Ariño celebró ayer el desfile de carrozas y entra en la recta final de sus fiestas en honor a San Roque
Desmelenados y con muchas ganas de pasarlo bien. Así se mostraron ayer los vecinos de Ariño durante el desfile de carrozas. Como siempre, los ariñeros se echaron a la calle para participar en uno de los actos más esperados y divertidos del programa de fiestas. Hasta Ariño se desplazaron los miembros del equipo de fútbol americano All Blacks que este año recibirá el premio Princesa de Asturias. Como buenos neozelandeses bailaron y cantaron un haka maorí que sorprendió a todo el público aglutinado en la calle.
También hubo espacio para la tradición con romeros del Rocío y San Fermín. En esta última carroza no faltó detalle. Toros, ganaderos, seguridad y hasta un grupo de antitaurinos pusieron color a los festejos. Completaron el concurso tribus, racimos de uva y un sinfín de propuestas.
Actos para todos
El primer día de la semana terminó en Ariño por todo lo alto. Los vecinos registraron en los fondos de sus armarios para rescatar prendas d e los años 70, 80 y 90 y poder participar así en la discomóvil temática «Tremendo Show», que se realizó a la una de la madrugada.
Para hoy, además del acto tradicional de rigor como la misa mayor en honor a la Virgen de la Asunción, tendrá lugar, prácticamente durante todo el día, un tobogán gigante acuático. El lugar elegido será en la calle Teruel, a la altura del consultorio médico y tendrá una longitud de 75 metros.
La jornada de hoy se caracteriza por contar con mucha música y baile. A partir de las 19.30, se realizará un Festival de Sevillanas a cargo de la Casa de Andalucía de Andorra y, además, sesión de baile hasta la madrugada con orquesta Boston.
Ariño despedirá mañana las fiestas con un castillo de fuegos artificiales a partir de medianoche. La jota será una de las protagonistas con un festival a cargo de Julio Latorre de Baluarte Aragonés y las canciones que se interpreten en la residencia de ancianos La Solana. Para los más fiesteros disfrutarán una charanga a las cinco y media de la madrugada.
El titiritero con raíces mineras
Ariño vivió la tarde del viernes con muchos nervios y emoción. Tras años de trabajo y dedicación, los vecinos han conseguido que el acto de presentación de las Majas y el pregón de fiestas se convierta en una verdadera tradición. Y así quedó demostrado en la plaza del Ayuntamiento, donde no cabía un alfiler. Hubo risas, lágrimas de alegría, pero, sobre todo, cariño. «Intentamos que sea un acto emotivo y que las Majas se luzcan. La verdad es que es una alegría organizarlo y que se vuelque la gente», afirmó el alcalde, Joaquín Noé.
Este año, el encargado de pronunciar el pregón fue Francisco Paricio, fundador de «Los titiriteros de Binéfar». Durante su pregón, Paricio quiso devolver, de alguna manera, todo el cariño recibido en la localidad durante los veranos de su infancia, cuando visitaba a su familia paterna. «Yo he querido hacer un pregón muy vivido, pero también reflejar algo más. Porque cuando eres niño recibes cosas invisibles y yo se lo he querido devolver a este pueblo», explicó tras finalizar el acto.
También hubo palabras de agradecimiento por parte de las Majas. La encargada de pronunciarlas fue la Maja Mayor, Irene Lázaro, a quien se le quebró la voz al acordarse de las personas que ya no están. «Estoy muy contenta de representar a mi pueblo y me ha hecho mucha ilusión que además me pasara la corona una amiga mía», dijo Lázaro.
Con mucho mimo
La localidad, que comenzó sus fiestas el sábado al mediodía con el lanzamiento del chupinazo, continuará con diversas actividades hasta mañana. El programa de actos ha sido preparado con mucho mimo por la comisión de festejos. «El trabajo ha sido duro. Hemos visto los fallos que tuvimos el año pasado y hemos intentando mejorarlos. Al final, han salido unas fiestas bastante buenas para el gusto de mayores y pequeños», confesó Laura Lahoz, miembro de la comisión, para añadir que «yo creo que son las mejores fiestas de toda la comarca».