Aunque no todo el Bajo Aragón Histórico se ha visto igual de afectado, los gerentes coinciden en que el cupo de 20.000 toneladas se debería haber aprobado antes
Desde este martes las cooperativas y empresas que lo soliciten pueden retirar fruta de hueso del mercado hasta agotar el cupo máximo de 20.000 toneladas. Esta medida se tomó desde Bruselas con objeto de aliviar la crisis que vive el sector y que los precios se estabilicen, ya que en muchos casos el precio de venta ni siquiera supera los costes de producción. La crisis afecta sobre todo a las empresas centradas en la exportación, y viene provocada por dos motivos: en primer lugar, por el veto ruso, que suponía un importante mercado para dar salida a la fruta. A esta complicación se ha sumado un exceso de producción esta campaña, lo que ha causado un desplome de precios.
Durante todo el verano se han acumulado grandes cantidades de fruta en las cámaras frigoríficas de Aragón y Cataluña, que en muchos casos se han llegado a pudrir porque no se les podía dar salida. Con la retirada del mercado de 20.000 toneladas de nectarina, paraguayo y melocotón rojo se espera que los precios suban y la situación se estabilice.
Las zonas más afectadas a nivel nacional han sido las comarcas del Bajo Cinca en Aragón y la del Segriá en Lérida. Sin embargo, las cooperativas del Bajo Aragón Histórico han sufrido en mayor o menor medida el bajón de precios.
El Bajo Aragón-Caspe, afectado
En nuestro territorio las cooperativas más afectadas por la crisis han sido las de la zona de Maella. Alfonso Plo, gerente de Frutícola Maellana, critica que la medida llega tarde. «Ahora es difícil que se note en el mercado. Este tipo de acciones de retirada de fruta rara vez se notan y tienen consecuencias», comenta. Asimismo, destaca que va a resultar complicado salvar la campaña. «Ahora ya es muy difícil que la campaña se torne positiva, y si hubiera algo positivo, los beneficiados serían aquellos que tienen fruta tardía, que son muy pocos», recalca. Además, comenta que la crisis de precios afecta a todos. «Sobre todo los perjudicados por la crisis son los que se centran en las exportaciones, como es nuestro caso, pero también el mercado nacional. La situación está mal para todos», lamenta.
Juan Esteve, gerente del Grupo Magalia, sigue en la misma línea y cree que la medida debería haberse aplicado a principios de agosto y no en septiembre. Asimismo, destaca que en su caso no solicitarán retirar fruta, ya que no tienen demasiada en stock, pero que la medida va a ser positiva para todos. «Se va a hacer bastante limpieza en los stocks que hay en las cámaras de empresas grandes, y con esta retirada esperamos que se reduzca la oferta y repunte un poco el precio», destaca.
Cabe destacar que las cooperativas de La Chipranesca y Frutícola Bajoaragonesa de Caspe, encuadradas en la misma zona, no quisieron hacer declaraciones.
El Bajo Aragón, menos perjudicado
Las cooperativas del Bajo Aragón, en concreto las de Puigmoreno y Calanda, han sufrido la crisis en menor medida que las del Bajo Aragón-Caspe. Arsenio Rújula, gerente de la cooperativa San Miguel de Puigmoreno, lo explica. «El problema de precios lo hemos tenido, porque el mercado no pedía fruta y nos costaba sacarla, pero ni mucho menos a los niveles de otras zonas como Fraga o Lérida», comenta. Asimismo, destaca que la cooperativa no se va a acoger a la retirada.
En el caso de la cooperativa San Miguel de Calanda las sensaciones son las mismas. «Hemos sufrido los precios bajos, como todo el mundo, pero no tenemos intención de retirar», comenta el gerente José Cuevas. La cooperativa La Calandina sigue en la misma línea. Antonio Cerdán, su gerente, explica que se ha retirado nectarina, paraguayo y melocotón rojo, pero que el melocotón amarillo no se ha tenido que retirar.
Plan de Emergencia para el futuro
Cabe destacar que COAG planteará un Plan de Emergencia al Ministerio. El sindicato cree que el sector sufre una crisis estructural que debe abordarse en profundidad, y valoran que la retirada de 20.000 toneladas de fruta es insuficiente para solucionar los problemas estructurales. Por ello, presentará un Plan de Emergencia con ocho medidas para intentar garantizar el futuro de los productores.
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