Las grietas son visibles tanto en interiores como en las fachadas de viviendas y locales a orillas de la carretera A-224 a su paso por Samper de Calanda. La paciencia de los vecinos se ha agotado, y algunos ya sufren problemas para abrir y cerrar puertas porque "el terreno va cediendo". Denuncian que el paso continuado de tráfico pesado por la travesía está provoncando graves daños en el firme, y por consiguiente, en sus viviendas. Hace años comenzaron a detectar las primeras grietas de las que fueron dando parte en el Ayuntamiento y a la arquitecta municipal, que señaló las rajas con testigos de yeso. La situación se ha ido complicando en los dos últimos años especialmente y las grietas se han agrandado, además de aparecer nuevas.
Han calculado que esta travesía es elegida por alrededor de una treintena de vehículos de gran tonelaje que la cruzan cargados de gravas o animales principalmente. Aunque recientemente se rehabilitó la carretera que une Escatrón con Azaila, cruzar Samper sigue siendo lo más frecuente y es la conexión más directa entre la N-232 en Híjar y la Ribera Baja a través de Escatrón y Caspe. La travesía cruza la parte baja del casco urbano de Samper e incluye, además, varias curvas cerradas y puntos de escasa visibilidad.
Fugas y roturas de redes de agua agravadas
Los afectados denuncian que el tránsito continuado de tráfico está derivando en roturas de la red de saneamiento y abastecimiento de agua; y que el paulatino deterioro del firme está dando lugar a inundaciones y embolsamiento de agua en la calzada, que se están reflejando en daños estructurales en viviendas.
El malestar viene de lejos y, aunque hay más afectados, "ante el caso omiso a las quejas individuales", han decidido canalizarlas de forma colectiva. Siete vecinos han ido documentando todos los efectos para este verano acudir a la Justicia de Aragón. Cuentan también con un informe elaborado por el catedrático de Ingeniería de la Construcción, Javier Domínguez, avalado por su experiencia y al que han recurrido los vecinos "ante la inacción de las administraciones". El experto apunta al estado de la carretera como causa de los daños en las viviendas, ya que no se construyó ni diseñó para abarcar tráfico pesado. Considera que tanto Ayuntamiento como DGA tienen competencia en el problema: el primero, porque la red de abastecimiento y saneamiento es municipal, y el ejecutivo autonómico porque lo que se deteriora es el firme de la calzada de la carretera autonómica.
La queja vecinal quedó registrada en julio en la Justicia de Aragón, y los vecinos reivindican una reunión conjunta con el Ayuntamiento de Samper de Calanda y con el Gobierno de Aragón. De momento, aseguran, “no ha habido respuesta desde ninguna administración más allá de la Justicia”. Este organismo en julio tampoco había obtenido contestación de ninguna de las dos administraciones y volvió a requerir respuesta en septiembre.
“Parcheos” que no solucionan la raíz del problema
Los incidentes se han acentuado en los últimos dos años y, además, señalan que se ha agravado después de que varias alcantarillas y pozos de registro quedasen sepultados durante pavimentaciones bajo capas de asfalto. Esto ha agravado la acumulación de aguas y filtraciones, por lo que los vecinos piden una intervención integral en la carretera. Solo así podrán acometer las reparaciones en sus viviendas. En este tiempo se han llevado a cabo numerosas obras, y este verano especialmente, pero consideran que “solo son parches del Ayuntamiento”, porque los problemas continúan.
“Tenemos problemas en las casas, pero de nada sirve que reparemos nada si no se actúa de verdad y en profundidad en la carretera. La brigada hace su trabajo, son excelentes profesionales, pero consideramos que esta actuación requiere de otros medios porque es de un calado mucho mayor”, reclama Leocadio Marín, uno de los afectados. Este verano se abrió una zanja para comprobar si había fuga de agua, tal y como él mismo había alertado un año antes. "Y efectivamente, la había. Tanto tiempo saliendo agua termina por causar unos daños estructurales tremendos", lamenta.
