Gallina Blanca trasladará su planta catalana hasta Aragón

El cierre de Sant Joan Despí podría repercutir con mayor flujo de producción en la fábrica de Alcañiz
Publicado por La COMARCA el 19 de abril de 2019

El cierre de Sant Joan Despí podría repercutir con mayor flujo de producción en la fábrica de Alcañiz

El grupo Agrolimen anunció la semana pasada al comité de empresa el cierre inminente de la planta que tiene de Gallina Blanca en San Joan Despí (Barcelona). Según informó el sindicato de Comisiones Obreras, la intención de la empresa es trasladar la producción hasta Ballobar (Huesca) por la futura recalificación de los terrenos donde está ubicada la fábrica catalana.

En este sentido, desde Agroalimen apuntaron el lunes que la decisión todavía no está tomada y se refieren a la noticia difundida por CCOO como «especulaciones», aunque no desmienten la situación de recalificación de los terrenos de Barcelona. Así las cosas, el traslado de la planta de Gallina Blanca en Sant Joan Despí todavía no está confirmado, por lo que se abre una remota posibilidad para que la empresa alimentaria pudiera apostar por la planta que tiene Alcañiz, en la que trabajan más de 40 personas, para instalar parte de la producción que actualmente se fabrica en Barcelona.

Cabe destacar que la fábrica de Gallina Blanca en Sant Joan Despí, que produce sopas deshidratadas, da trabajo a 70 personas, de las que 42 son de Gallina Blanca y el resto de empresas subcontratadas, tal y como explicaron desde CCOO. De esta manera, el cierre de la planta catalana propiciaría la pérdida de todos esos empleos y el más que posible traslado de su producción a las fábricas que la empresa tiene en Aragón (Ballobar y Alcañiz). Con todo, y según explicaron desde el sindicato, todo apunta a que Gallina Blanca ya tiene muy avanzados los trámites para trasladarse hasta la provincia de Huesca.

Desde el territorio observan desde la distancia el futuro de la planta de Sant Joan Despí y no descartan la llegada de la empresa hasta el Bajo Aragón, aunque se mostraron muy cautelosos. «Cuando una empresa quiere implantarse en Aragón, primero debe pasar por el Gobierno de Aragón y por eso pedimos unidad a DGA. Desde la crisis catalana han llegado empresas a la Comunidad, pero la realidad es que hasta Teruel tan solo han llegado 13, mientras que a Zaragoza lo han hecho más de 300 y más de 80 hasta la provincia de Huesca. Por eso pedimos un equilibrio y en el Gobierno de Aragón ya saben que nosotros estamos a su disposición para lo que sea», afirmó Carlos Torre, presidente de CEOE Teruel.