Sonia Moreno vivió diez años en Marruecos, desde donde informó como corresponsal para diversos medios españoles de prensa y radio. Empezó por Público y acabó con la Cadena SER. Fue una década de convivencia y trabajo que acabó de forma abrupta con un caso de espionaje de su teléfono y ordenador que aún no está cerrado. Además, en el año 2020 le retiraron la acreditación para poder trabajar como periodista en ese país, algo que se ha convertido en habitual para los corresponsales extranjeros en Rabat.
Después de su salida del país, ha reunido en un libro no solo sus vivencias sino, principalmente, su información sobre ese país, desde un periodo temporal que arranca en 1999, con la llegada al trono de Mohammed VI y finaliza en el reciente caso de espionaje de Pegasus. El libro se titula 'Marruecos. El vecino incómodo' (La esfera de los libros) y lo presentará el viernes 16 de enero en el Palacio Ardid de Alcañiz acompañada de la periodista alcañizana Pilar Estevan.
El libro es, en cierto modo, el broche final a una etapa profesional en Marruecos y una especie de guía para entender mejor un país que vuelve su mirada de forma permanente hacia su país vecino y que lo sabe todo de él mientras que para España es un desconocido. Un país que está muy cerca «y cuanto más lo conoces, más te das cuenta de que no lo conoces», asegura la autora. «Hay muy poca distancia geográfica, pero la distancia mental es muy grande: conocemos muy poco de ellos y ellos conocen muchísimo de nosotros», señala Moreno, que considera que no acabamos de entender del todo la idiosincrasia del país. «Nosotros vamos con las gafas occidentales y tenemos un concepto del amor, de la familia o de los hijos y allí, las palabras las puedes traducir y ellos entienden lo que son hijos, amor o matrimonio. Pero resulta que no es lo mismo», continúa en una entrevista realizada recientemente para Diario de Lanzarote.
El libro recoge aspectos de la vida cotidiana, de la forma de ser, pero también de la política interior de Marruecos, de su organización y de sus relaciones internacionales, entre otros aspectos. La periodista Sonia Moreno comenzó a vivir en el país como profesora de español, tardó nueve meses en conseguir la acreditación para poder trabajar como periodista, pero mientras tanto tuvo que empezar a escribir para Público con el seudónimo Raúl Torres porque estaban pasando cosas importantes, como el Campamento por la dignidad de Gdeim Izik y después la Primavera árabe, el llamado Movimiento F.
Desigualdad
Marruecos también es el país con mayor desigualdad en el norte de África, según los datos de Intermon Oxfan, pero en una cosa todos están de acuerdo. «Da igual la condición, la edad, el dinero que tengan, da igual todo, y es que el Sáhara es marroquí». «Nadie duda de la unidad territorial, en el colegio o en cualquier sitio siguen utilizando los mapas del Gran Magreb, que incluyen media Argelia, media Mauritania, Ceuta, Melilla e incluso Canarias… Si naces con esto, crees que era tuyo y te lo roban». «Viven en esa burbuja», añadió.
El Sáhara occidental es el asunto de mayor importancia para la política internacinonal de Marruecos. Todo gira en torno al Sáhara. Con la aprobación de la última resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas «tienen una narrativa de victoria», pero Moreno señala que no es tal victoria porque, aunque aún no se conoce el informe completo, el Plan de autonomía marroquí para solucionar el conflicto no es la única opción que se contempla. «Lo que dice es que es una opción base para la negociación, una opción, es decir, que se tienen que sentar los dos partes a negociar».
Su gran aliado, ahora, es Estados Unidos, pero también tiene buenas relaciones con Turquía, Rusia, China o la India. Y con la Unión Europea «que se salta las tres sentencias que dicen que Marruecos no puede comercializar con los recursos de Sáhara Occidental sin pedirle permiso al pueblo y a su representante legal, el Frente Polisario, y aquí nadie ha consultado a nadie», señala Moreno, que cree que ese comercio se debe paralizar pero nadie lo paraliza. «La Unión Europea también es un gran aliado porque le da dinero para contener la emigración y para que controle la seguridad».
Para Moreno, «los derechos humanos y las libertades individuales son la gran asignatura pendiente». Mientras que las mujeres siguen estando sometidas, ha habido «una represión terrible» contra los jóvenes del Rif que pedían mejoras sociales, sanitarias y educativas. Detuvieron a más de 3.000 personas, 300 de ellos menores, y hay 240 que tienen condenas de hasta 15 años de cárcel por salir a la calle a pedir derechos sociales. «Estos jóvenes no tienen oportunidades y solo tienen tres opciones: resignarse, salir a la calle y arriesgarse a que les metan 15 años en la cárcel o meterse en una embarcación precaria y jugarse la vida.
Mohammed VI
La periodista aseguró que Mohammed VI es un estratega, un empresario. No tiene carácter de político o de diplomático, sino de empresario. De hecho, es la persona más rica de Marruecos y la quinta de toda África. Y su política la centra en la consecución del Sáhara occidental. Internamente, ha desarrollado muchas infraestructuras pero el analfabetismo sigue siendo muy alto. Se han desarrollado las grandes ciudades, pero las zonas rurales están abandonadas.
El propio rey reconoció en el discurso que dio el 31 de julio de 2025 que había que acabar con el Marruecos de dos velocidades. «Ese Marruecos de dos velocidades existe: hay niñas que no van al colegio o que cuando se convierten en mujeres las sacan del colegio, existen los matrimonios infantiles, hay activistas en la cárcel, periodistas condenados, acusados de violación o acoso sexual, un ministro en la cárcel por haber dicho que Mohamed VI está ausente y que debería de abdicar en su hijo o Betty Lachgar, feminista, que se puso una camiseta en las redes sociales que dice ‘Dios Es lesbiana’, y lleva dos años de cárcel durmiendo sobre mantas en el suelo», concluye.