Un paseo por el monte que terminó en hallazgo paleontológico, es la historia de como, hace ya varios meses, Jesús Español, vecino de Hoz de la Vieja, culminó uno de sus habituales paseos con una más que grata sorpresa: el descubrimiento de unas pinturas rupestres en perfecto estado de conservación.
"Salí a pasear por el monte y ese día iba fijándome en los recovecos rocosos de la pared viendo los lugares donde habitan los animales de la zona. Levante la vista y me encontré con un arquero, me quede completamente impresionado", relataba Español este martes ante los micrófonos de Radio La Comarca. Una vez visto el arquero y consciente del potencial que podría tener la imagen que observaban sus ojos, el vecino no dudó en ponerse en contacto con Virginia y Toni, otros dos habitantes del pueblo que rápidamente le pusieron en contacto con el director del Parque Cultural del Río Martín, Pepe Royo. "Le llamé y al día siguiente ya estaba aquí para verlas", explica Español.
A partir de este primer encuentro, el proceso se ha llevado prácticamente en secreto para asegurar la máxima protección del entorno antes de hacer público el hallazgo. "Las pinturas están muy cerca del pueblo, en la cantera, en una pared que está prácticamente paralela a la carretera", añade el vecino.
Esta cercanía a la localidad fue la primera preocupación de ambos. "Durante mucho tiempo no lo supo nadie porque para nosotros era muy importante protegerlas", explica el director del Parque Cultural Río Martín. Durante estos meses, en colaboración con la DGA, se ha llevado a cabo un primer estudio con el que llevar a cabo el vallado más adecuado para la zona. "Las pocas familias que conocían la existencia de las pinturas han sido las que han colaborado llevando materiales hasta la zona para evitar que se difundiera el lugar", añade Royo.
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Ahora continúa el trabajo a nivel técnico. "Estamos analizando la fotometría de todo el abrigo para ver si hay alguna figura más que no sea visible a simple vista", comenta Arroyo. El proceso culminará con la elaboración de comentarios detallados y un calco de las figuras. "Cuando este listo colocaremos un panel para que los visitantes puedan saber que están viendo", añade.
Un enorme arquero y varias representaciones más
La composición que forma esta enclave está coronada por un gran arquero como figura principal. Se trata, según explican ambos, de una figura "corriendo" y que cuenta con un muy buen estado de conservación.
De este arquero se aprecia el adorno o atadura de las polainas. Portaría probablemente dos arcos, lo que le hace más singular todavía, haz de flechas, cuerpo estilizado, pecho triangular y gruesas piernas. Su tamaño excede de lo habitual, alcanza los 35 centímetros.
También se observa con dificultad, bajo una colada calcítica, otra figura muy grande, de pecho triangular y cuerpo estilizado, de unos 27 centímetros únicamente de tronco. Se aprecian parte de sus gruesas piernas, que si estuviesen completas mostrarían una figura cercana al medio metro de altura. Porta un pequeño objeto arqueado.
A estas se añaden también una serie de representaciones más pequeñas que incluyen varios arqueros e incluso algún cuadrúpedo que podría representar un animal. "Son más difíciles de ver porque están cubiertas por una capa de calcita, pero también las mantiene más protegidas", explica Royo.