Iris Alquézar se corona subcampeona de España de SuperEnduro en su primera temporada

La piloto de Andorra, que empezó en el motociclismo hace apenas cuatro años, cierra una temporada de aprendizaje en la que también ha competido en Motocross y Enduro
Publicado por Jesús Burgos el 6 de octubre de 2026

Iris Alquézar Sangüesa ha puesto el broche a una temporada que difícilmente podía haber imaginado cuando comenzó el año. La piloto de Andorra se ha proclamado subcampeona de España de SuperEnduro después de finalizar tercera en la última prueba de la Copa de España, disputada el pasado sábado en el Circuit Can Taulé de Valls de Torroella, en Barcelona.

El resultado supone un importante hito para una piloto que se enfrentaba por primera vez a esta modalidad y que, además, compite de manera particular, compaginando el motociclismo con sus estudios de Magisterio de Primaria, su trabajo y una disponibilidad para entrenar mucho menor que la de otros participantes.

“Esto de ser subcampeona de España es algo que aún lo nombro y se me ponen los pelos de punta. No me lo hubiese imaginado nunca”, reconoce Alquézar, que llegó a la última cita del campeonato en la segunda posición de la general y consiguió mantenerla tras una jornada marcada por la lluvia.

Un campeonato que no estaba en los planes

La aventura en el SuperEnduro surgió casi de manera inesperada. Alquézar recibió durante el verano la propuesta de participar en la Copa de España, competición que recuperaba esta temporada después de diez años sin celebrarse. Nunca había disputado una carrera de esta especialidad, pero decidió probar.

La primera cita, celebrada en Sigüenza, supuso un auténtico bautismo de fuego. Los grandes obstáculos y las dificultades mecánicas hicieron que la carrera fuera especialmente exigente, pero Iris consiguió subir al podio. “A nivel mental, eso ya lo gané”, explica sobre una prueba en la que tuvo que enfrentarse por primera vez a un escenario completamente nuevo.

En Abrera, segunda parada del campeonato, las sensaciones fueron incluso mejores pese a no conseguir otro podio. La imposibilidad de entrenar entre ambas carreras por las restricciones derivadas de los incendios en su zona condicionó su preparación, pero la piloto completó una actuación que considera una de las mejores de su trayectoria. “No pude subir al podio, pero a nivel de yo con la moto y con el circuito ha sido de las mejores carreras que he hecho”, recuerda.

La lluvia no frenó la batalla por el subcampeonato

La última prueba volvió a plantearle un escenario desconocido. La lluvia convirtió el trazado de Can Taulé en un desafío todavía mayor, especialmente sobre una moto de dos tiempos. Las piedras y los obstáculos se volvieron mucho más resbaladizos y obligaron a extremar el tacto con el acelerador y el embrague. Aun así, Alquézar respondió con una tercera posición en la carrera que le permitió cerrar el campeonato como segunda clasificada de la general.

“¿Cuántas veces había hecho yo SuperEnduro con lluvia? Ninguna. Pues a la condición nueva”, explica con naturalidad una piloto que ha basado buena parte de su temporada en la capacidad de adaptación. Para Alquézar, además, el resultado final tiene menos importancia que la evolución experimentada durante las tres pruebas. “Lo que quiero yo también es ver en mí la progresión, no tanto el resultado, sino ser mejor piloto cada día”, señala.

Una filosofía especialmente relevante en una disciplina que, según explica, exige mucho más que habilidad sobre la moto. “Si tienes las habilidades pero se te come el miedo, no puedes hacerlo”, resume.

De descubrir la moto a competir en varios campeonatos

La historia de Alquézar sobre dos ruedas comenzó hace apenas cuatro años. Su hermana fue la primera en probar una moto en el circuito de Calanda, pero Iris fue quien terminó enganchándose. Quince días después ya tenía su propia moto y desde entonces prácticamente no ha dejado de entrenar.

En su primer año disputó el Campeonato de Aragón de Motocross. Después llegó el salto al Campeonato de España y la participación en diferentes campeonatos regionales, hasta que esta temporada decidió acercarse al Enduro y probar nuevas disciplinas.