Asegura que este asunto ya está tocando la moral a quienes lo padecen y viven con sensación de inseguridad y desamparo. “Solo pedimos a las administraciones que actúen como si se tratase de su propia casa, esta situación ya está afectando al ánimo y a la salud y queremos llegar a una solución para no tener que lamentar una catástrofe”, añade y señala a otros episodios que han sufrido poblaciones como Alcañiz con el derrumbe sobre varias viviendas del cerro de Pui Pinos hace casi diez años atravesado por las humedades durante años. "Esto lo estamos moviendo por nosotros y por todo el pueblo, porque no queremos que le pase a nadie más algo parecido. Una intervención integral en la carretera sería un beneficio para todos, incluso para quienes la usan", aclara Marín.
Sondeo de tuberías con un robot con cámara
Este miércoles los vecinos veían cómo se realizaba una prospección con robot y cámara en las redes de abastecimiento de aguas y los pozos. Esta era una de las reivindicaciones con el fin de que se obtenga una radiografía del subsuelo y su estado. "Veremos, pero al menos parece que de algo ha servido manifestar nuestro malestar después de mucho tiempo con problemas", decían en el taller mecánico situado en la travesía. Allí también conviven con las grietas que cruzan la fachada y también una pared del interior. Para abrir y cerrar la puerta también hay que aplicar más fuerza de lo habitual desde una tromba de agua con granizo de este verano. En uno de estos últimos temporales que arrastraron agua con fuerza se terminó por caer un muro en la carretera.
Durante parte de la mañana, con la ayuda de la brigada municipal y de la empresa de desatascos de La Puebla de Híjar, Lideba; los operarios desplazados desde Zaragoza de Aragonesa de Aguas y Vertidos han desplegado el robot en el subsuelo. Desde el exterior, a través de una pantalla desde la furgoneta han ido controlando todo el trayecto y extrayendo imágenes que analizar de cara a la elaboración de un informe técnico con el estado de la red. Para abrir algunas tapas de alcantarilla ha habido que recurrir al pico y hacer saltar las capas de alquitrán que las recubre, una situación que también señalan los vecinos, que consideran que no deberían estar cegadas.
Durante el tiempo de la prospección ha sido necesario regular el tráfico y ha vuelto a ser notable la cantidad de camiones y vehículos de gran envergadura que han cruzado la A-224. También vecinos del pueblo y de Jatiel, Castelnou y Escatrón, para quienes esta es la vía habitual.
Desde el Gobierno de Aragón defienden que la responsabilidad es del Ayuntamiento de Samper de Calanda, ya que son fugas de agua lo que ocasionan los problemas. Explican que en marzo autorizaron al Consistorio a abrir la acera y comprobar fugas en la red de saneamiento tras detectarse filtraciones. Una vez emitida la autorización, añaden en su contestación a la Justicia de Aragón, se advirtieron varios hundimientos de la calzada y acera debido a la rotura de la red de abastecimiento. En trabajos sucesivos de la brigada ante la aparición de fisuras en las fachadas de las casas colindantes, descubrieron una fuga en la red.
En cuanto al recubrimiento de las tapas de registro por una capa de aglomerado, lo explican como una medida para igualar el firme al encontrarse estas cinco centímetros más bajas que la rasante de la carretera.
La COMARCA ha intentado contactar con el alcalde de Samper sin éxito. Por su parte, desde la Consejería de Vivienda, Fomento, Logística y Cohesión Territorial del Gobierno de Aragón, remiten a la ley 8/1998, de 17 de diciembre, de Carreteras de Aragón. Concretamente al artículo que dice que "en tramos urbanos, la instalación, conservación y reparación de los servicios públicos en el área de la carretera corresponderán a los titulares de dichos servicios, previa solicitud de autorización para su ejecución y con sujeción a las condiciones técnicas que fije en cada caso el titular de la vía". Por todo ello, "se entiende que la renovación de las redes de abastecimiento y saneamiento lo debe gestionar el propio Ayuntamiento de Samper de Calanda", apuntan.