Pasear por las calles de Torrecilla de Alcañiz es en estos momentos parecido a hacerlo por un plató de rodaje en plena acción. Con las cámaras, los focos, el guión, la escaleta y la claqueta ya preparados, se están empezando a grabar las primeras pruebas de las escenas de un largometraje documental que verá la luz en marzo del año que viene. Todo ello gracias al Programa Experiencial TándEM financiado por el Instituto Aragonés de Empleo (INAEM) e impulsado por el Ayuntamiento de Torrecilla.
La idea inicial es de la alcañizana, pero con raíces en Torrecilla de Alcañiz, Sarah Velilla. Servirá de homenaje a la figura de los Despertadores, a la vida en el pueblo, a las tradiciones y, por qué no, a la comunidad que se crea gracias a vivir en un municipio de Teruel. Los abuelos de Velilla son de Torrecilla y su abuelo era uno de Despertadores de la localidad. Sarah decidió estudiar Bellas Artes y se fue a trabajar a Malasia y Francia. Al tiempo, regresó a España para cursar un Máster de Contenidos Audiovisuales y Publicidad y allí tuvo que desarrollar una tesis. Enseguida le vino a la cabeza su pueblo. «Era lo que me resultaba más interesante y la desarrollé vinculada a la comunidad y a la participación del pueblo en los Despertadores», recuerda.
Quiso dar un paso más allá y habló con el Ayuntamiento para ver las posibilidades que podía tener ese proyecto y se dio cuenta del interés que había en este tipo de propuestas. A partir de ahí, empezó la aventura de la que ya casi se cumplen dos años. Redactó la memoria para presentarla y el resto de la historia ya se puede intuir por las calles de Torrecilla de Alcañiz desde el pasado 3 de marzo cuando dio inicio el Programa Experencial.
En total son 10 los alumnos procedentes de diferentes pueblos del Bajo Aragón Histórico los que están inmersos en el proyecto, que además ha servido para que uno de ellos se mude de Zaragoza. Es el caso de Mario Ledesma, que, buscando una oferta de trabajo, encontró este proyecto impulsado por el INAEM. «Gracias a estar conectados mediante la red, desde el 1 de marzo estoy aquí instalado. Ha sido un cambio a nivel personal muy grande y estoy muy agradecido de poder vivir este estilo de vida», explica. Ledesma, se especializó en el sonido audiovisual y cuando conoció esta oportunidad no dudó en dar el paso y ahora no descarta quedarse a vivir en el municipio si le surge otra oportunidad laboral de este estilo.La idea es que los 10 alumnos sean capaces de adoptar cualquiera de los roles que intervienen en la producción audiovisual desde el cámara hasta el iluminador, técnico de sonido, ayudante de dirección y un largo etcétera. «Me siento cómodo en el ámbito de sonido, pero quizá me parece interesante aprender otras especialidades y técnicas», enfatiza Ledesma.
Cabe recalcar,que se trata del único programa experiencial del país dedicado a la producción audiovisual. Durante 12 meses aprenderán a planificar rodajes, manejar cámaras y sonido, editar vídeo, preparar contenidos para redes sociales, diseñar páginas web, aplicar criterios de derechos de autor y protección de datos y producir materiales. El INAEM asume la financiación completa del proyecto, con un presupuesto de 297.004,40 euros, lo que permite contratar al alumnado-trabajador y al equipo técnico y docente así como financiar otras partidas como seguros y alquileres de instalaciones, maquinaria o equipos. Esta inversión se enmarca en los Programas Experienciales de Empleo y Formación TándEM, que combinan formación teórica y práctica profesional mediante contratos de formación en alternancia y que permiten aprender un oficio mientras se trabaja en actuaciones reales.
La docente del Programa Experiencial es Julia Sopeséns y ha sido una de las encargadas de ofrecerles formación en torno a los tipos de planos, cómo construir una historia, la forma de contarla y la manera en la que trasladar la historia en imágenes. «Empezamos con ejercicios que les ayuden a reforzar el contenido. Trabajamos tanto de forma teórica como con visionados y todo eso lo aplicamos de una forma práctica», remarca. Por el momento, se encuentran en una fase de preproducción con la idea de iniciar los rodajes a partir de otoño. «Conforme vayamos rodando, iremos editando para ir avanzando en ese trabajo», explica.
Otros ejemplos
La filosofía no es nueva. Las antiguas Escuelas Taller, Casas de Oficios y Talleres de Empleo nacieron en 1985 y cumplen cuatro décadas de trayectoria en España; hoy han evolucionado hacia los actuales Programas Experienciales TándEM. En estas cuatro décadas, el modelo ha pasado de centrarse en oficios tradicionales y recuperación patrimonial a incorporar también competencias digitales, empleo verde, patrimonio cultural, emprendimiento y sectores emergentes.
En el territorio, también hay ejemplos recientes de cómo los Programas Experienciales pueden recuperar oficios y sectores con identidad propia. Por ejemplo, en Caspe está el proyecto Recuperando la Cultura del Hilo. Se encarga de formar a alumnas en corte y confección para reactivar un sector textil con arraigo en el municipio; ofrece certificados de profesionalidad y desarrolla trabajos como pendones medievales, ropa deportiva y ropa de trabajo para la brigada municipal. «No se limitan a impartir horas de formación, sino que dejan obra, servicio y capacidad instalada», defiende Patricia Utrillas, directora provincial del INAEM en Teruel.
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Enhorabuena al ayuntamiento y a esa joven directora.
Por traer a un pueblo rural este proyecto.