La Hospedería del Monasterio de Rueda ultima detalles para su reapertura, que tendrá lugar este Jueves Santo. Después de tener que cerrar el pasado mes de octubre, todo está listo para que la Hospedería pueda volver a dar a sus clientes servicio tanto de restauración como de alojamiento. La situación parece proclive para volver a abrir las puertas, con las provincias desconfinadas y una Semana Santa sin grandes actos en la que se prevé cierta movilidad dentro de la Comunidad Autónoma, lo que podría dar un respiro al sector turístico y hostelero. «El principal emisor de visitantes es Zaragoza, aunque la proximidad del Monasterio con el Bajo Aragón hace que también seamos el destino de muchos vecinos del territorio», señaló Pedro Villanueva, gerente de la Hospedería.
Las previsiones son buenas para esta próxima Semana Santa, sobre todo en cuanto al servicio de restauración y cafetería. «Pensamos que tanto gente de Zaragoza como de la provincia de Teruel se acercará a pasar el día y hacer la visita al Monasterio de Rueda. No obstante, es verdad que nos hace falta la apertura con otras regiones, como Cataluña o la Comunidad Valenciana», detalló. Es esta última cuestión la que complica el prestar el servicio de alojamiento, habitualmente destinado a visitantes que proceden de otras Comunidades. «El cierre perimetral es un hándicap. Hasta que no lleguen turistas de otras regiones e incluso de otros países viviremos del día a día».
Por el momento los objetivos de reservas marcados para la restauración en los venideros días festivos se están cumpliendo, con la ilusión de que el próximo jueves lleguen de nuevo los primeros clientes. Cabe destacar que el restaurante El Monasterio, ubicado dentro del complejo de la propia Hospedería, ofrece una cocina de alta calidad muy vinculada a los productos del terreno. La filosofía kilómetro 0 es marca de la casa, lo que invita a que muchos visitantes que se acercan al entorno del Monasterio acaben disfrutando de platos de temporada que combinan tradición y modernidad, todo ello en un ambiente agradable.
Medidas de seguridad
La preparación de tan singular edificio tras varios meses parado resulta algo compleja. Un proceso que se ha afrontado con la ilusión de volver a poner en marcha este espacio único, a orillas del río Ebro y cargado de historia. «Conlleva una revisión profunda de las instalaciones para ver que todo está en orden. Además, debemos activar de nuevo el protocolo anticovid, que ya funcionó muy bien durante el verano», señaló Villanueva. Y es que a las normativas del Gobierno de Aragón, la Hospedería busca sumar un plus de seguridad. «Contamos con aforos aún más reducidos, mayor separación entre mesas, habilitar muchos puntos de desinfección para los clientes...», añadió. Los espaciosos exteriores, el aire libre y el permanente contacto con la naturaleza contribuyen de forma definitiva a ello. «Ahora es una gran oportunidad para disfrutar de la belleza y el silencio que ofrece la Hospedería. Es sin duda un buen momento para vivir la experiencia», recalcó.
Y es que, como indicó Villanueva, la reapertura de la Hospedería del Monasterio de Rueda supone mucho más que la vuelta a la actividad de un establecimiento hostelero, por lo que implica para el territorio: «Detrás de nosotros hay familias, hay ideas, hay sueños... tenemos que luchar por ellos».
Visita gratuita al Monasterio
A fin de completar la experiencia que la Hospedería ofrece a los vecinos del territorio que se acerquen estos días a disfrutar de este enclave, con cada reserva en Semana Santa se incluirá una visita gratuita al Monasterio. Una buena oportunidad de conocer este edificio único, que tuvo una vital importancia para el desarrollo de toda la zona, dependiente de la riqueza que proporcionaba las aguas del río Ebro.
Anexo a la Hospedería y formando parte de un mismo conjunto, el Monasterio de Rueda es un pedazo de la historia de Aragón. Perteneció a la Orden del Císter, algo que se intuye en su estilo arquitectónico, humilde y sin grandes decoraciones. Uno de sus emblemas es la Plaza de San Pedro, actual epicentro del complejo, a medio camino entre las localidades de Sástago y Escatrón.