El Concurso de Pintura ‘María Pilar Burges’ de Fayón regresa este 2025 con una propuesta centrada en la temática «Lo femenino», en una clara apuesta por consolidarse dentro del circuito artístico aragonés y nacional. En su tercera edición, el certamen distribuirá más de 2.000 euros en premios, además de ofrecer una exposición individual a la persona ganadora.
El primer premio estará dotado con 1.200 euros, el segundo con 600 euros y el tercero, reservado a la mejor obra de un artista local, con 300 euros. El plazo de entrega de las obras finaliza el 31 de julio, y durante dicho mes se habilitarán puntos de recepción presenciales en Zaragoza, Huesca y Teruel, previa cita con la organización.
Las obras deberán haber sido creadas durante 2025 y podrán ejecutarse en cualquier técnica pictórica. Las dimensiones deben situarse entre 63x82 y 100x160 centímetros, incluyendo el marco si lo hubiese. Las personas interesadas deberán enviar su solicitud y un dossier informativo en formato digital al correo bibliotecafayon@gmail.com. Las bases completas están disponibles en el enlace facilitado por la organización.
Además del premio económico, la obra ganadora contará con una exposición individual en el Espacio María Pilar Burges de Fayón, en una fecha y formato acordados con el consistorio.
Los ganadores se conocerán el 11 de octubre
El fallo del jurado profesional se dará a conocer en un acto público el próximo 11 de octubre. En la edición anterior, el concurso recibió obras de distintos puntos del país. La pintura ganadora, ‘Marismas’, llegó desde Andalucía de la mano del artista cordobés Gonzalo Rodríguez, quien conoció la convocatoria desde fuera de Aragón. El objetivo para esta nueva edición es reforzar esta proyección nacional.
El certamen rinde homenaje a María Pilar Burges (Zaragoza, 1928-2008), artista aragonesa y hija adoptiva de Fayón, donde dejó una profunda huella cultural. Fue la encargada de pintar los frescos de la ermita de la localidad y dedicó toda su vida al arte. Su legado artístico se conserva en el museo que lleva su nombre, tras la donación de su obra al consistorio. Burges defendía con convicción su vocación: «Una no puede estar casada si quiere dedicarse al arte», solía decir, subrayando la intensidad con la que vivió su pasión creativa.