Las obras, que comenzarán en octubre, permitirán regular más del doble del volumen actual
La sequía que vive el territorio bajoaragonés pone en evidencia la gran necesidad que tiene la cuenca del río Guadalope de ampliar la capacidad del embalse de Santolea. La nueva presa tendrá una capacidad de 81,75 hectómetros cúbicos (hm3) y permitirá regular, junto a la presa del Puente (de cola) ya ejecutada, 104,84 hectómetros cúbicos de agua, un volumen muy superior a los 48 hm3 que almacena el actual embalse de Santolea.
En palabras de José Fernando Murria, presidente del Sindicato Central de la Cuenca del Guadalope, la nueva presa es una posible solución al déficit de agua que tiene el río Guadalope los años de sequía, como el actual, con la zona «en mínimos» ya que, aunque las últimas lluvias dan una tregua, se pone sobre la mesa restringir los riegos si antes de la nueva campaña, para marzo, no se revierte la situación. «Es muy necesario para el futuro del territorio», explica Murria. De Santolea no solo dependen más de 2.000 agricultores, también el agua de boca de muchos municipios y de la Central Térmica de Andorra.
Después de numerosas visicitudes, al fin el proyecto de ampliar Santolea ve la luz. La sociedad estatal Acuaes, que pertenece al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ya ha sacado a concurso la construcción de la nueva presa en el Estrecho del Cañón por 32,6 millones de euros.
Las obras comenzarán en otoño y se prolongarán por un plazo máximo de 30 meses. Si ocurre algún problema no será por falta de financiación debido a que Acuaes ya cuenta con toda la partida desde el anterior proyecto, paralizado en 2012 por problema geotécnicos en el anterior emplazamiento. Tampoco puede prolongarse más de lo debido en el tiempo porque los regantes dependen del agua que embalsa. Además cuenta con una ventaja, la empresa que ejecutó la presa del Puente ya había acopiado los áridos para su construcción por lo que el nuevo adjudicatario ya contará con material.
De iniciarse en octubre estarían finalizadas en abril de 2021 aunque el Sindicato de la Cuenca del Guadalope solicitó a Acuaes que tuviera en cuenta favorablemente a la hora de valorar las ofertas las que terminen los trabajos en un periodo de tiempo menor.
En 2018 se comenzará la obra ejecutando los accesos y el año «crítico» será 2019, cuando los regantes afronten la campaña sin poder disponer del embalse principal. Será entonces cuando se levante el cuerpo de la nueva presa, por lo que el fondo de excavación estará seco aunque no todo el entorno. En 2020 ya se podrá llenar parte de la presa e incluso ya se contará con más agua que antes de las obras.
Desde el sindicato se resignan porque saben que es necesario para ampliar Santolea y aseguran que echarán mano de la «imaginación». «Será un año complicado, lo ideal es que nos coja con las presas de la parte alta bien llenas, Gallipuén, el Puente y Calanda. Ésta última además de la lluvia depende de que la CHE sea más permisiva. Nunca se llena en la época de riesgo de la gota fría porque tienen miedo de que si se desborda se pueda romper», explica Murria.
A 1,5 km de la principal
La nueva presa del Cañón estará situada a 1.500 metros aguas arriba de la presa actual. Será de gravedad de hormigón compactado, tendrá 59 metros de altura máxima sobre cimientos, y 220 metros de longitud en coronación, y estará dotada de un aliviadero de labio fijo en pared gruesa con una capacidad de desagüe de 536 m3/s correspondiente a la avenida de periodo de retorno 1.000 años.
Se construirá de la misma forma que la del Puente, una de las pocas en Europa de HCR (hormigón compactado con rodillo). Su característica principal es que se construirá por capas (como las carreteras) y no por bloques como se levantan este tipo de infraestructuras.
En un principio no estaba proyectada de esta forma pero se cambió debido a que la presa del Puente ha dado un buen resultado y se construyó en poco tiempo. Con la construcción por bloques se puede parar pero en la de HCR no y se debe trabajar día y noche. Otra de sus ventajas es que se ha tenido muy en cuenta que la cerrada, el lugar en el que va enclavada, sea geotécnicamente óptima.
Cabe recordar que la licitación llega más de cinco años después de que se paralizara el proyecto de recrecimiento de la pared de la presa principal por problemas geológicos.
Fueron tres las causas principales por las que se optó por levantar una nueva presa en el estrecho del Cañón: la cimentación no aseguraba que iba a aguantar todo el peso del recrecimiento, no estaba claro cómo se iba a comportar el ajuste de la presa nueva con la vieja y geotécnicamente el emplazamiento no era el adecuado debido a que la roca del estribo izquierdo estaba fracturada y la inyección de hormigón para tapar los agujeros del interior no aseguraba al 100% futuras filtraciones.