El Hospital de Alcañiz es pionero entre los centros hospitalarios aragoneses ubicados fuera de Zaragoza en la implantación de una serie de estrategias que facilitan que los paciente de cáncer colorrectal lleguen a la operación en las mejores condiciones y su recuperación sea más rápida, con menos complicaciones y su estancia hospitalaria más corta. El servicio de Anestesia comenzó en 2018 a implantar un programa de rehabilitación multimodal con el que solo cuenta en la comunidad el Hospital Clínico de Zaragoza y, desde hace unas semanas, el San Jorge de Huesca.
Además, el Hospital de Alcañiz se encuentra en un proceso para superar una auditoría estatal que le otorgaría una condición de excelencia dentro de la rehabilitación multimodal y que le abriría la posibilidad de preparar a otros hospitales. Desde 2019 forma parte del proyecto IMPRICA, cuyo objetivo es implantar a nivel nacional una serie de cuidados perioperatorios que forman la Vía Clínica de Recuperación Intensificada en Cirugía del Adulto (RICA) en España.
La rehabilitación multimodal del Servicio de Anestesiología y Reanimación se une a otros muchos proyectos como el Hospital sin Humos o el Servicio de Hospitalización a Domicilio, entre otros, con los que el Hospital de Alcañiz es pionero entre los centros del medio rural aragonés implantando programas tan solo después de los grandes hospitales aragoneses.
La rehabilitación multimodal se aplica en Alcañiz a los cánceres del aparato digestivo mediante una serie de estrategias antes, durante y después de la operación con las que no solo se pone al enfermo en una situación óptima para ser operado sino que lo implica en su preparación. «La recuperación intensificada significa que por todas esas medidas estratégicas que forman parte de la medicina preoperatoria el paciente se alimente rápido, se levante rápido, permanezca menos días hospitalizado…», explica la jefa del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital de Alcañiz, Patricia Calderón.
Esta preparación adaptada a cada enfermo involucra a un equipo multidisciplinar coordinado por Anestesia en el que trabajan Enfermería principalmente, Cirugía, Rehabilitación, Salud Mental, Endocrinología y también el tratamiento de la anemia perioperatoria (Hospital de Día).
Los beneficios tienen dos vertientes. Por un lado, la implicación personal del paciente en su enfermedad, el preoperatorio y el tratamiento. Por otro, se producen menos complicaciones, se reduce la estancia hospitalaria y se logra una mejor recuperación. «Todo lo que trabajamos logra que se recupere mas rápido, ya no existen esos ayunos tan largos… tratamos de que sea más rápido y de dar analgesia no para que el paciente permanezca en la cama sino que lo haga levantar», afirma Calderón.
A finales de 2018 comenzó en el Hospital de Alcañiz la consulta de prehabilitación por el impulso del Servicio de Anestesiología gracias al apoyo del resto de servicios implicados. El espejo en el que mirarse a pequeña escala fue el Clínico aprovechando además la llegada de la doctora Raquel Murillo, que trabajaba en rehabilitación multimodal. La consulta atiende los lunes y al paciente no solo se le hace un preoperatorio sino que también se le realiza una valoración de su estado nutricional, psicológico, psiquiátrico, anémico…. Se realiza una evaluación física y psicológica del paciente y se proponen intervenciones que mejoren su salud preoperatoria.
Un servicio unido y con ganas de superarse
Tal y como destaca Calderón, este programa es posible, al igual que el resto de iniciativas del Servicio, gracias a la implicación, la voluntad y el buen hacer de todos los anestesistas del Hospital. Una plantilla joven y muy unida formada por ocho médicos que se incrementó en una persona más el año pasado por el covid.
Al no contar con una UCI, la labor de los anestesistas ha sido fundamental en los momentos más duros de la pandemia ya que ellos son los encargados de intubar a los pacientes cuyo estado de salud empeora y necesitan ser derivados a una unidad de intensivos.
Durante los meses más complicados trabajaron de forma presencial dos anestesistas- normalmente solo una persona- para cubrir el resto de servicios ya que muchas veces cuando había que realizar una derivación a una UCI el 061 tardaba en acudir y debían permanecer con el paciente hasta que se subía en la ambulancia. Han llegado a intubar hasta a cuatro personas en los peores momentos de la pandemia: «estabas con un enfermo y te llamaban para acudir a intubar a otro sin saber aún en qué hospital iba a tener cama porque estaban las UCIs saturadas».
«En muchas ocasiones teníamos que esperar tres o cuatro horas dentro de la habitación con el enfermo intubado y el epi puesto. Yo he llegado a estar así cinco horas. El 061 tenía mucho trabajo y los pacientes no podían esperar a la ambulancia para ser intubados. Lo hacíamos en la habitación con nuestros respiradores y la ayuda de la enfermería de quirófano, que estuvo a la altura de las circunstancias. Prácticamente hasta hace dos días hemos estado intubando covid», precisa.