La conversión de la N-232 entre Zaragoza y el Bajo Aragón en autovía avanza muy lentamente y no hay plazos de ejecución
Malas perspectivas para la conversión en autovía de la N-232 desde Zaragoza al Bajo Aragón. La futura A-68 continúa a día de hoy sin la aprobación positiva de la declaración de impacto ambiental. Sin embargo,fuentes del Gobierno aseguraron que el Ministerio estaría pendiente de un informe geomorfológico que la Confederación Hidrográfica del Ebro ha finalizado ya para determinar el estudio geológico de la zona por la que se construiría el corredor de altas prestaciones. Dicho informe constituiría el último escollo para lograr sacar adelante el Informe
En cualquier caso tras la aprobación del Informe de Impacto Ambiental, todavía quedaría la licitación y la posterior adjudicación de las obras. Algo que, a día de hoy, se ve con muy improbable y con gran preocupación en el territorio.«Estamos muy preocupados. Hemos preguntado al Gobierno y lo cierto es que el proyecto lleva ya 7 años en el cajón y nos tememos que no haya avances significativos», explicó el diputado Ignacio Urquizu
Por su parte los 18 kilómetros del tramo El Burgo-Fuentes de Ebro siguen sin tener fecha de inicio de las obras pese a que tan solo queda asignar la partida presupuestaria de 38 millones de euros que requeriría la actuación.
Tampoco se sabe si, una vez comiencen las obras el citado tramo se construirá bajo los standares de las autovías españolas actuales -establecidos ya en una revisión del citado plan de carreteras de los años 90-, con un arcén de 2,5 metros de ancho por la derecha y de 1,5 metros en la izquierda y con curvas y especificaciones que permitan que el límite de velocidad máxima sea de 120 kilómetros por hora, lo cierto es que existen dudas sobre todo después de la conclusión en 2009 del tramo Zaragoza-El Burgo de Ebro,que no cuenta con arcenes lo suficientemente amplios y cuyo límite máximo de velocidad es de 100 kilómetros por hora.
Tampoco se sabe nada de una hipotética remodelación de la saturada rotonda que da la bienvenida -o despide- a los conductores que llegan a la capital aragonesa. El citado punto sirve para enlazar la A-68 con la Z-40 y por ende, con el resto de importantes autovías que enlazan con la carretera del Bajo Aragón. Dicha rotonda, a todas luces insuficiente, se colapsa varias veces todos los días y ralentiza considerablemente los desplazamientos entre el Bajo Aragón y Zaragoza.
La puesta en marcha de la A-68 cobrará más fuerza aún, si cabe, con la finalización de las obras de Monroyo y el Puerto de Querol, después de un gran número de vehículos y camiones vuelvan a utilizar la N-232 para desplazarse a la costa del Mediterráneo tras décadas en las que muchos conductores han dejado de utilizar esta vía por el mal estado en el que se encuentra, tomando vías alternativas como la Autovía Mudéjar o la AP-2.