Hugo Bayo, peluquero de profesión y genio incomprendido, les cuenta a sus clientes la historia de sus muchas andanzas, desde su adolescencia en un barrio de Madrid hasta el momento actual, ya al filo de los cuarenta, en que sigue buscándole un sentido a la vida. Y así, recordará la relación tormentosa y amoral con su madre, el descubrimiento ambiguo de la amistad y del amor, sus varios oficios y proyectos, sus éxitos y sus fracasos, y su inagotable capacidad para reinventarse y para negociar ventajosamente con su pasado y con su conciencia, en un intento de encontrar un lugar en el mundo que lo reconcilie consigo mismo y con los demás.
Esto podría ser una descripción literaria del protagonista. Pero en verdad, Hugo es un joven sin escrúpulos que sabe sacarles provecho a las situaciones que se les presentan en la vida -aunque estén referidas a su familia-. Hugo es un malhechor en algo más que potencia: malvado, voluble, temperamental, celoso, violento, maltratador y un ser cada vez más desquiciado. Su vida es un ir y venir de derrota en derrota, tropezando una y otra vez con la misma piedra. ¿Habrá redención a todo ello?
Bueno, pues esta es la trama con la que nos encontramos ante el esperado nuevo libro de LUIS LANDERO (tras el fulgurante éxito de «El balcón en invierno»). Una trama que ya os aseguro no va a drefaudar a ningún buen lector: es una maravilla y una gozada adentrarse en él, bueno, como en casi todos sus libros. «LA VIDA NEGOCIABLE», pues este es su título, atrapa desde el mismo momento de empezar a leerla, y fluye como pocas. El lector se siente absolutamente inmerso en el libro, participando no sólo de las aventuras de sus personajes, sino sintiendo en propia piel cada una de las desventuras y fechorías de este joven negociador de la vida. Una vida que está narrada en primera persona, como si fuera el relato de un pícaro moderno: un baqueteado Guzmán, o un cínico don Pablos. Y quizás este sea el método elegido por LANDERO: escribir la novela más agria de su producción, pero tirando de un humor quevedesco y cruel. Así, «LA VIDA NEGOCIABLE» puede presentarse como las peripecias de un pícaro de medio pelo.
Con todo ello, no es de extrañar que LUIS LANDERO goce de una de las escrituras más límpidas y ricas del mundo literario español, y que algún crítico lo considere el «discípulo verdadero de Cervantes». El es más humilde, y cuando nos habla de esta su nueva novela nos dice de ella que «es agridulce como la vida real, en la que junto a guerras y penas, hay cosas como la tortilla de patatas».