Estudiantes de todo el mundo descubren la historia del planeta desde el corazón el Parque Geológico
Con la llegada de los meses estivales, la localidad de Aliaga, conocida por su excelsa belleza natural como el «jardín del Maestrazgo», se convierte en un punto de encuentro y, sobre todo de investigación, para estudiantes de geología de todo el mundo. Unas visitas que suponen un importante revulsivo económico para una localidad que en los últimos años se está posicionando como un referente en la lucha contra de despoblación mediante la promoción del turismo sostenible.
Cada año pasean por sus tranquilas calles jóvenes procedentes de Reino Unido, Alemania, Holanda o Canadá, con el fin de investigar los últimos 200 millones de años de nuestro planeta desde un enclave privilegiado: el Parque Geológico de Aliaga, un lugar único en Europa que precisamente se encuentra celebrando los 25 años de su creación.
Una de las particularidades del Geoparque y el motivo por el que atrae tanto las miradas internacionales es la facilidad con la que se pueden observar los procesos geológicos. «En un kilómetro podemos reconstruir prácticamente la evolución de nuestro planeta», explica Julia Escorihuela, la gerente del Geoparque, quién destaca a su vez que las monumentales montañas que abrazan la localidad guardan tesoros únicos en el mundo, como es el caso paradigmático del Pliegue de la Olla.
Debido a los motivos que explicaba Escorihuela, es habitual pasear por una de las rutas del Geoparque y encontrarse por el camino a jóvenes que entre lupas, mapas, cintas métricas y cinceles estudian diferentes periodos de la historia para completar su Trabajo de Final de Grado. Tal es el caso de Elisha Hayes, estudiante de 21 años de la Universidad de Aberdeen (Escocia) , quién se encuentra identificando fósiles de los periodos comprendidos entre el Cretácico hasta el Jurásico. «Tengo la posibilidad de trabajar con muchísimos años», afirma la joven que pertenece a la universidad que, junto a la de Utrech (Holanda), lleva trabajando el Geoparque desde sus aulas desde hace más de 30 años.
Estos amantes de la Ciencia de la Tierra siguen una rigurosa rutina durante las cinco semanas que permanecen en la localidad alojados en el Albergue pero también tienen tiempo libre para disfrutar de las tradiciones propias del verano, como los paseos nocturnos, las fiestas o los espectáculos taurinos. «Me encanta ver de cerca el toro de fuego», explica en uno de sus descansos Brian Tre, uno de los compañeros de Elisha.
Las visitas internacionales demuestran una vez más la importante riqueza que el territorio posee. Conscientes de ello, desde el Consistorio, han sabido aprovecharlo, potenciarlo y alcanzar el reto de desestacionalizar el turismo, puesto que, como declaraba Sergio Uche, su alcalde, son habituales los visitantes que, durante todo el año vienen a disfrutar de la geología, la astronomía y la naturaleza. Ahora el reto está en que los habitantes de los municipios cercanos puedan apreciar toda la belleza que yace bajo nuestros pies.