Ante unos incendios especialmente violentos como los vividos este verano en todo Aragón, la localidad de Molinos ha sido sede de la jornada de debate 'Emprender en el bosque: Gestión forestal para un territorio más resiliente'. El Maestrazgo y el Matarraña han sido dos territorios castigados por las llamas, que hace apenas tres meses vez sí llegaron a amenazar la integridad de los cascos urbanos. Este lunes en la sede del grupo Leader Adema, en una serie de mesas redondas organizadas por Fundación Aragón Emprende, se recordó que los incendios también se apagan en invierno, y "eso pasa por una buena gestión forestal".
Desde las empresas que se dedican directamente a trabajar con esta materia prima se puso de manifiesto la necesidad de sentirse escuchados, y celebran que desde el ejecutivo autonómico se les haya comunicado la activación de la Mesa de la Madera. "Esperemos que estemos todas las partes implicadas y que se nos escuche, ahí llevaremos nuestras reivindicaciones", dice Gerardo Oliver. Además del responsable de Maderas Oliver Sorribas en Cantavieja, es presidente de la Asociación Provincial de la Madera en Teruel, entidad que aglutina a unas 160 empresas. Abogó también por hacer pedagogía ya desde los colegios acerca de la importancia de una buena gestión forestal para evitar la criminalización del sector. "No siempre que se corta un árbol es un crimen, no se nos puede ver como a delincuentes y en ese sentido también necesitamos la ayuda de la administración en esa formación".
Ricardo Gil, al frente de Gil Forestal SL, dio su visión desde Peñarroya de Tastavins sobre su actividad dedicada especialmente a la biomasa y cómo los incendios de este verano han cambiado las dinámicas. "Después de un incendio así, hay que aclarar los montes para permitir que cale la lluvia y los árboles que quedan puedan crecer vigorosos", dijo y reivindicó una mayor agilidad en las tramitaciones. "Tramitar un permiso de un particular costaba tres meses, pero ahora nos vamos a siete o nueve o más, y si no tienes las autorizaciones no te puedes planificar y no puedes trabajar", apuntó.
Desde Andorra, Sebastián Barajas, director general Treehood, explicó cómo una empresa que iba proyectada en Cataluña se terminó instalando en Andorra. En tierras bajoaragonesas encontraron facilidades por parte del Gobierno de Aragón, ayudas para emprender y acceso a mano de obra y masa forestal "sino en la zona, muy cerca". Comenzaron la actividad hace tres años con tres trabajadores y en la actualidad son 60, con el grueso de Andorra y pueblos de alrededor. Barajas puso de relieve también la importancia de implicar más a ayuntamientos que son titulares de un alto porcentaje de monte a que saquen sus maderas a subasta. Aseguró que aquellos que lo hacen están satisfechos porque obtienen un rendimiento económico a la vez que se consigue una masa forestal de mejor calidad. "Todavía hay ayuntamientos que no están por la labor, y cada vez hay más demanda de madera, por lo que tiene que haber más oferta. Esto nos hará crecer a todo el tejido", explicó.
Proyectos innovadores con fondos públicos y privados
En la gestión forestal antes y después de un incendio se han aplicado proyectos innovadores, y también proyectos investigación. Uno de ellos, es el llamado 'Reconecta' puesto en marcha desde el CITA, desde la sede en Teruel. A través de esta iniciativa, han logrado poner de acuerdo a pequeños propietarios particulares para gestionar sus parcelas. "No es que no quieran, es que muchas veces quieren pero no saben cómo hacerlo", dijeron. Luna Yani Zabalza explicó la dinámica de esta iniciativa exitosa pero a la que le faltan recursos por parte de la administración para continuar y, hacerlo además, con personal a tiempo completo. En varias localidades de la provincia, entre ellas, La Cerollera, Arens de Lledó o Belmonte de San José, entre otras muchas fuera del Bajo Aragón, han conseguido localizar a los propietarios e impulsar asociaciones para gestionar las parcelas.
Otros ejemplos de éxito innovador han sido los expuestos por Enrique Enciso, ingeniero forestal de Grupo Sylvestris; y el consultor y asesor técnico en desarrollo rural, agroemprendimiento y formación agraria, Ramiro Palacios. Expuso los tres grandes impactos beneficiosos que tiene el ganado en la masa forestal: consumo de vegetación, aporte de materia orgánica a través de las heces y la orina, y el impacto por pisoteo que mantiene sendas, caminos y comunicaciones. "Es un vector que fomenta la biodiversidad y el cese de estas actividades ganaderas incrementa la biomasa, que crece en paisajes continuos, sin accesos y con matorral", apuntó. Enciso, por su parte, explicó e hizo un recorrido por algunos proyectos de plantaciones y reforestaciones que llevan a cabo en diferentes lugares implicando a grandes empresas. En Ejulve y Aliaga llevaron a cabo varias en diferentes fases para paliar los daños de los incendios de 2009.
Emprendimiento con productos del bosque y el precio de la gasolina: "La discriminación positiva ayudaría al asentamiento de población"
El broche a la jornada lo pusieron tres personas con diferentes modelos de emprendimiento en un medio natural y que tienen en el medio natural su fuente de vida. Por un lado, Evelyn Celma, que desde Peñarroya de Tastavins lidera sus productos de cosmética natural Matarrania. "Lo llevamos en el nombre, es un homenaje a una tierra, a una identidad que se pierde cuando se quema un paisaje", dijo. La empresa cuenta con 10 trabajadoras y una clientela fiel. En este sentido, como negocio con trayectoria, Celma reivindicó un mayor apoyo a la consolidación. "Para emprender hay ayudas, pero luego ya no y hay que mantenerse. Pero ojalá el propio sector empresarial fuese una red fuerte que no necesitase depender de nada externo, sino que se apoyase entre sí", reflexionó.
Junto a ella, se expusieron dos negocios unipersonales como es el impulsado por Gloria Fernández hace solo cuatro meses; y el de Wilmar Monfort, que cogió el testigo de su padre en la producción de miel con colmenas repartidas por todo el Maestrazgo. "Un incendio puede quemar los panales o matar a las abejas por el humo, además de cambiar el ecosistema natural y que el paisaje tarde décadas en recuperarse", dijo. Destacó que la miel es un subproducto, y que el producto que él genera es la polinización.
Por su parte, Gloria Fernández es vendedora ambulante de productos de la tierra. Es de Andorra y vive en Molinos y recorre ferias y eventos con su furgoneta recuperando el trato de tú a tú. Incluso fomentando el pago en efectivo. En la propia jornada se encargó de servir el ágape, y tiene su oficina y almacén en una de las salas de ADEMA. Es sanitaria y también organiza talleres con plantas medicinales. "Hay especies que ya no crecen donde crecían, han desaparecido de pueblos donde había", apuntó.
Los tres coincidieron en la necesidad de aplicar una discriminación positiva al medio rural y aplicando diferentes fórmulas. Uno de los principales escollos en la actualidad es el precio del combustible. "Si tu negocio está fuera de los mercados te tienes que mover por obligación, pero sale rentable, pierdes dinero", clamaron. "Si se ayuda, mucha gente vendría, porque ahora solo estamos los que encontramos una arraigo", reivindicaron.