El recorrido comenzó a las diez y media de la mañana del domingo y se prolongó durante dos horas y media
Este domingo fue un día de campo en Híjar. Jornada de tierra y sol; calor y ganas de agua fresca. Un día en el que el buen tiempo acompañó a los caballistas que participaron en la IV Concentración de Trashumancia Híjar-La Puebla. A las nueve de la mañana los participantes cogieron fuerzas con un almuerzo y sobre las diez y media comenzó el recorrido.
Este año fueron 30 los caballistas, procedentes de localidades como Lécera, Quinto, Pina, Muel, Escatrón o La Puebla, los que guiaron a las reses por los montes de Híjar hasta llevarlas hasta el campo de fútbol. Menos participantes que otros años, pero misma ilusión.
Muchas fueron las personas que decidieron pasar la mañana atendiendo al curioso espectáculo. Cámara en mano, todos querían conseguir la mejor imagen en un paraje sorprendente. Abundaban los coches, motos o bicicletas que desde montículos o caminos esperaban la llegada de los animales. Otros no se atrevieron a transitar por los montes a sabiendas de que andaban sueltas las reses y prefirieron acercarse hasta el aparcamiento del campo de fútbol con la ilusión de poder verlas a salvo.
Precisamente fue ese el momento más tenso, en el que todos los caballistas se organizaron para hacer el paseillo a las reses y evitar que ninguna se saliera del camino pactado. Momentos de nervios, tensión y algún que otro grito para controlar la situación y evitar que los animales se desbocaran en un punto tan crucial del recorrido. Una vez entraron en el recinto, los caballistas pudieron gobernar a las vacas para que entraran por fin en el camión que las había transportado hasta la localidad.
Esta edición de la Concentración de Trashumancia fue organizada por la asociación CulturHijarte y Caballos de Híjar, con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad. Voluntarios de Protección Civil prestaron sus servicios durante la mañana por si ocurría algún imprevisto. No era la primera vez que Ángel y Juan acudían a esta cita y aseguran que a ellos lo que les gusta es «ayudar».
Animales tranquilos
Ocho fue el número de vacas, mansas, tranquilas y obedientes, que no ofrecieron resistencia a las órdenes de los caballos. Las reses de la ganadería Hermanos Colomer pastaron tranquilas mientras los caballistas se tomaron un respiro a mitad de mañana refresco en mano.
Nacho Claver, del grupo de Caballos de Híjar, asegura que esta edición ha ido «muchísimo mejor» respecto a años anteriores. Ningún incidente o problema durante el recorrido, algo que no siempre ha ocurrido así. «El primer año se nos metió una vaca a una acequia y lleguemos muy tarde», recuerda. Y sin ningún disgusto en el cuerpo, la posterior comida en el pabellón seguro que supo mejor a los participantes.