El incendio que a principios de agosto quemó 1,3 hectáreas de un paraje boscoso cercano a la Pesquera de Beceite fue intencionado. Se inició en dos puntos a escasos metros de distancia en lo que en el argot profesional se llaman «mecherazos» (llama directa). Así lo atestigua el informe de investigación elaborado por los Agentes para la Protección de la Naturaleza, que una vez descartadas otras posibles causas, concluye que todos los indicios apuntan a un origen intencionado del incendio.
Las investigaciones no han podido averiguar si fueron una o varias personas los autores del incendio ni tampoco la motivación del fuego. Preocupa que su origen fuera intencionado y más en pleno agosto, con nivel de alerta rojo y con complicado acceso.
Por suerte, la rápida actuación hizo que la afección se quedara en 1,3 hectáreas de masa forestal. El fuego se declaró a las 10.13 del 7 de agosto en una ladera sur con fuerte pendiente muy próxima al camino de La Pesquera. Se vio afectada principalmente una masa de pinar natural cuya mayor dificultad para su extinción fue lo escarpado del terreno. El incendio tuvo en todo momento comportamiento topográfico debido a la elevada pendiente. Aunque según el Sistema de Predicción Campbell tenía un 2/3, estaba moderadamente alineado, no tuvo un comportamiento agresivo, probablemente debido a que a esa hora la humedad de los combustible no era muy baja (humo blanco).
Aunque no existía un denso sotobosque que cebara en exceso el incendio, la complicada orografía, la relativamente mala comunicación por carretera, la continuidad espacial del combustible y la disponibilidad de este que se tenía en el momento, hizo que se apostara por intentar controlarlo lo más rápidamente posible empleando una estrategia de «aplastamiento». Trabajaron tres brigadas forestales helitransportadas, tres brigadas forestales terrestres, dos autobombas forestales, un helicóptero de Catalunya y dos helicópteros, uno de Cataluña y otro de la DPT.