Huellas Mineras, la nueva protectora de Utrillas que nace para luchar contra el abandono de perros en el medio rural

La entidad, liderada por Samantha Delgado, busca el compromiso de los ayuntamientos para frenar este problema y establece un nuevo reparto de funciones con APAU, que se dedica desde este momento a atender exclusivamente a los felinos
Publicado por Sara Cubero el 12 de febrero de 2026

La protectora Huellas Mineras ha surgido desde Utrillas con el objetivo de extender su labor más allá del municipio y reforzar el cuidado y la adopción responsable de animales en las zonas rurales de la provincia de Teruel. Presidida por Samantha Delgado, la entidad nace del nuevo rumbo de caminos que ha tomado la asociación que compartía gestión de perros y gatos, Asociación Protectora de Animales de Utrillas (APAU), ahora centrada exclusivamente en felinos y Huellas Mineras, que a partir de ahora se centra únicamente en perros.

Tanto APAU como Huellas Mineras mantienen una buena relación, pero han decidido esta división para ampliar alcance y ayudar a ambos animales. "Creemos que podríamos llevar mejor las protectoras por separado y ambas queremos crecer, nos gustaría llegar a más gente, a más gatos y a más perros, no solamente en Utrillas, porque al fin y al cabo hay abandono por toda la zona de Teruel".

Con capacidad para ocho animales y evitando el uso de jaulas, cada uno de los animales tiene una parte exterior e interior y la convivencia se cuida con mucho mimo. En lugar de mantenerlos aislados, la prioridad, según explican desde la protectora, es fomentar la socialización entre ellos, siempre respetando las fases de adaptación y sus necesidades individuales. La presidenta pone el foco en la dedicación diaria: paseos, alimentación, cuidados veterinarios, rescates y seguimiento de casos, como el de Uma, una perra con graves secuelas que fue recuperada, tratada y adoptada en menos de dos semanas.

En 2025 se realizaron 16 adopciones, una cifra modesta pero significativa dado su tamaño. A menudo recurren a casas de acogida, muchas de ellas fuera de Utrillas, llegando incluso a ciudades como Teruel, Valencia o Barcelona.

La protectora cuenta con un equipo fijo de cinco personas voluntarias que conforman el núcleo del día a día: Susana, Grazie, Samantha, Oliver y Pili. A ellas se suman otras colaboraciones valiosas como la de Manel, David, o Emma quienes acuden cuando sus circunstancias personales lo permiten para apoyar en diferentes tareas del refugio. Además, un agente de la Guardia Civil colabora de forma habitual prestando su ayuda en diferentes aspectos logísticos y de seguridad. Cabe destacar también la figura de Aingueru, veterinario de Utrillas, quien, aunque actualmente no ejerce como voluntario, fue pieza clave en los inicios del proyecto. Su implicación desde el principio fue determinante para poner en marcha la protectora y, a día de hoy, continúa siendo un referente y apoyo esencial cuando se necesita. El mismo caso se da con la protectora de Teruel S.P.A. 'Amigo Mío', que, según indica Samantha, también es un pilar de apoyo para Huellas Mineras.

«La gente no se da cuenta de que ir al refugio no es solo ir y darles de comer, nosotros los paseamos todos los días, a veces hacemos rescates, los llevamos al veterinario, pueden surgir cosas con cualquier animal, son muchas cosas», explica Samantha, recalcando, el gran trabajo que ofrecen los voluntarios.

El proceso de adaptación es una parte fundamental del trabajo. A la llegada, los animales se mantienen separados durante al menos tres días, un protocolo que permite realizar tareas básicas como la desparasitación y evaluar el estado de salud y comportamiento. La mayoría de los perros acaban buscando la compañía de otros y, siempre que es posible, se integran con algún compañero afín.

Cómo actuar ante un caso de abandono

Cuando alguien da el aviso de que hay un perro suelto en la calle, la reacción más común es llamar directamente a la protectora. Sin embargo, las asociaciones como Huellas Mineras insisten en que hay pasos previos esenciales para garantizar la seguridad del animal y facilitar su rescate. Contactar primero con el Ayuntamiento del municipio correspondiente o con la Guardia Civil, que puede disponer de lector de microchip, permite avanzar sin generar situaciones de riesgo.

El proceso no es sencillo, explica Samantha. Algunos perros llevan meses en la calle antes de ser recogidos. Cuando un perro no se deja coger, se pone en marcha un protocolo específico: se intenta que coma siempre en el mismo punto, evitando esparcir comida por otras zonas. Este paso es fundamental para poder colocar una jaula trampa que permita una captura sin generar más estrés al animal. La colaboración vecinal es clave, si la comunidad no sigue las indicaciones, el proceso puede alargarse. Desde la protectora apelan a la empatía y a la paciencia y si el animal se deja coger, se aconseja mantenerlo temporalmente en un lugar seguro hasta que la protectora pueda recogerlo.

El elevado número de asociaciones en España refleja la magnitud de un problema que no deja de crecer como es el abandono animal. "Son 1.500 asociaciones y protectoras las que hay en España y no es para sentir orgullo", explica Samantha. Lejos de ser un motivo de celebración, esta cifra evidencia una necesidad constante de cuidado y atención debido a un problema que no cesa.

"En Teruel y en áreas rurales, el abandono no tiene nombre", añade. No obstante, señala que en las ciudades la situación también es preocupante, especialmente tras fechas como la Navidad, cuando muchas mascotas llegan como regalos y, poco después, son devueltas. A ello se suma la cría descontrolada de animales, que agrava aún más el problema.

La importancia de sumar apoyos

Desde el consistorio utrillense, el alcalde Joaquín Moreno muestra su respaldo económico, una ayuda que no todas las protectoras reciben por parte de los Ayuntamientos. «Joaquín nos ayuda con los gastos de comida, con temas de veterinario, pero claro, cada perro que no llegamos… Esa también es la razón por la que nos separamos, porque en teoría la protectora es de Utrillas y se cogen perros de Utrillas y gastos de Utrillas, pero cada perro que no es de Utrillas, el Ayuntamiento lo tiene que cubrir». Aun así, la asociación pide colaboración a otros municipios, ya que gran parte de los animales rescatados provienen de localidades cercanas. «Queremos llegar a todos los Ayuntamientos y concienciarles que tengan una responsabilidad tanto en perros como en gatos», señala Delgado.

«Nos queremos extender, pero la única manera de hacer eso es que los ayuntamientos nos quieran ayudar con los costes básicos, cuando coges un perro de la calle, no tienen microchip, ni vacunas, no tienen nada, empiezan de 0 y eso es un coste inicial». 

En este sentido, la asociación planea iniciar durante este mes una ronda de visitas pueblo a pueblo para presentar su labor y explicar el protocolo de actuación en casos de abandono, recordando que, por ley, todos los ayuntamientos deben tener un espacio para acogida temporal.

La nueva protectora apuesta por las redes sociales como herramienta para visibilizar su trabajo y promover adopciones. A su vez, trabajan de forma coordinada con otras protectoras como APAP Bajo Aragón (Alcañiz), compartiendo recursos y casos urgentes. «No somos competencia. Nos apoyamos para llegar más lejos», concluye la presidenta.

Ver comentarios (2)

  • Muchisimas gracias a los que haceis posible esta asociación. Esto si son noticias que realmente merecen la pena. Gracias por ser la voz de los que no tienen y de trabajar incansablemente para mejorar lo que otros maltratan y abandonan.