Julio Tejedor: «La energía renovable es clave en la atracción de empresas y competitividad»

ENTREVISTA. El Catedrático de Derecho administrativo en la Universidad de Zaragoza, abogado y ponente del Foro Sella de Industria y Energía analiza la situación de las renovables en Aragón, su implantación a corto plazo y las perspectivas de futuro
Publicado por Alba Zurita el 14 de diciembre de 2023

Aragón es una de las comunidades autónomas que mayor energía produce. ¿Qué debería hacerse con toda ella?

La comunidad debería tratar de consumir la mayor parte de la energía que genera. No es un objetivo fácil de conseguir, pero es una guía de actuación que permite utilizarla como un factor de competitividad del territorio y atracción de industrias que quieran acceder a una energía en condiciones mejores que en otros territorios.

¿Favorece a Aragón ser una comunidad exportadora de energía?

Sí, sin duda alguna le beneficia de una manera muy clara si lo hace de forma correcta. La comunidad posee unos recursos energéticos que hace muy poco tiempo ni siquiera hubiéramos soñado llegar a tener. Además, como región generadora puede consumir esa energía localmente con los efectos beneficiosos que produce a través de las fórmulas que ofrece la regulación desde el autoconsumo o por conexión a la red.

¿Qué se está haciendo para que las empresas apuesten por venir aquí y empezar un negocio nuevo?

Las instituciones están inversas en recibir a las compañías y acompañarlas en los procesos administrativos para que la implantación en la comunidad o la mejora de las instalaciones sea lo más ágil, rápida y fácil posible. Al fin y al cabo, los recursos clave, como por ejemplo, la ubicación de la comunidad son, junto al acompañamiento, los que actúan como un factor de atracción. Además, Aragón posee infraestructuras, territorio, acceso a la energía y garantiza seguridad en su producción, ya que la red está razonablemente bien estructurada, aunque puede mejorarse facilitando más puntos de autoconsumo. Por ello, debemos poner en valor todos estos activos que nos permitirán competir con ventaja respecto a otros territorios.

¿De qué manera beneficia el clima de viento y sol a la implantación de las energías renovables en Aragón?

La producción de energía no deja de ser una actividad económica que opera sobre una serie de factores que hacen que sea rentable. Asimismo, la ventaja de Aragón es que las condiciones de viento e insolación en gran parte de la comunidad son mucho mejores que en otros territorios como Cataluña o el País Vasco. La superficie de la región permite implantarlas y probablemente generar más beneficios que en otros territorios que no tienen las condiciones suficientes para ello.

¿Cómo ve el presente y futuro a corto y medio plazo de la implantación de las renovables?

Una parte muy importante del trabajo del sector del desarrollo renovable en Aragón está hecha. Se ha generado un ecosistema empresarial muy dinámico y potente en la comunidad que se ha estructurado con otras instituciones a través del Clúster de la energía. El momento es bueno para el sector. Se trata más de consolidar todo lo que se está haciendo y obtener utilidades directas fomentando que las empresas auto consuman lo mayor posible la energía que se genera aquí. El reto es asentarlo y coordinarlo con los requerimientos del territorio y seguir trabajando como hasta ahora.

¿Cómo debería organizarse esa implantación masiva para que se puedan beneficiar los ciudadanos?

Existen dos planos en los que hay que trabajar y que además los está apuntando la Unión Europea. La reciente directiva ha planteado que dentro de los territorios, las comunidades definan áreas preferentes de implantación de renovables, donde los trámites administrativos se agilicen de manera extrema. Gracias a ello, los impactos y efectos son menores en el territorio. El camino es trasladar aquí los requerimientos de la Unión Europea y de alguna manera definir las áreas en los que los impactos son menores. A partir de ahí, hay que hablar con los territorios desde la serenidad y la identificación de los agentes sin generar grandes alarmas. Debemos aplicar procedimientos ambientales o energéticos reglados y establecidos que dan voz a todo el mundo y son extraordinariamente participativos

¿Cómo cambia o afecta la vida de las personas en los lugares donde se asientan energías renovables?

Las energías renovables producen retornos que están medidos a los territorios y que se canalizan a través de los sistemas tributarios de los que se benefician los ayuntamientos. Todo ello, genera unos flujos de ingresos para los consistorios que son continuos en el tiempo y que en muchas ocasiones se potencian porque los grandes parques de energías renovables se instalan en terrenos municipales. Además, los ayuntamientos pueden aplicarlos a sus competencias y ayudar a los vecinos. Otra opción es que se implanten en suelo de titularidad privada y que los retornos repercutan a los propietarios. Sobre todo, si conseguimos avanzar por la senda del autoconsumo se pueden generar más beneficios en la reducción del precio de la energía y en la atracción de empresas al territorio que pueden actuar como dinamizador económico generando actividad y sumando población en los municipios.

¿Es posible la convivencia del sector primario junto a las energías renovables?

Hay buenas prácticas que se han difundido de operadores locales y nacionales. Es un fenómeno creciente y promovido por la Unión Europea como puede ser la agrovoltaica. Esta lo que busca es compatibilizar la explotación del viento y del sol con el sector agrícola o ganadero. Incluso se están planteando proyectos de apicultura vinculados a plantas fotovoltaicas. En la actualidad, existe un camino a recorrer muy interesante en el que ya hay proyectos en marcha que pueden hacer compatible la explotación agropecuaria del suelo con su explotación energética. Lógicamente, es más fácil realizarlo en la eólica porque el terreno ocupado es menor que en las fotovoltaicas, pero sin embargo, ya hay experiencias y catálogos de buenas prácticas en materia agrícola, ganadera y otras iniciativas que son perfectamente compatibles con las instalaciones fotovoltaicas.

¿Cómo deberían coordinarse las legislaciones europeas, nacionales y autónomas para que no haya un desorden entre lo que se propone y lo que finalmente se hace en las comunidades?

Habría que tender a la máxima simplicidad. En el sistema regulatorio de cualquier ámbito existen unas reglas de relación entre todos ellos que convendría siempre respectar. Desde este punto de vista, tendríamos que atenernos prioritariamente porque es el compromiso con la Unión Europea y su regulación, a los objetivos que marcan las directivas y a las normas que establecen directamente los reglamentos. A partir de ahí, el Estado debería de hacer el esfuerzo por actualizar la normativa como por ejemplo, la ley del sector eléctrico del año 2013 y algunos reglamentos anteriores para ajustarla a esos objetivos que están marcando directivas muy recientes. Por ejemplo, la última se acaba de aprobar hace apenas un mes y tiene que ser incorporada a la regulación española.

¿Qué deberían hacer las comunidades autónomas?

El papel de las comunidades autónomas desde el punto de vista regulatorio debe ser facilitador. Es decir, sobre la base de lo establecido en la normativa europea y estatal se trata de definir una política propia. Por ejemplo, en el caso de Aragón podría apostar por el autoconsumo porque dispone de energía local. Por todo ello, es importante que cada región haga un ejercicio de identificación de objetivos y en función de su situación establecer normas sencillas y sobre todo facilitadoras para todos los agentes. El objetivo es que permitan poner de acuerdo a todos los afectados y establecer un marco de seguridad judicial y de agilidad.

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