La Vía Verde Val de Zafán, en handbike

El alma viajera de Miguel Nonay lo ha llevado hasta varios puntos de la Comarca del Bajo Martín para disfrutar de sus tesoros
Publicado por Alicia Martín el 19 de abril de 2019

El alma viajera de Miguel Nonay lo ha llevado hasta varios puntos de la Comarca del Bajo Martín para disfrutar de sus tesoros

Para el zaragozano Miguel Nonay viajar es «trabajo, afición y pasión». Sus ganas de descubrir nuevos lugares lo han llevado hasta muchos puntos de la geografía, y también recientemente hasta la Comarca del Bajo Martín. Miguel viaja en silla de ruedas por las secuelas que le dejó la polio, pero eso no es para nada un impedimento. En su blog «A salto de mata» narra sus aventuras a destinos tanto nacionales como internacionales. «Lo que hago es relatar mi experiencia como turista con discapacidad por lugares accesibles y de especial belleza por todo el mundo», asegura.

No era la primera vez que estaba por la zona, pues ya en la Semana Santa de 2015 pudo vivir la Rompida de la Hora como un hijarano más. La experiencia fue «fantástica», así que regresó a la Comarca para seguir conociendo sus encantos.

En esta ocasión su viaje le ha llevado hasta Híjar, Albalate y La Puebla. Su handbike, bicicleta adaptada a la silla de ruedas que se maneja con las manos, le acompañó hasta La Puebla, donde recorrió casi seis kilómetros de la Vía Verde Val de Zafán. Miguel destaca el "precioso" paisaje y la tranquilidad que se respira durante todo el recorrido. «Pasamos por un túnel con una emoción tremenda. Es un túnel que tiene un poquito de desnivel y cuando empiezas no ves el final y al hacerlo por primera vez dices: dónde me estoy metiendo que no veo la luz. Y al final sí, como casi todo en la vida se logra ver la luz», rememora.

El desnivel que ofrece este sendero es leve, lo que permite disfrutar de un paseo agradable sin sobresfuerzos, por lo que no duda en recomendar esta experiencia. «Es muy interesante poder hacer pequeños viajes dentro de una Comarca haciendo ejercicio, pedaleando y además disfrutando del paisaje», asegura. No obstante, echa en falta alojamientos turísticos adaptados en la zona, algo que dificulta las visitas turísticas a personas con silla de ruedas.

Pero su viaje no acabó ahí. En la capital de la Comarca del Bajo Martín visitó el barrio judío, el calvario y recorrió las calles por las que habitualmente discurre la procesión de Semana Santa. El Museo de la Ruta del Tambor y el Bombo, situado en la sede de la Comarca, fue otra de las paradas. Miguel destaca el que las instalaciones estén totalmente adaptadas para personas con silla de ruedas, al igual que el Museo de la Cultura Popular, espacio que también visitó en Albalate. «Es muy interesante para interactuar y disfrutar desde una silla de ruedas y tiene baños adaptados», recalca. Miguel insiste en la importancia de que las instalaciones estén adaptadas para que la persona que viaja en silla de ruedas disfrute plenamente de la experiencia.

«La Comarca del Bajo Martín era para mí una desconocida y estoy encantado», afirma. Miguel volverá pronto a estos parajes regados por el Martín y es que tiene prevista una actividad curiosa: acudir a una buitrera para ver cómo comen estos animales. «Vamos a estar rodeados de buitres y de diferentes rapaces y a mí, que me encanta la naturaleza, estoy deseando volver», comenta.