil para que la tradición vuelva a calar.
El dance es una representación con varias escenas teatrales que se unen a través del baile muy similar a la Sanantonada de Mirambel que era toda una celebración en la localidad. La fiesta duraba dos días -el domingo y el lunes de Pascua de Pentecostés- y acudían vecinos de los pueblos de alrededor.
Todo comenzó cuando en 2024 el área de Patrimonio Cultural inició una línea de estudio sobre los dances y representaciones culturales en la que surgió la idea de intentar recrear el de Fortanete, ya que se contaba con un texto íntegro publicado por Jesús Villarroya, presidente de la Asociación Cultural Ontejas, hace más de 20 años.
Contaron con numerosa colaboración. La profesora de Literatura del IES, Laura Domínguez, aceptó el encargo de adaptar el texto para que fuera más corto y, junto a su compañera Alicia Lahera realizó la puesta en escena. Las maestras del colegio de Fortanete, Marisol González y Cecilia Alegre se implicaron en la preparación de las danzas para lo que también tuvieron la ayuda de Mª José Morte para recrear el baile para vestir el palo. El aula local de la Escuela de Adultos con su profesora Sonia Moreno se encargó de la interpretación de los gozos a la Virgen del Buen Suceso.
La melodía para vestir el palo la grabó con gaita y tambor Armando Ayora ayudado por Marcos Griñón y la reproducción de las espadas fue del carpintero Julio Gómez. Los trajes los cedieron Tronchón, Mirambel y La Iglesuela.