Elvira de Hidalgo fue instructora y máxima confidente de una de las artistas más destacadas del siglo XX
Elvira de Hidalgo se trasladó a Atenas en 1936 con 44 años, tras dejar los escenarios definitivamente, para impartir clases de canto en el conservatorio Odeon Athenon. Fue allí, en la capital griega, donde conoció a una quinceañera llamada Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoulos en el verano de 1939. Esta alumna de apellido impronunciable acabaría convirtiéndose en María Callas, probablemente la cantante de ópera más destacada de la segunda mitad del siglo XX. «Oí una verdadera cascada de sonidos no enteramente controlados. Cerré los ojos y me imaginé la joya que tenía que trabajar a partir de aquel metal; moldearlo hasta la perfección», se cuenta que dijo Elvira de Hidalgo sobre su aprendiz.
Por aquel entonces María Callas era una joven con sobrepeso, miope, solitaria, patosa e insegura. De Hidalgo no solo la instruyó en lo vocal, sino también en el plano humano, ya que fue capaz de aportarle la confianza en sí misma y seguridad necesarias que la llevaron a triunfar en los escenarios de medio mundo. La Callas explicó que iba a clases a las 10.00 y con frecuencia solía ser la última en salir. Su tesón y amor por la música sorprendían a la valderrobrense. «De Hidalgo me solía preguntar «¿qué haces siempre aquí?» Yo le respondía que incluso del alumno menos talentoso podría aprender algo. Escuchaba fascinada a todos los alumnos con todo su repertorio y aprendí mucho también de ellos. Para mí no fue un trabajo duro, sino un placer», comentó la griega en una entrevista. La valderrobrense, que describió a su alumna como una estudiante modelo, le enseñó todo lo que sabía: le ayudó a controlar la voz, a vestirse correctamente, a interpretar en las tablas como una auténtica actriz y a recordar partituras y compositores olvidados. En definitiva, convirtió a esa Callas insegura en toda una diva de la ópera que causó sensación allí donde actuó.
«De Hidalgo me solía preguntar '¿qué haces siempre aquí?' Yo le respondía que incluso del alumno menos talentoso podría aprender algo. Escuchaba fascinada a todos y aprendí mucho de ellos; para mí no fue un trabajo duro, sino un placer»
María Callas sobre las clases de canto con Elvira de Hidalgo
Como es lógico tras tantas horas de enseñanza, la aprendiz heredó muchos de los rasgos técnicos de la profesora, sobre todo la forma de afrontar los registros agudos y sobreagudos. Como curiosidad, dicen quienes tuvieron la fortuna de escuchar en vivo a ambas que la Callas nunca llegaría a lograr la pureza de emisión que alcanzaba De Hidalgo.
Toda una vida juntas
Elvira de Hidalgo instruyó a María Callas de forma oficial en el Conservatorio de Atenas hasta 1943, aunque lo cierto es que su vínculo fue mucho más allá de una simple relación alumna-maestra: De Hidalgo, con una fuerte personalidad y gran sensibilidad, fue también amiga, confidente y casi una madre para María Callas, un colchón en el que la griega se apoyó en sus momentos de duda y debilidad. De hecho, cuando una y otra se encontraban alejadas la valderrobrense incluso le daba clases por teléfono.
Muestras que evidencian esta relación casi maternofilial hay muchas: por ejemplo, destaca que a la muerte de María Callas lo único que se encontró entre sus recuerdos personales fue una foto de Elvira de Hidalgo; o sus constantes intercambios de cartas cuando el magnate Aristóteles Onassis abandonó a Callas para casarse con Jacqueline Kennedy, viuda del presidente norteamericano asesinado.
«A Elvira de Hidalgo debo toda mi preparación y mi formación artística como actriz y músico. Además de darme su valiosa enseñanza, esta mujer me dio también su corazón»
María Callas
Juntas recorrieron medio mundo siendo uña y carne, ya que Elvira, con una mentalidad muy vanguardista y moderna para la época, la acompañó frecuentemente en sus actuaciones hasta bien entrados los 50. Fue en 1957 cuando María Callas explicó abiertamente la tremenda importancia que Elvira de Hidalgo tenía en su vida. «Es a esta artista a la que con un corazón emocionado, dedicado y agradecido, debo toda mi preparación y mi formación artística como actriz y músico. Además de darme su valiosa enseñanza, esta mujer me dio también su corazón», destacó.
Como hito reseñable entre ambas y que pone de manifiesto el carácter progresista de Elvira de Hidalgo, cabe destacar que sugirió a Callas que cantase dos piezas icónicas sobre la libertad cuando Grecia estaba sometida por los nazis («Tosca» de Puccini y «Fidelio» de Beethoven).
Más allá de la Callas
Aunque María Callas fue la más sobresaliente de sus alumnas, Elvira de Hidalgo ejerció la docencia durante media vida y por sus manos pasaron multitud de aspirantes a maestros del bel canto. Desde 1936 hasta 1949 enseñó en Atenas; en 1949 se trasladó a Ankara para seguir dando clases allí hasta 1954; y a partir de 1959 se asentó definitivamente en Milán, donde fue elegida catedrática vitalicia del Conservatorio alla Scala. Tal era su vocación por la enseñanza que incluso siguió dando clases de canto mientras pudo en su propia casa.
Ver comentarios (1)
Elvira ! En el Conseravatorio alla Scala di Milano, te recuerdan con respeto.
No todos en Teruel son tan malos y abusadores como los que se dedican a derribar viviendas, asaltar la propiedad privada, acosar a las personas, causar daños a sus bienes, violando la ley y la Constitución, y el Tratado de Maaschstriit, de la Unión Europea, como hacen algunos malvados en el casco viejo de Alcañiz.
Algunas buenas personas de Teruel,han dejado un recuerdo entrañable, de buena conducta, humana, y profesional, y han hecho el bien, a nivel internacional.
Cara Elvira, maestra di talenti, ti ricordiamo con affetto, ti saremo sempre grati, ti ringraziamo molto, sarai sempre nel nostro cuore per la tua generositá, insieme al tenore Giuseppe Palet,don José, due spagnoli che hanno lasciato a Milano un grato ricordo.