Teo Álvarez aplicó la técnica de primeros auxilios para evitar la muerte de una mujer que se atragantó con un helado
En ocasiones el destino es caprichoso y tiene la capacidad de poner a una persona en el momento y lugar indicado. Precisamente esto es lo que ocurrió el domingo en Molinos. El destino quiso que Teo Álvarez estuviera en la plaza del pueblo para salvar la vida de Manuela, una vecina de 89 años, que se atragantó comiendo un helado y estuvo a punto de entrar en parada cardiorrespiratoria. Teo le realizó la maniobra de Heimlich a tiempo y Manuela pudo volver a respirar.
Lo que comenzó como una tarde como otra cualquiera en Molinos, acabó en una historia que quedará en el recuerdo de dos familias para siempre. Teo, cocinero de profesión, se desplazó junto a su mujer y su hijo hasta el Maestrazgo para conocer las Grutas de Cristal. Una vez terminada la ruta, volvieron al pueblo para tomar un refrigerio en la plaza. Al mismo tiempo, Manuela descansaba en otra de las mesas junto a sus hijos y nietos tomándose un helado.
«Estábamos en la plaza y en una de las mesas de al lado una mujer empezó a toser porque se había atragantado. De pronto se puso en pie y la situación se volvió crítica porque no podía respirar. Su nieta se fue corriendo a buscar a un médico que vive en el pueblo y yo reaccioné», cuenta Teo. Fue entonces cuando se levantó de su silla convencido y se fue directo hacia Manuela para realizarle la maniobra de Heimlich. «No lo dudé ni un momento, le hice la maniobra y, por suerte, funcionó».
«De repente se atragantó y no podía respirar. Se puso morada y nosotros no sabíamos qué hacer. Menos mal que Teo estaba allí y esto solo se ha quedado en susto tremendo» , relatan los familiares de Manuela. «No me siento ningún héroe porque simplemente ayudé a una persona que se podía morir. El destino quiso que yo estuviera allí y la verdad es que después de hacer esto, y de recibir todos los agradecimientos de la familia, me sentí muy feliz», destaca Teo.
La importancia de los primeros auxilios
A pesar de los extraordinario de la situación, la realidad es que no es la primera vez que Teo tiene que realizar la Maniobra de Heimlich en su vida. Hace ocho años mientras trabajaba en el restaurante le tocó actuar para salvar la vida de un cliente. «Fue algo parecido. El niño se atragantó comiendo un trozo de carne, un compañero me avisó y le hice la maniobra de la manera correcta», dice.
Al mismo tiempo que relata, con cierta tranquilidad y humildad, sus dos acciones heroicas, Teo habla sobre la importancia que tiene la formación en primeros auxilios. «Cuando pasan cosas como estas la mayoría de la gente no sabe actuar, incluso no pueden ni reaccionar del susto. En mi opinión, se deberían poner más medios para que más gente tenga unas nociones básicas para actuar en situaciones de emergencia», indica. Él tiene estudios en osteopatía y también ha realizado varios cursos sobre primeros auxilios.
La maniobra de Heimlich es una técnica de primeros auxilios que se basa en tres movimientos: primero se debe inclinar levemente a la persona hacia adelante y pararse detrás de ella; en segundo lugar hay que colocar los brazos alrededor de la persona y apretar uno de los puños con la otra mano cerca de la parte superior del estómago, justo debajo de la caja torácica; por último, hay que hacer un movimiento rápido y firme hacia adentro y hacia afuera.
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