Además del SuperEnduro, este año ha competido en el Campeonato de Aragón de Motocross, donde marcha tercera en féminas, y en Cross Country, una modalidad de resistencia con características propias del Enduro. El salto al SuperEnduro ha sido, sin embargo, una de las grandes sorpresas de su temporada. La experiencia ha sido tan positiva que no descarta repetir el próximo año.

“Me gustaría. Es una modalidad que no había pensado nunca y, sin embargo, me ha gustado mucho”, reconoce. El hecho de venir del Motocross y encontrarse con un circuito cerrado lleno de obstáculos encaja, además, con sus preferencias: “Me gustan las cosas difíciles”.

Un deporte que se sostiene a base de esfuerzo y apoyos

Detrás del subcampeonato existe también una importante red de apoyo. Alquézar compite como piloto independiente y cuenta con el respaldo de diferentes patrocinadores locales y de personas de su entorno. Entre ellos se encuentran una marca de ropa de un vecino de Andorra, la Óptica Bajo Aragón, Exclusive Rides, Neumáticos Andorra, la carnicería de sus padres y el Ayuntamiento de Andorra. Son apoyos que permiten afrontar una disciplina con unos costes elevados y en la que los premios económicos, cuando los hay, no garantizan la continuidad deportiva. “Es un deporte antieconómico, muchas veces antifamiliar y antisocial, pero, sin embargo, a mí me lo ha dado todo”, afirma.

La piloto andorrana durante esta temporada / Cedida

En las carreras suele estar acompañada por sus padres, que se turnan en función de sus obligaciones laborales, y por Izan Romero y la familia Romero, de Alcañiz, con quienes comparte buena parte de las pruebas. La mecánica la confía habitualmente a su profesional de referencia en Andorra, aunque durante las carreras también ha tenido que aprender a resolver problemas sobre la marcha.

A todo ello se suma una circunstancia que hace todavía más meritorio su rendimiento: solo puede entrenar habitualmente los domingos. El resto de la semana lo reparte entre la universidad, el trabajo y la preparación física.

El motociclismo adaptado a una vida lejos del profesionalismo

Alquézar estudia Magisterio de Primaria en Teruel y durante los veranos trabaja como socorrista en Albalate del Arzobispo. El motociclismo, por tanto, debe encajar dentro de una rutina que no está diseñada alrededor de la competición.

Precisamente esa circunstancia también ha influido en su decisión de acercarse al Enduro. Las caídas en Motocross pueden tener consecuencias importantes y una lesión podría afectar directamente a sus estudios y al resto de sus obligaciones. “Quería que me acompañara la moto al nivel de vida que llevo ahora”, explica.

Por el momento no se ha marcado objetivos concretos para 2027. Sí tiene claro que le gustaría probar el Enduro más tradicional y, posiblemente, centrarse en un único campeonato para poder preparar mejor la temporada y fijarse objetivos realistas. El SuperEnduro también podría volver a formar parte de sus planes después de una primera experiencia que ha superado todas sus expectativas.

“Aunque el que acelere sea uno, hay una red de apoyo detrás”

Al echar la vista atrás, Alquézar no se queda únicamente con el subcampeonato. Para ella, la temporada representa sobre todo una evolución personal y deportiva y una oportunidad para descubrir hasta dónde podía llegar. Y si hay algo que quiere destacar por encima de todo es precisamente a quienes han hecho posible el camino.

“Aunque el que acelere solo sea uno, hay una red de apoyo detrás”, subraya. Una red formada por familia, patrocinadores, amigos y personas que le han ayudado a aprender y a seguir adelante en un deporte que, pese a las dificultades, se ha convertido en una parte fundamental de su vida.

Cuatro años después de subirse por primera vez a una moto, Iris Alquézar ya puede presumir de un subcampeonato de España. Y lo hace con la misma filosofía con la que empezó: disfrutar, aprender y aceptar aquello que venga por delante.