Aunque hubo que trasladar actos y suspender otros, Lakuerter Íbera salió adelante en Andorra porque las ganas pudieron más que cualquier fenómeno meteorológico. Fenómenos adversos para llevar a cabo una celebración de calle pero bien recibido para el campo. Por eso, tras tantos meses sin ver una gota de lluvia, su llegada se recibió con resignación y se respondió con solvencia. Los actos que se pudo se trasladaron a recintos cubiertos y los que no, se suspendieron. El acto de inauguración y pregón, que se trasladó a la casa de cultura, o ritos como la presentación de los recién nacidos a los Dioses, que se realizó dentro del clan organizador, fueron algunos de los que se trasladaron de lugar.
Con barro y sin él, y tal y como hacen siempre, los clanes lo han dado todo en este año del regreso en toda su plenitud de Lakuerter tras dos años de parón. La Grulla se ha sumado como clan a los 11 existentes: Lince, Toro, Caballo, Buitre, Jabalí, Lobo, Búho, Cabra, Ciervo, Cuervo, Culebra. La numerosa centuria romana volvió a hacer alarde de su poderío, tanto con su campamento como en las demostraciones de luchas. "Calculamos que estamos entre todos unas 2.000 personas y se ha sumado este clan y lo ha hecho muy bien. Está formado por gente muy joven que se ha adaptado a todo y ha cumplido las normas que requiere formar parte de una recreación histórica", dijo Andrés Ruiz. Es miembro del Consejo de Clanes, agrupación que organiza la cita junto al Ayuntamiento. "El clima nos ha deslucido un poco pero el balance de este regreso es positivo, había muchas ganas y aquí estamos todos de nuevo, la gente colabora mucho, cuida los detalles, cada clan aporta, cada año se mejora en algo...", añadió.
Cabe recordar que Lakuerter Íbera es Fiesta de Interés Turístico de Aragón desde 2018. Esto, y estar en la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas (AEFRH), implica mantener el listón y, a poder ser, elevarlo.
Todo el potencial se vio en el desfile del sábado en el que los clanes y los romanos caminaron por las calles del centro andorrano en una ya noche fría tras una jornada lluviosa. El domingo, el sol acompañó e incluso deslumbró. La vida en el campamento fluyó durante los tres días de Lakuerter.
Ver comentarios (1)
Muy bien organizado,lástima de la lluvia,aunque esta va muy bien para el campo.