El genuino universo de formas y colores de Lacasa: «Me identifico con el álbum ilustrado, pero me gusta probar cosas»

EncontrARTE. El maellano hace suyo el refrán que dice que ‘de casta le viene al galgo’ porque heredó las habilidades artísticas de su padre, aunque él las ha seguido alimentando toda su vida formándose en cerámica, ilustración y hasta en grabado. Todo eso revierte en su obra y en su trabajo de maestro
Publicado por Beatriz Severino el 10 de enero de 2026

Si las formas que dibuja sobre el papel cobrasen vida, el mundo ganaría en colorido, en originalidad y en perspectivas. Ramón Alberto Lacasa Mas (Maella, 1966) lleva toda la vida en el mundo de las artes. Creció viendo a su padre crear, algo que no dejó de hacer hasta hace un par de años y ya ha cumplido los 98. «Ha seguido pintando hasta hace nada, y hacía un cuadro semanal o un poco más… Un ritmo que me sorprendía hasta a mí», sonríe.

Él siempre mostró predisposición al dibujo y la pintura acrílica. También a la cerámica. Considera que es lo que mejor se le da y lo que más practica, aunque se ha formado en muchas otras disciplinas. «Lo que me pasa es que me gusta probar cosas y en los últimos años he tomado clases en varios estudios de Zaragoza, como serigrafía y grabados con Natalia Royo, o cerámica con Yanka Mikhailova. Hice ilustración con Ana Lartitegui y también me he metido en el mundo de los murales y el arte urbano», comenta. Estudió magisterio, una decisión puramente vocacional, pero el camino de la enseñanza pronto se fundió con el del arte y, desde hace años es maestro de educación artística en la localidad zaragozana de Utebo, donde ha desarrollado toda su carrera profesional.

Tomó el relevo del maestro que ideó el proyecto artístico del CEIP Miguel Artazos Tamé y que abarca a todos los cursos desde infantil a primaria. Dedica todo el día a las artes en todas sus vertientes, por eso, toda la formación que toma se acaba proyectando en las clases que imparte y en sus propias obras. Saca el tiempo que puede para sus proyectos personales. De hecho, ya ha expuesto en alguna ocasión, la última en diciembre en Maella en una muestra colectiva. «Tengo poca producción acumulada, quisiera reunir más y que me guste para hacer más exposiciones pero lo que hago lo regalo o sale alguna venta, pero no me quedo muchas cosas», señala. Sueña con publicar su álbum ilustrado y ya ha hecho algunas colaboraciones. Una es ‘La gata en chancletas’ (Ed. Círculo Rojo), un cuento infantil muy teatral en el que puso las ilustraciones a los textos de la maestra y escritora Clara Járboles. Está en proceso de crear otro.

El sello de Lacasa es inconfundible con sus colores y sus formas. / R.A.L


Lacasa también participa en Postales desde el limbo, una exposición solidaria que nació en 2009 y que una vez al año pone a la venta obras de diferentes autores en formato postal que la gente compra sin saber la autoría. El objetivo es promocionar el arte autóctono además del fin benéfico, que esta vez fue íntegro al Centro de Solidaridad – Proyecto Hombre Zaragoza, que trabaja con las adicciones. «Además de colaborar, es un test porque si la obra se vende rápido es que gusta, pero si dura…», bromea. En sus redes sociales incluye algunas muestras de sus trabajos personales y como docente.

Importancia de la docencia

En su vida, además de su padre le influenciaron algunos docentes. Especialmente dos que le animaron a seguir explotando y explorando sus habilidades artísticas. Él como maestro pone todo de su parte para sacar todo el potencial de sus estudiantes día a día en las aulas. «A ellos les encanta, si les preguntas por su clase favorita te dirán que arcilla o algo así», bromea. En sus clases aparcan pantallas y tocan barro, plastilina, cogen pinturas, lápices, estimulan su creatividad, adquieren otras perspectivas de la realidad y engrandecen su imaginación. Trabajan sobre temas muy amplios, también sobre los locales, como hicieron el pasado trimestre con la leyenda del barbo de Utebo.

Ideas no le faltan, de momento nunca ha sentido el barbecho en ese aspecto. «Me las apunto todas», advierte. «Surgen muchas pero no me da tiempo a ejecutarlas y las voy amontonando. Siempre llevo un cuaderno en el que me las anoto y voy tirando de ellas cuando puedo sacarlas adelante. ¿Ves? Si tuviese mucha producción ya hecha seguramente no tendría tantas ideas», sonríe.