Una tortuga fósil hallada durante un control paleontológico en la mina de arcilla La Dehesa de Estercuel ha permitido adelantar la fecha de llegada de la especie Algorachelus peregrina a Europa. El caparazón fosilizado dataría del final del Cretático Inferior, concretamente, de la edad Albiense, hace 113 millones de años. Hasta ahora, los fósiles más antiguos descubiertos correspondían a la edad Cenomaniense (Cretácico Superior), hace 100,5 millones de años. Por tanto, la tortuga podría haberse dispersado hasta 13 millones de años antes de lo pensado.
El fósil, de 22 centímetros de longitud, fue encontrado en febrero de 2023, aunque su estudio científico se ha publicado recientemente en la revista 'Cretaceous Research' por Adán Pérez-García, del Grupo de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias de la UNED, y Cristóbal Rubio Millán, de la empresa Paleoymás.
Según detalla Paleoymás en su página web, la tortuga localizada en Estercuel pertenece a la familia Pelomedusidae, que vivía en agua dulce, originalmente en el antiguo continente de Gondwana (lo que es ahora América del Sur, África y Oceanía) habitando generalmente regiones intertropicales. Su dependencia a estas condiciones climáticas causó una limitación importante en su dispersión en comparación con la otros grupos. Sin embargo, el cambio climático ocurrido entre las edades Albiense y Cenomaniense, que provocó un calentamiento global, «favoreció la expansión de especies con necesidades tan restringidas a Laurasia».
Algorachelus peregrina es la única clase de tortugas Pelomedusidae conocida anterior a la edad Santoniense (Cretácico Superior, hace 86,3 millones de años) en Europa. Hasta ahora, su presencia más antigua se correspondía con la edad Cenomaniense (Cretácico Superior, hace 100,5 millones de años) y se había encontrado en los municipios de Nazaré y Sintra (Portugal); y en Algora (Guadalajara). Sin embargo, el caparazón hallado en Estercuel, donde este linaje de vertebrados no se había identificado todavía, constituye la presencia más antigua confirmada, ya que data entre las edades Albiense (Cretático Inferior, hace 113 millones de años) y Cenomaniense.
Por tanto, de acuerdo con Paleoymás, esto significaría que «el linaje de estas tortugas se dispersó de Gondwana a Laurasia, como tarde, a comienzos de la edad Cenomaniense, pero más probablemente al final del Cretático Inferior, antes de lo que se tenía constancia hasta ahora».
Proyecto de prospección intensiva
El hallazgo de plantas fósiles en la explotación minera de La Dehesa en 2007 en Estercuel dio origen al yacimiento Estercuel 1, y desencadenó un proyecto de prospección intensiva en la zona. En los años posteriores se realizaron varias carias campañas paleontológicas, y en 2016 el equipo de consultoría de Paeloymás inició el control paleontológico, que aún se está llevando a cabo en la actualidad. Estos trabajos han permitido hallar niveles ricos en restos paleontológicos, como hojas y flores de plantas acuáticas y terrestres, resina fósil (ámbar), estrellas y erizos de mar, invertebrados marinos, así como el caparazón de tortuga Algorachelus.
Estos trabajos de control se realizan gracias a la empresa Aragón Minero, perteneciente al Grupo SAMCA y se enmarcan dentro de un proyecto de intervención autorizado por el Gobierno de Aragón en el que ha colaborado con Paleoymás el equipo de paleontología del IGME de Zaragoza.
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Esto es pura ingeniería social. Todos los recursos minerales deben de quedarse en su sitio. A extraer y fabricar en el tercer mundo y nosotros a farrearnoslo aquí, yo con mis dos iPhones y mi coche eléctrico 100% eco. Y todos a currar de funcionarios y Olé! Asi avanzaremos como país!!!